Las 5 claves del Manchester City campeón
El Manchester City se ha proclamado campeón de la Premier League 2017-18 a falta de cinco partidos. Analizamos las claves que han llevado al triunfo al equipo de Pep Guardiola.

1. La experiencia es un grado

Aunque se está produciendo un fenómeno de homogeneización entre las principales ligas europeas respecto a estilos de juego, a causa posiblemente del flujo constante de jugadores y técnicos entre países, Pep Guardiola descubrió un universo relativamente nuevo cuando llegó a Inglaterra. Como no podía ser de otro modo, fue en Burnley donde el entrenador de Santpedor comprendió finalmente que debía adaptar su modelo a las particularidades del fútbol inglés. El 26 de noviembre de 2016, el Manchester City se impuso por 1-2 al Burnley gracias a un doblete de Sergio Agüero que permitió a los Citizens remontar el gol inicial de Dean Marney. Tras el encuentro, Guardiola reconoció que su equipo debía trabajar más concienzudamente las segundas jugadas para superar a equipos como el de Sean Dyche que vivían de balones largos para sus delanteros. La temporada pasada, el equipo de Guardiola empató con equipos como Huddersfield, Stoke o Middlesbrough y perdió ante Leicester o Everton. Esta temporada, solo ha perdido ante Liverpool y Manchester United, y ha concedido empates a Everton, Crystal Palace y Burnley.

2. Ederson, el fichaje clave

Esta temporada, el Manchester City ha invertido 284 millones de libras en los fichajes, entre otros, de Aymeric Laporte, Benjamin Mendy, Ederson Moraes, Kyle Walker, Danilo o Bernardo Silva. Aunque pocos podrían haberlo vaticinado a principio de temporada, el más influyente de todos ellos ha sido el del portero brasileño Ederson. Laporte llegó en enero y apenas se está integrando en la plantilla, Mendy se lesionó de gravedad a principio de temporada y todavía no ha reaparecido, Danilo y Silva han contado sorprendentemente poco para Guardiola, y solo Walker ha sido indiscutible todo el año. Pero la influencia del lateral derecho sobre el juego colectivo no se puede comparar a la de Ederson. Desde el primer día, Guardiola dejó claro que Joe Hart, indiscutible hasta entonces en el club y en su selección, no le servía. Así que fichó a Claudio Bravo, que tuvo una difícil aclimatación al fútbol inglés. Así que el entrenador fichó un segundo portero este verano y esta vez fue la vencida. Además de parar (el City es el equipo menos goleado de la liga, con 25 tantos), Ederson tiene una distribución de balón en corto y en largo exquisita, a la que une una sangre fría sorprendente para su edad (24 años). En especial su habilidad para el desplazamiento en largo con el pie ha resultado crucial para superar la presión de equipos como Liverpool o Tottenham. El modelo de juego de Guardiola se ha enriquecido este año con una salida de balón con más variantes, incluido el juego en largo, incluso del portero suplente, Claudio Bravo, que cosechó una asistencia para Agüero en la final de la Copa de la Liga ante el Arsenal.

3. Guardiola encuentra el sistema

La temporada pasada fue un experimento para Guardiola, desconocedor de su propia plantilla, de las peculiaridades de la liga e incluso de los entresijos de su club. En liga, el catalán probó hasta ocho sistemas diferentes, tanto con defensa de tres (3-4-2-1, 3-4-3, 3-4-1-2) como de cuatro (4-2-3-1, 4-3-3) aunque en dos tercios de los partidos optó por el 4-2-3-1 o el 4-1-4-1. Esta temporada, Guardiola ha transformado este último en algo más parecido a un 4-3-3 pero manteniendo sus principales hallazgos de la temporada pasada: la posición de Kevin De Bruyne y David Silva como interiores por delante de un pivote posicional, y la presencia de los extremos Leroy Sané y Raheem Sterling a pierna natural en las bandas. Esos cuatro jugadores son los que definen el sistema, lo cual dice mucho de la evolución del juego de posición de Guardiola, donde por definición es el pivote quien dicta el juego. Fernandinho ha cuajado una excelente temporada y su juego ha adquirido otra dimensión con Guardiola pero Silva y De Bruyne por dentro, y Sané y Sterling por fuera son los que más han influido sobre el juego.

4. De Bruyne, el cerebro

El premio al mejor jugador del año en Inglaterra es cosa de Mohamed Salah o Kevin De Bruyne, lo cual habla claramente de la temporada del belga. El egipcio ha marcado 30 goles en liga y está a solo uno de igualar el récord en una sola temporada de 38 partidos de Premier que comparten Alan Shearer, Cristiano Ronaldo y Luis Suárez. Pero De Bruyne ha ejercido una influencia determinante sobre el juego del campeón. Guardiola le ha convertido con éxito de extremo regateador a interior omnipresente. Su producción goleadora ha sido modesta (7) a causa de la transformación de sus funciones pero lo ha compensado con creces con 15 asistencias, el líder en la competición. Es el jugador que ha dado más pases clave (pases que acabaron en disparo a portería) con 103. Solo Nicolás Otamendi, Granit Xhaka y Fernandinho han completado más pases que él (2401). Como escribía meses atrás el reputado periodista inglés Jonathan Wilson, De Bruyne es el encargado de evitar que el juego del Manchester City caiga en el sopor. Cuando los Citizens reducen la marcha, De Bruyne es el responsable de volver a subir las revoluciones. Guardiola siempre ha renegado del término “tiki-taka” porque para él define la acción de pasar por pasar, sin una finalidad determinada. De Bruyne es quien evita que el juego del City caiga en ese “tiki-taka”, en la insustancialidad.

5. La explosión de Sterling

Aunque Sergio Agüero es el máximo goleador del equipo en liga (21), la revolución goleadora de la temporada ha sido Raheem Sterling, que ha completado la mejor temporada de su carrera con 17 goles y 8 asistencias. Unas cifras que contrastan con la que hasta ahora había sido su temporada más prolífica ante portería, 2013-14, cuando el Liverpool se quedó a un resbalón de conquistar la Premier League. Entonces, Sterling marcó nueve goles y dio cinco asistencias. El extremo inglés ha sido el jugador de la plantilla del City que más ha mejorado con Guardiola. A su velocidad innata y a su capacidad de desborde ha añadido una percepción de su entorno que no tenía antes. Aunque Brendan Rodgers ya le colocó como media punta en su era en el Liverpool, ha sido Guardiola quien más le ha ayudado a mejorar su comprensión táctica. A pesar de partir de la banda derecha, su lado natural, Sterling ha demostrado esta temporada que es capaz de moverse hacia dentro para asociarse con el interior o el punta. Y, sobre todo, se ha beneficiado del juego por momento vertical y vertiginoso del equipo.

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