Lampard salva los muebles (1-1)

Un gol de penalti de Frank Lampard a tres minutos del final evitó la catástrofe inglesa en Wembley. Ucrania se adelantó en la primera parte y los ingleses raramente amenazaron la portería rival. El equipo de Hodgson sigue sin progresar respecto a la sólida pero plana versión de la Euro.

A pesar de las protestas, el árbitro fue benevolente con los ingleses
Según la FIFA, Inglaterra es el tercer mejor equipo del mundo. A tenor de lo visto esta noche, el máximo organismo del fútbol mundial haría bien en revisar su método para elaborar sus ránkings.
Ucrania, 39º en los mismos ránkings, estuvo a tres minutos de llevarse la victoria de Wembley. Solo un penalti de Frank Lampard salvó al equipo de Roy Hodgson del ridículo más espantoso. Un minuto antes del empate, Steven Gerrard había sido expulsado tras una dura entrada sobre Denys Garmash. Antes había sido amonestado por un codazo a principios de la segunda parte que ya merecía la roja directa.
Inglaterra mostró las mismas carencias del pasado: imprecisiones constantes con el balón y poca imaginación en la creación. Además, se acentuaron tras el gol en el minuto 38 deIevgenii Konoplyanka.
El gol llegó un par de minutos después de que Inglaterra hubiera malgastado una clara ocasión, cuando Jermain Defoe cabeceó un envío de Steven Gerrard y Tom Cleverley, con todo a favor, envió su disparo contra el portero Andriy Pyatov.
Ucrania reaccionó con el fantástico gol de Konoplianka, que entró por la escuadra izquierda de la portería de Joe Hart. Un gol no exento de polémica, porque Andriy Yarmolenko estaba tendido en el suelo, supuestamente lesionado, cuando el pase erróneo de Joleon Lescott golpeó en él. A la velocidad del rayo, se levantó y contribuyó a la creación de la jugada que desembocó en el gol de Konoplianka.
Inglaterra no funcionaba. La defensa se antojaba vulnerable y Cleverley demostró que está muy lejos de ser el equivalente inglés de Cesc Fábregas, como dijo Hodgson tras el partido contra Moldavia. Oxlade-Chamberlain lo intentó pero no tuvo el día, mientras James Milner en el otro costado, mantuvo su línea: mucho trabajo, poca imaginación.
Nadie en el bando inglés se erigió en líder. Gerrard y Lampard no lograron adueñarse del centro del campo y, muchos años después de emprender su colaboración en la selección, demostraron que siguen sin entenderse. Solo la entrada deDanny Welbeck logró darle nuevos bríos al ataque inglés. Fue precisamente su presencia en el área de penalti la que provocó la mano de Yevgen Khacheridi que desembocaría en el gol de Lampard de penalti. Nada menos que su 26º gol con la selección, igualando a Bryan Robson.
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