La guerra soterrada de las academias inglesas
La batalla que se libra en la Premier League es cruenta pero oculta otra que se desarrolla en su trasfondo, la que libran entre sí las academias inglesas por reclutar y producir los mejores futbolistas jóvenes del país.

Si hablamos de los clásicos del verano, parece obligatorio nombrar al sol, la piscina o el mar para los más afortunados y una selección inglesa –en realidad, da igual la categoría- pegándosela en un torneo internacional. Pero con la llegada del cambio climático, es evidente que el mundo está enloqueciendo hasta el punto de alcanzar los cero grados en pleno agosto o, algo más grave, ver al fútbol inglés levantar títulos con edades donde lo tenían casi prohibido.

Y es que no todo el dinero que ha aterrizado en la Premier League se ha derrochado sin talento ni fundamento en jugadores semidesconocidos. Son mucho los clubes que han aprovechado para renovar sus instalaciones, convirtiéndose en centros de referencia como el Etihad Campus del Manchester City o Hotspur Way del Tottenham, donde entrenadores de varias partes del mundo forman y desarrollan jugadores cada vez más completos. Todo esto ha contribuido a desanclar a los ingleses de un modelo de formación un tanto obsoleto que poco a poco está reconquistando Europa de manos de la que puede considerarse la mejor academia de Europa, la del Chelsea.

Cobham, al suroeste de Londres, lleva desde 2010 recolectando títulos con jóvenes que arrasan en edad juvenil hasta el punto de llevarse dos veces la UEFA Youth League y seis de los últimos ocho trofeos de FA Youth Cup, la competición dónde realmente se muestra el potencial de los equipos ingleses. Dominic Solanke, Tammy Abraham, Bertrand Traore, Ruben Loftus-Cheek, Gael Kakuta, Patrick van Aaholt o los hermanos McEachran (Josh y George) son algunos de los nombres que han pasado por allí con el denominador común de la escasez de oportunidades para asentarse en el primer equipo. Siendo ese el gran debe de un club donde desborda un talento joven que hasta la fecha no ha aprovechado el primer equipo. O al menos solo el del Vitesse.

La otra gran academia inglesa de la actualidad es la del Manchester City. Dirigida por un exjugador del eterno rival, el Manchester United, como Simon Davies, tras la marcha de Patrick Vieira a la MLS, no ha conseguido traducir en títulos ese
crecimiento, en parte por el dominio Blue, pero es evidente que con la llegada de alguien que confía en el talento como Pep Guardiola al primer equipo, tiene subsanado el difícil salto de los chicos al profesionalismo. Algo de lo que probablemente se aprovecharán los Aleix García, Brahim Díaz, Phil Folden o Jadon Sancho.

Detrás de estos dos gigantes, el salto parece evidente viendo los globales que consiguieron endosar tanto Chelsea (9-2 al Tottenham) como City (6-2 al Stoke) en las últimas semis de FA Youth Cup, pero existen otras academias donde la menor distancia con el primer equipo hace que varios jóvenes estén asomando la cabeza de manera incesante y prometedora. Este es el caso del Everton, último campeón de Premier League 2, del Swansea de la mano de Oliver McBurnie y de la excelente academia del Nottingham Forest, donde la necesidad ha permitido promocionar a varios talentos como Patrick Bamford, Oliver Burke o Ben Brereton.

Todo este crecimiento ha dejado anticuadas algunas de las academias que más alegrías han dado al primer equipo, como es el ejemplo del Arsenal, que hace unos años decidió remodelar todo su sistema juvenil. Algo que ha afectado a los resultados obtenidos pero que tras un ascenso de los sub-23 y un subcampeonato de los sub-18 parece estar reconducido a la par que vuelven a destacar chicos como Kelechi Nwakali, Donyell Malen o Joe Willock. Mientras que sus vecinos de Haringey, los Spurs, parecen haber encontrado otra generación donde uno o dos jugadores puedan alcanzar el primer equipo, como por ejemplo Jordan Roles o Japhet Tanganga.

Es evidente que los tiempos están cambiando en las categorías inferiores del fútbol inglés, aunque todavía queda mucho por avanzar, comenzando por tratar de minimizar ese agujero negro que representa en las islas el paso de los 18 a los 21 años donde muchos se pierden a la espera de unas oportunidades que nunca terminan de llegar. Algo que beneficiaría enormemente a los Three Lions y su costumbre de caer demasiado pronto cada verano. Algo que, al menos, hasta categoría
sub-20 se está logrando revertir, como demuestra el triunfo del año pasado en el prestigioso torneo de Toulon, el reciente subcampeonato de Europa sub-17 o la prometedora participación de los sub-20 en Corea del Sur.

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