La doble personalidad futbolística del Everton

Cara y cruz. Brillante en Europa, oscuro y perdido en Inglaterra, el Everton vive épocas difíciles donde le toca nadar por mares turbulentos. El caso de los ‘toffees’ esta temporada serviría perfectamente como modelo de estudio de doble personalidad si existiera una hipotética disciplina de psiconanálisis futbolística.

Por Martí Roma | 13/03/2015
Lukaku y Naismith celebran un tanto ante el Young Boys
El buen papel de la temporada pasada le valió al Everton ganarse la simpatía de los aficionados de media Europa que, a su vez, ven ahora cómo el conjunto entrenado por Roberto Martínez sufre en la Premier. Decimocuartos en la clasificación, con solo seis victorias, el doble de derrotas (12), diez empates en 28 jornadas y algo más importante: los ‘toffees’ coquetean con el descenso, que está a solo seis puntos. Cifras que no son propias de un equipo que brilla con luz propia en Europa: en 9 encuentros disputados hasta ahora, el equipo lleva las mismas victorias (6) que en 28 partidos de liga, más dos empates y una derrota.
Entonces, ¿qué le pasa al Everton esta temporada? La gracia del fútbol es que tiene un punto de imprevisible, más aún en una liga como la Premier; aun así hay unos puntos que nos pueden servir para hacernos una mejor idea de por qué los ‘toffees’ están desempeñando este papel en liga esta temporada:
Lukaku y sus facetas
El delantero belga personifica la bipolaridad de su equipo: brilla en Europa, destapa sus carencias en el campeonato doméstico. Así, Lukaku solo ha anotado esta temporada 7 goles en liga, lejos de sus 15 de la temporada pasada o de los 17 de Costa y Agüero. El belga suma los mismos goles en Europa League que en liga (7). Registros goleadores, en definitiva, que están lejos de marcar diferencias y de dar las victorias y los puntos que tanto escasean en Goodison Park esta temporada. Porque ya lo decía el buen Sir Alex Ferguson: “Un buen ataque gana partidos, una buena defensa gana campeonatos”.
Tim Howard y las lesiones
El partido contra el Leicester en Goodison Park evidenció que, a sus 35 años, los mejores días de Tim Howard ya son historia. Dos errores suyos le costaron dos puntos a su equipo ese día. Después de unas temporadas siendo clave para el Everton con grandes actuaciones en un momento dulce que culminó con un más que buen papel en el Mundial de Brasil, el meta estadounidense tuvo un inicio de temporada muy irregular, acompañado además de una inoportuna lesión en la pantorrilla izquierda que lo apartó durante dos meses de los terrenos de juego. Las lesiones también han atizado otros nombres clave de la plantilla a lo largo del presente curso, como Ross Barkley o James McCarthy. Los números presionan al Everton y a su portero: 41 goles concedidos en Premier League, cifra que les convierte en el quinto equipo con más dianas en contra de todo el campeonato. De nuevo, nos serviría aquí la cita de Ferguson como moraleja para el Everton.
¿Futuro esperanzador?
“Segundas partes nunca fueron buenas”. El dicho popular encaja perfectamente con la campaña liguera del Everton, coincidiendo con el segundo año de Robert Martínez al mando del equipo. El fútbol asociativo que practica su equipo maravilló la temporada pasada. Ahora, el Everton se pierde a veces cuando se encuentra un rival que le disputa el llevar la iniciativa del encuentro, como sucedió con el West Ham en el choque que los enfrentó en F.A Cup.
Lo cierto es que el técnico de Balaguer tiene experiencia en situaciones límite que impliquen rozar el descenso. Esta temporada, el papel del Everton recuerda al del Wigan de ‘Bob’ Martínez: irregularidad del equipo, situaciones tensas y preocupación entre la afición… Excepto en su último año en el DW Stadium, el final siempre era el mismo: celebración al mantener la categoría. ¿Será éste el epílogo a una campaña como esta para uno de los equipos revelación de la temporada pasada? Y, todavía más, ¿es éste un digno final para el Everton?
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