La enésima resurrección de Deulofeu
El retorno a la Premier vuelve a otorgar a Deulofeu el estatus de estrella, aunque con tanto cambio de rol, más que parecer futbolista, parece un jugador del Cluedo.

Los videojuegos permiten a la gente equivocarse sin parar, y tener la oportunidad de hacer de nuevo la misión, conocer los errores, y así poder superarla. Pues la carrera futbolística de Gerard Deulofeu es un término medio entre esto y una montaña rusa. Se ha muerto (caído) tantas veces que ha estado a punto de quedarse sin vidas. Pero ahí está, cerca de pasarse el juego, con su última vida, conociendo todos los errores y prometiendo no volverlos a cometer. El error, o uno de ellos al menos, es volver al Barcelona cuando parecía que iba a ganar la partida. Y la promesa que hizo al salir es que ya no va a volver al Barça nunca más. A ver si es verdad, porque su hábitat es la Premier League, y su papel no debe ser el de banquillo-derecha.

Sin embargo, parece haberle costado entenderlo. Y eso extraña, teniendo en cuenta que ha tenido etapas largas en algunos equipos. Bueno, en un equipo. La selección sub-21 española, donde estuvo más o menos desde los 8 años hasta que no le dejaron volver, más o menos como los niños en los chiquipark. Y es que el extremo catalán realizó viajes de ida y vuelta desde Barcelona a otros lugares europeos durante varios años en forma de cesiones y de traspasos, y siempre había un mismo patrón. Cuando salía de Barcelona destacaba y triunfaba, los culés se fijaban en él, lo recuperaban y lo usaban para jugar al mus en el banquillo o en la grada, dependiendo de dónde faltase un jugador. Pero lo importante es que al final ha recapacitado y se ha dado cuenta de cuál es su sitio, y ese no es otro que la Premier League.

Es el extremo perfecto para la liga inglesa

Cuando piensas en las típicas características de la Premier League se te ocurren varias. La velocidad y desmarques a los espacios, los pelotazos con sus segundas jugadas, el ida y vuelta y el individualismo de línea de tres cuartos hacia delante. Entonces, al compararlas con las de Deulofeu te das cuenta de que son prácticamente idénticas. Ya no sé ni de qué hablo. Bueno, resumiendo, el extremo catalán es el jugador perfecto para triunfar en una liga como la inglesa, con partidos repletos de contras, de conducciones largas y con un fútbol muy vertical. Y claro, siempre que vuelve a su hábitat, Deulofeu destaca y triunfa.

Lleva 91 partidos jugados en la máxima división del fútbol inglés, habiendo marcado 12 goles y habiendo dado 16 asistencias. No parecen números extremadamente buenos, pero lo cierto es que donde Deulofeu destaca es en las sensaciones y en lo que aporta al juego de su equipo. Sus internadas interminables por banda, sus centros, sus regates en línea de tres cuartos, esas contras endiabladas. Y su manejo del balón parado claro, no se puede olvidar esta característica que ha ido perfeccionando con el paso del tiempo. Además, su paso formativo por La Masía, por las distintas categorías de la Selección, y su experiencia (por muy escasa que parezca) en el primer equipo del Barça, ha dotado a Deulofeu de unas habilidades extra que combina muy bien con las ya mencionadas. La inteligencia en el juego, la técnica de pase, ofrecer apoyos en corto, y un largo etcétera, derivadas todas estas del famoso juego de posición.

Deulofeu está ante su última oportunidad de triunfar. (Stu Forster/Getty Images)

La dupla Gracia-Deulofeu funciona

Deulofeu ha vuelto al Watford de Javi Gracia. Llegó en el mercado invernal del curso pasado como cedido, pero el club inglés pronto se hizo con sus servicios pagando por su traspaso unos 13 millones de euros. De hecho, su llegada fue de las primeras peticiones del técnico navarro. Y no se equivocó el bueno de Gracia. No tardó nada en hacerse con un puesto fijo en el once titular, pero pronto se lesionó y se perdió casi el resto de la temporada. En el inicio de esta temporada se repitió la historia con una lesión que no le permitió jugar hasta octubre, pero a partir de ahí ha ido solo hacia arriba.

Se ha convertido en pilar fundamental de un Watford atractivo de ver, que opta a Europa y que tiene nombres propios como Abdoulaye Doucouré, Troy Deeney o Roberto Pereyra. El entrenador español tiene mucha culpa de su excelso rendimiento, puesto que le ha ubicado en la delantera, junto al capitán y expresidiario Deeney. Y claro, todo lo que siembra el inglés matándose con los centrales, el catalán lo recoge y produce magia con ello. Ha marcado seis goles hasta el momento, incluido ese histórico y sublime hat-trick (único triplete del Watford en la Premier League) frente al Cardiff hace poco, y ha servido cinco pases de gol. Pero lo que está claro es que ese niño que corría tanto ha madurado futbolísticamente, y parece que ha encontrado su sitio. Lugar que por ahora está al lado de Javi Gracia en la Premier League, si no quiere volver a vivir la misma historia con partidas de mus, banquillos y resurrecciones milagrosas. El Cluedo se le ha quedado anticuado.

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