La desaparición europea del Leicester
El Leicester se topará una vez más en Europa con el Atlético de Madrid, un equipo que le hizo desaparecer de las competiciones continentales europeas en dos ocasiones. Competiciones que ya no existen. Cuyos escenarios también han desaparecido. Esta es la historia de una desaparición futbolística.

Cada vez que un jugador al que hemos visto evolucionar con los años se retira, algo de nosotros muere con él. Como si todos esos recuerdos que hemos acumulado con los años mientras le veíamos jugar desaparecieran con su retirada. Lo mismo sucede con los estadios abandonados. Es como si la lejanía del balón, el silencio de los gritos de los aficionados cada domingo, los marchitara. Pasan de ser un lugar vivo a convertirse en poco más que un amasijo de cemento, hierro y malas hierbas. Y luego existe otra desaparición, menos común y menos llorada, la de los torneos. Y si alguien sabe de estas últimas, ese es el Leicester City.

La de este año en Champions League es la cuarta aventura europea de los Foxes en Europa. La primera tuvo lugar en 1961 en la Recopa de Europa. La segunda se hizo esperar más de treinta y cinco años, fue en la Copa de la UEFA de la temporada 1997-98. Y la última fue de nuevo en la Copa de la UEFA tres años más tarde. Ni la Recopa ni la Copa de la UEFA existen ya. Después del paso del Leicester por la Champions League, es cuestión de tiempo que deje también de existir, posiblemente sustituida por una Super-Mega-Extra-Liga-Europea donde participen los ocho clubes europeos más ricos. Vamos, como ahora pero con diferente nombre.

El Leicester debe su primera participación europea a la FA Cup de 1960-61. El recorrido de los Foxes en la Copa fue todo menos sencillo. El equipo entonces entrenado por el escocés Matt Gillies, exjugador del club, tuvo que disputar nueve partidos y tres prórrogas hasta alcanzar la final por los seis encuentros del Tottenham, el otro finalista. El Leicester venció con comodidad a Oxford United y Bristol City en tercera y cuarta ronda pero en la quinta se topó con el Birmingham, que le obligó a disputar un replay en casa, en el que los Foxes se impusieron por 2-1. En cuartos, los Foxes no pudieron pasar del empate en casa ante el Barnsley pero se impusieron en la prórroga del replay por 1-2. En semifinales, los Foxes se enfrentaron al Sheffield United en una de las eliminatorias más recordadas de todos los tiempos. En su primer partido, empataron sin goles en Elland Road, en Leeds. En el segundo, de nuevo fueron incapaces de hallar la portería rival tras dos horas de juego en City Ground, en Nottingham. En el tercero, en St Andrews, en Birmingham, el Leicester logró finalmente derrotar al Sheffield United por 2-0. Por cierto, los replays también han desaparecido a partir de los cuartos de la FA Cup. En la final, el Leicester de Gordon Banks se caería por 2-0 ante el imponente de Tottenham de Bill Nicholson, que se alzó con el doblete.

Gracias a esa circunstancia, los Foxes vivieron su primera aventura europea en la extinta Recopa, una competición que englobaba a los campeones de copa de cada país o, en su defecto, a los finalistas. El primer rival del equipo inglés fue el Glenavon norirlandés, al que despacharon a su antojo. Pero en la primera ronda no tuvieron tanta fortuna y se toparon con el Atlético de Madrid de José Villalonga, que contaba con la mítica delantera formada por Miguel Jones,  Adelardo, Joaquín Peiró, Enrique Collar y el portugués de origen angoleño Mendonça.  En la ida, el Leicester igualó a uno pero, en la vuelta, el Atlético se impuso por 2-0 y apeó a los ingleses. El encuentro se disputó en el Estadio Metropolitano de Madrid. Un estadio desaparecido para una competición desaparecida.

El Leicester permaneció en primera hasta 1969, en que cayó a segunda división. Tras dos años en la antigua Second Division, los Foxes regresaron a la élite pero volvieron a descender en 1978. Aquel descenso marcó una época de inestabilidad dentro de la historia de un club inestable como pocos: ascenso en 1980, descenso en 1981, ascenso en 1983, descenso en 1987, ascenso en 1994, descenso en 1995, ascenso en 1996.

Vendrían los mejores años de la historia del club, campeón de la Copa de la Liga en 1997 tras derrotar al Middlesbrough en la final. Ese triunfo le permitió competir por segunda vez en Europa, esta vez en la Copa UEFA. Pero de nuevo la fortuna le dio la espalda y el sorteo emparejó a los ingleses de nuevo con el Atlético de Madrid.

Aquel verano, el Atleti, campeón de liga un año antes, incorporó a tres jugadores que forman parte de la historia del club: el portugués Paolo Futre regresó al Atleti procedente del West Ham, el brasileño Juninho llegó del Middlesbrough y el italiano Christian Vieri aterrizó procedente de la Juventus.

Aquel equipo, entrenado por Radomir Antic, se impuso en el Vicente Calderón por 2-1 y selló su clasificación venciendo por 0-2 en Leicester. El destino quiso que Juninho marcara tanto en la ida como en la vuelta. Apenas unos meses atrás había caído ante el Leicester en Wembley en la final de la Copa de la Liga cuando todavía vestía la camiseta del Middlesbrough.

Solo tres años más tarde llegó una nueva oportunidad en la Copa de la UEFA para el Leicester gracias a un nuevo triunfo en la Copa de la Liga en el viejo Wembley. En esta ocasión, el Leicester llevó su carencia hacia la desaparición aún más lejos. No solo participó en una competición desaparecida sino que también lo hizo ante un equipo, el Estrella Roja de Belgrado, procedente de un país desaparecido. En 1992, después de que Yugoslavia saltara por los aires, Serbia  y Montenegro se unieron en un país, que oficialmente recibió el nombre de República Federal de Yugoslavia (a no confundir con la República Federal Socialista de Yugoslavia del Mariscal Tito , que desaparecería a su vez en 2006 cuando Montenegro votó a favor de la independencia.

Fue precisamente esa inestabilidad política la que provocó que el partido de vuelta no se celebrara en Belgrado sino en Viena. Allí, el Leicester cayó por 3-1 y quedó fuera a las primeras de cambio una vez más tras haber empatado a uno en la ida. El escenario del duelo en Viena fue el Gerhard-Hanappi-Stadion, el hogar del Rapid de la capital austriaca... y que fue demolido en 2014.

Y, finalmente, en 2016 llegó otra oportunidad de sacar el pasaporte del bolsillo. Esta Champions League ha supuesto el bautizo continental del King Power Stadium. Las tres participaciones anteriores de los Foxes en competición europea tuvieron como escenario el antiguo estadio de Filbert Street. En el terreno donde se ubicaba existen ahora varios edificios residenciales y un solar. Es la enésima desaparición en esta historia de desapariciones.

En 1969, Georges Perec publicó “La disparition”, un libro que narraba la desaparición del personaje principal (y de la letra e). Si le hubiera gustado el fútbol, Perec, un destacado miembro del grupo literario del “Oulipo”, posiblemente habría hallado deslumbrante la historia europea del Leicester. Un equipo que ha competido en dos competiciones desaparecidas. En estadios desaparecidos. En países desaparecidos. Y que espera no desaparecer una vez más ante el Atlético de Madrid.

Dos jóvenes aficionados del Leicester en la plaza Mayor de Madrid (Michael Regan/Getty Images).
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