La misión suicida del mayor Wenger
Hacía muchos años que el Arsenal no se presentaba en una final con el sentimiento de inferioridad con la que afrontará la de la FA Cup de este sábado en Wembley.

Capitán Stuart Kinder: […] es el grupo más antisocial y retorcido de deformaciones psicopáticas que he visto en mi vida. Y el peor, el más peligroso de todos, es Maggott. Tiene un maníaco religioso, un enano malvado, dos semiretrasados… ¡y en el resto prefiero ni pensar!

Mayor John Reisman: Bueno, no podría pensar en un mejor grupo para ir a la guerra.

 

“Doce del patíbulo”, la obra maestra de 1967 de Robert Aldrich es sin duda la mejor película sobre misiones suicidas de la historia junto con “Los siete magníficos”. Porque, a lo utópico del encargo (penetrar entre las líneas nazis y asaltar un castillo repleto de enemigos en la Francia ocupada) se suma lo inadecuado del grupo de asalto, formado por doce convictos aquejados de la gama completa de disfunciones psicológicas que pueden asaltar al ser humano. La misión encomendada a Arsène Wenger no dista mucho de la recibida por el mayor John Reisman, interpretado por un extraordinario Lee Marvin.

El rival del Arsenal este sábado en la final de la Copa inglesa en Wembley es el Chelsea. El campeón de liga ha perdido solo tres partidos de liga desde el 24 de septiembre y se planta en la final con el equipo al completo. Antonio Conte alineará a su equipo de gala, con la única duda de quién acompañará a N’Golo Kanté en la parcela central, Nemanja Matic o Cesc Fàbregas. Es como decidir entre completar la división con un tanque o un caza: diferentes características, similar poder aniquilador. El equipo del técnico italiano se antoja tan difícil de derrotar como el castillo bretón de la película.

Por si la misión no fuera suficientemente complicada, el mayor Wenger penetrará entre las líneas enemigas con un grupo casi tan disfuncional como el de la obra de Aldrich. A pesar de lo que el propio técnico alsaciano había dejado entrever en la rueda de prensa previa, David Ospina ocupará la portería, como hizo durante toda la competición a excepción de la semifinal frente al Manchester City. En cualquier caso, ninguno de los dos ha dado muestras durante la campaña de ser un muro infranqueable. Las bajas se centran en la defensa, donde el lesionado Gabriel y el sancionado Laurent Koscielny no estarán presentes. A ellos se suma la duda del renqueante Shkodran Mustafi. Es decir, que si Wenger desea mantener su 3-4-2-1 de las últimas semanas, deberán recurrir al inexperimentado Rob Holding y a Per Mertesacker, que en la última jornada de liga disputó sus primeros minutos en más de un año. El Arsenal se presentará en la batalla con una retaguardia formada por un tanque sin gasolina y otro recién salido de fábrica.

En el carril derecho, Wenger deberá escoger entre el recuperado Alex Oxlade-Chamberlain y Héctor Bellerín, mientras que el izquierdo lo ocupará Nacho Monreal. Si finalmente se recupera Kieran Gibbs, el jugador zurdo español podría pasar al central izquierdo y ahorrarle a Mertesacker el mal trago de arrastrar sus artríticos y pesados huesos por el césped de Wembley. En medio, Granit Xhaka tratará de controlar la ira que le invade cuando se calza unas botas para no acabar en el patíbulo antes de tiempo. Su acompañante debería ser Aaron Ramsey, aunque Wenger podría apostar por un jugador de corte más defensivo como Mohamed Elneny o Francis Coquelin, quizás el más chiflado de una troupe que no está exenta de desquiciados.

Enganchando con el punta estarán Mesut Özil y Alexis Sánchez, el auténtico líder de este grupo de renegados. Aunque veremos durante cuánto tiempo. Mientras se enfundan su uniforme de guerra en el vestuario antes de la batalla, quizás sus mentes estarán puestas en su próximo destino. Por delante de ellos, el estilete será Olivier Giroud o Danny Welbeck. Ambos han demostrado en el pasado su ineptitud para llevar a buen término misiones de este calibre.

El mayor Wenger afronta la que puede ser su última misión. Ni siquiera un hipotético e improbable triunfo ante las temibles tropas Blues le garantiza seguir al frente de este grupo. Al contrario, una aniquilación total e humillante podría acabar con su carrera militar y destinarle a un retiro deshonroso. Lo cual, considerando el talento militar del grupo de renegados que se encuentran bajo sus órdenes, parece lo más probable.

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