La Juventus se afianza en el liderato a costa de un United sin recursos
La Vecchia Signora llegó, vio y venció a un Manchester United que se limitó a ver cómo le comían la tostada en su propio estadio. Solamente Paul Pogba y David De Gea batallaron contra el líder de la Serie A, que dio una clase magistral de defensa con balón en la primera parte.

El momento del reencuentro al fin llegó. Cristiano Ronaldo volvía a verse las caras con José Mourinho, con quien coincidió en el Real Madrid justo antes de que el conjunto blanco volviera a dominar el panorama europeo. Y, sobre todo, la estrella portuguesa volvía a Old Trafford, el lugar donde dejó de ser un chaval con un peculiar corte de pelo para empezar a convertirse en una leyenda del fútbol planetario. Lo mismo sucedía con Paul Pogba, otro chico con peinados peculiares. El francés se enfrentaba a la Juventus, el equipo que le permitió despuntar en la élite cuando el Manchester United decidió prescindir de él. 

Para este choque de históricos europeos Mourinho alineó a los mismos jugadores que consiguieron robarle un punto, y si no fuera por Ross Barkley, tres, al fantástico Chelsea de Maurizio Sarri. Por su parte, Massimiliano Allegri solamente dio una pincelada a su once con respecto al de la jornada liguera para enfrentarse al United: Paulo Dybala iba a ser la punta de lanza en detrimento del lesionado Mario Mandzukic. 

El Manchester United, contra todo pronóstico, salió a atacar en los primeros 30 segundos aprovechando que el Teatro de los Sueños estaba volcado con la posibilidad de alcanzar la primera plaza del Grupo H, ocupada por sus rivales. Hasta un espontáneo subió a rematar una falta que iba a lanzar Juan Mata. Un juego directo y tosco que trataba de aprovechar la defensa tan adelantada de la Juventus, que recuperaba los balones con celeridad y maridaba el encuentro con jugadas bastante más elaboradas que las de los Red Devils. 

Tampoco pasaba nada porque el Manchester United practicara un fútbol rácano y poco estético con un 4-2-3-1 en vistas de poder sacar algún punto contra el equipo que ha mandado con puño de hierro en la Serie A en los últimos años. Este planteamiento ya es algo normal de Mourinho en partidos de esta envergadura — y en otros de mucha menos enjundia, también —. Aunque conceder tanto terreno al rival puede tener consecuencias. Ronaldo iba a rememorar sus carreras por la banda de Old Trafford, esta vez con la elástica juventina, para poner un centro al corazón del área que Juan Cuadrado, en medio de una acción trastabillada, no pudo rematar con contundencia. Pero al rechace estaba Dybala para batir a placer a David De Gea. Con el marcador en contra, ahora sí, los ingleses iban a tener que arriesgar mucho más para llegar con cierto peligro a la portería de Wojciech Szczęsny. El único consuelo que le quedaba al Manchester United era que el Valencia no pudo pasar del empate contra el Young Boys. 

El tanto del puñal argentino no solo no hizo cambiar nada en el planteamiento de Mourinho, sino que además provocó que el United se encerrara todavía más atrás. El equipo inglés recordaba a aquellos equipos italianos que sentían alergia por el balón mientras que el conjunto italiano se parecía más a esos equipos ingleses de ritmo vibrante que atacaban sin cesar. La Juventus hacía fácil lo fácil y el United hacía difícil lo sencillo. Los transalpinos defendían su renta exitosamente atacando una y otra vez mientras que Romelu Lukaku no estaba, Pogba quería dirigir a unos compañeros tan confusos que se herían a sí mismos y De Gea no conseguía blocar con seguridad los numerosos disparos visitantes. Aunque cierto es que si no fuera por el guardameta español, en Old Trafford hubiera habido más goles bianconeri que rojigualdos en el España - Malta. La Vecchia Signora los merecía y el United también. 


El equipo inglés recordaba a aquellos equipos italianos que sentían alergia por el balón mientras que el conjunto italiano se parecía más a esos equipos ingleses de ritmo vibrante que atacaban sin cesar.

La Juventus salió en tromba de los vestuarios. No había quien parara a los italianos. Hasta Blaise Matuidi parecía el mejor Arjen Robben. Aunque claro, con una defensa tan blanda como la del Manchester United cualquiera se armaba de valor para extralimitarse en sus labores. Al primer toque, con balones diagonales y con pases entre líneas. Los chicos de Allegri sobrepasaban cualquier elemento defensivo de los Red Devils. Menos a De Gea, que desvió un disparo imposible de Cristiano Ronaldo que se disponía a entrar por la escuadra local.

Pese a la gran superioridad visitante, el Manchester United mejoró sus prestaciones al cabo de una hora de partido. De vez en cuando había dos pases seguidos con la suficiente cadencia para despertar a Old Trafford. El United descubrió que esperar y robar para salir al contragolpe era más efectivo si robaba algún balón en terreno juventino. En este escenario, con los Red Devils partidos en dos, eran especialmente peligrosos Cuadrado, Ronaldo, Dybala y un Joao Cancelo tremendamente profundo y atinado.

El único momento en que realmente se olió el empate fue en un disparo al reverso de Pogba. El actual campeón del Mundo, de los pocos jugadores destacables del Manchester United, sacó un latigazo que se estrelló en el poste derecho del portal defendido por Szczęsny, que a punto estuvo de marcarse en propia meta en una acción desafortunada una vez en el suelo. La Juventus pasaba por sus peores momentos, que se podrían resumir en un mayor grado de dificultad para trenzar las jugadas ofensivas, y Allegri apuntaló la zaga con Andrea Barzagli, solo por si acaso. Los italianos comenzaron a administrar sus fuerzas y a resistir las (semi)embestidas locales a través del dominio del balón. José Mourinho, increpado por la afición Bianconera, volvió a sacar su tripleta de dedos para recordar su hat-trick de trofeos con el Inter.

El resultado fue el esperado en cuanto al vencedor pero inesperado en cuanto a lo poco abultado del mismo. La Juventus consiguió doblegar al Manchester United por la mínima para hacer pleno de victorias en el Grupo H, afianzarse en el primer puesto y encarar la segunda etapa de la fase de grupos con la tranquilidad de ejercer de anfitrión de Valencia y United. La otra cara de la moneda, la negativa, es para los Red Devils, que no han sabido aprovechar el factor campo y deberán visitar estadios muy complicadas como el Allianz y Mestalla. Pintan bastos para el Manchester United en la Champions League. 

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