La gloria de los modestos
Casi 75 000 espectadores presenciaron la final del Football League Trophy en Wembley entre Oxford United y Coventry City, dos equipos de League One. Un récord en una final del trofeo que acabó llevándose el Coventry treinta años después de ganar la FA Cup.

Hay muchos tópicos que acompañan la aventura del expatriado que viene a vivir a Inglaterra. Las preguntas que uno recibe cuando regresa de vacaciones al lugar de origen suelen ser escuchadas y respondidas continuamente y, por lo general, con un tono de superioridad que oculta ese sentimiento de "como en España no se vive en ningún sitio". El clima, la comida, la personalidad de los ingleses, etc. Cuántas cosas y cuántos cambios. Como no podía ser de otra manera, en el terreno futbolístico también hay diferencias. Una de las que a mí me han sorprendido es el seguimiento que tienen los equipos de las divisiones inferiores.

Este asunto está brevemente pero muy bien tratado en el libro "Scunthorpe hasta la muerte" de Íñigo Gurruchaga. El libro narra la peripecia del futbolista Alex Calvo-García en Scunthorpe. Calvo-García abandonó el fútbol ibérico para adentrarse en la desconocida y oscura aventura de jugar en las filas del Scunthorpe United, un humilde club que entonces militaba en la cuarta división inglesa. El libro no solo aborda la trayectoria deportiva de Calvo-García, sino que hace un retrato de la atmósfera industrial de Scunthorpe y del propio club. En un momento del libro, el autor entrevista a una pareja de personas mayores que siguen al equipo allá donde va pero curiosamente no son oriundos de Scunthorpe sino que la vida les sitúo allí. Ellos dicen que siguen al equipo como señal de agradecimiento a la ciudad y porque, en resumen, es lo que hay que hacer. Este es un sentimiento muy común en Inglaterra: hay que apoyar enérgicamente al equipo de fútbol local.

Un apoyo que no es virtual, no se limita a escribir mensajes en las redes sociales o ver resúmenes en televisión. Es un apoyo real que se nota en los datos de asistencia a los estadios de las aficiones locales y visitantes. Miles de personas acostumbran a acompañar a equipos de League One, Leage Two o National League. Las ventas en las tiendas oficiales son una buena fuente de ingresos para el club. Pero cuando realmente fui consciente del significado del fútbol local en la sociedad fue al oír nombres como Joe Skarz o Danny Hylton en las conversaciones de los pubs. Se habla del Arsenal y del Manchester United, cómo no, pero muchas de las conversaciones futbolísticas en Oxford giran en torno a la actualidad de los Ox's.

Un joven aficionado del Coventry en las gradas de Wembley (Charlie Crowhurst/Getty Images).

El Oxford United regresó a Wembley este año tras la derrota de la temporada pasada ante el Barnsley (2-3), para disputar su segunda final consecutiva del Checktrade Trophy, denominado Johnstone's Paint Trophy hasta el año pasado y que, si las modas de los patrocinios no se hubiera extendido también a los trofeos, se conocería simplemente como EFL Trophy o Football League Trophy. El desembarco amarillo la temporada pasada en Wembley fue de 34 000 aficionados, nada mal atendiendo a los datos poblacionales de la ciudad más importante de Oxfordshire. Con una población de aproximadamente 150 000 habitantes, alrededor de un tercio son estudiantes de las dos universidades de la ciudad, mientras que un 28% de los ciudadanos son inmigrantes. Estos datos reflejan el profundo afecto hacia el club de los Oxfordians, añadido al sentimiento de adopción que muchos foráneos (como un servidor) sufren.

En la final de 2017, el resultado tampoco favoreció los intereses amarillos. Un Coventry a las puertas del descenso a League Two venció por dos goles a uno en un mal encuentro del Oxford de Michael Appleton. La afición Sky Blue movilizó a unos 40 000 aficionados de un total de casi 74 434 que dieron un gran ambiente a Wembley y establecieron un nuevo récord de asistencia en este torneo. Un respiro de aire fresco para un club que ha tenido días mejores. Un pequeño momento de gloria que se resume en el grito de los fans del Conventry: "Vamos a descender pero con el trofeo". Resignación ante el descenso, modesta gloria inolvidable cuando se cumplen treinta años de su victoria en la FA Cup ante el Tottenham Hotspur, una gesta también recordada con otro cántico: “Siempre que venimos a Wembley, ganamos”.

Estuve en Wembley la temporada pasada. Repetí el domingo. Oxfordian de adopción.

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