La cesión, un arma de doble filo

La cesión es un arma de doble filo. Esta es una premisa básica y fundamental que muchos clubes ingleses están comprobando esta temporada.

Por Antonio Gomariz | 14/11/2013
Gareth Barry jugará cedido en el Everton esta temporada
Cuando un equipo decide ceder a un futbolista, los motivos suelen ser varios; cuando se trata de un futbolista joven, se cede a un equipo menor para que se adecúe a la categoría y vaya acumulando los minutos y la experiencia que no puede tener en su club. También puede tratarse de un jugador que no va a contar con minutos pero tiene una ficha alta y el club de destino no tiene fondos para acometer su traspaso.
Estos son los casos más comunes. Pero parece ser que algún que otro club no lo tiene del todo claro y en lo que va de temporada están comprobando el riesgo de ceder a un jugador a un rival directo.Cuando durante el mercado de fichajes se hicieron efectivas algunas cesiones, ya se presumía que las decisiones eran, cuanto menos, discutibles. El hecho es que la mala gestión en este sentido la encontramos en equipos de todo tipo, desde los que luchan por el título hasta los que pelean por evitar el descenso.
Hay algunas cesiones más cuestionables que otras, pero sin duda, la que está ganando enteros para considerarse como la peor operación del año es la cesión de Romelu Lukaku al Everton por parte del Chelsea. El joven belga ya demostró la temporada pasada, en la que jugó cedido en el West Bromwich Albion de lo que es capaz, y todo apuntaba que esta temporada podría tener una participación importante en el Chelsea. Sin embargo, en el último momento del mercado de fichajes, el Everton consiguió al delantero que tanto buscaba. Con el paso de las jornadas, la situación se ha vuelto más sangrante viendo el excepcional rendimiento de Lukaku y las mediocres actuaciones de los puntas del Chelsea. Gracias a los goles del belga, el Everton estará de lleno en la pugna por los puestos europeos, al igual que el Chelsea.
La otra operación de parecido calado realizada por el Chelsea tiene como protagonista a Victor Moses. En este caso no es cuestionable el futbolista, pues con la plantilla de los Blues es una evidencia que Moses no tenía sitio en el equipo. Lo criticable de la decisión es el destino del futbolista, que no es otro que el Liverpool. Otro club que está mostrando un nivel excelente y que luchará por los puestos de arriba, de la misma manera que el Chelsea. Un nuevo ejemplo de tirar piedras contra tu propio tejado.
Pero si hablamos de gestión deportiva cuestionable, al nivel del Chelsea se acerca mucho el Manchester City. Los Citizen hacen estragos en el mercado futbolístico cada temporada y este no ha sido una excepción. El Everton volvió a beneficiarse de la ineptitud de la dirección técnica del conjunto de Manchester para cubrir sus necesidades en el centro del campo. El City, acudiendo al rescate, decició ceder a Gareth Barry. Ahora, Barry está siendo el jefe absoluto del centro del campo de los Toffees, mientras que en el Etihad no dan con la tecla y jugadores de menor nivel como Javi García o Jack Rodwell siguen sin convencer.
En la lucha por los puestos de cabeza destacan estas calamitosas decisiones, pero en los equipos de abajo encontramos operaciones no menos desafortunadas, de las que se hablará muchos menos, pero que no dejan de ser llamativas.
El Aston Villa se ha convertido en un club experto en fortalecer a sus rivales directos. Los goles se venden muy caros y tener a un goleador fiable puede marcar la diferencia entre la salvación y el descenso. Este es el caso de Darren Bent, que pese a estar en horas bajas y con un rendimiento claramente inferior al de sus mejores años, ha sido cedido a un necesitado Fulham, lo cual no parece la mejor decisión. De igual manera, tampoco lo es ceder a Stephen Ireland al Stoke City. Un futbolista igualmente mermado por las lesiones y cuestiones extradeportivas, que nunca ha dado el máximo nivel que se esperaba de él pero que puede jugar un papel importante para los Potters.
Como afirmé al principio, por muy sencillo que parezca, hay clubes que no tienen la lección aprendida. Por eso, a veces debemos preguntarnos: ¿es una cesión en beneficio del jugador o estás dando vida a un rival directo? Si alguien que lucha por tus mismos objetivos tiene ciertas carencias, lo último que se debería hacer es reforzarles. Es una reflexión de patio de colegio. Si necesitas que un jugador joven gane experiencia o aligerar tu plantilla, la decisión más correcta es realizar las cesiones con clubes de una categoría inferior o con clubes extranjeros, porque es posible que a final de temporada las consecuencias de la decisión puedan ser muy negativas.
Como consejo, imponer una cláusula al jugador cedido para impedir que juegue los enfrentamientos directos no es suficiente, además de atentar contra el juego limpio. La Premier League tiene 38 jornadas y las consecuencias negativas pueden ir mucho más allá de las producidas en un enfrentamiento directo.
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