Las dudas se ciernen sobre Valdés
El Middlesbrough confirmó hace un par de semanas el fichaje de Víctor Valdés. Uno de los mejores porteros del siglo XXI se convertía en una de las incorporaciones más sonadas e importantes de la historia del club inglés. Sin embargo, teniendo en cuenta su edad, su última lesión, el alto sueldo que se presupone que tendrá y toda la atracción mediática que traerá consigo, ¿era su fichaje necesario?

26 de marzo de 2014. Un templado miércoles por la noche de la recién entrada primavera. Víctor Valdés defiende la portería del FC Barcelona, que esa noche se enfrentaba en el Camp Nou al Celta de Vigo. En el minuto 21, en un salto para detener un lanzamiento de falta desde la frontal, aparentemente rutinario, Víctor Valdés salta para rechazarlo y lo atrapa antes de que llegue el jugador rival. Sin embargo, en la caída, su rodilla ya había claudicado. Valdés aterriza mal y se rompe el ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha. Aquel momento provocaría el fin de su carrera como portero de primerísimo nivel. Él ya había anunciado que a final de temporada iba a abandonar la disciplina del Barça y su agente se había encargado de dar a conocer que su destino era el AS Monaco, con el que había firmado un contrato de cuatro años.

Su salida de Barcelona no fue la deseada por muchas razones. Su difícil personalidad hizo que su marcha dejara un ambiente algo extraño. Tras ser toda una institución en el club, se marchó por la puerta de atrás por propia voluntad. Pero esa salida en falso no sería más que el comienzo del calvario. El Mónaco decidió desentenderse del contrato firmado alegando que el jugador no había superado la revisión médica. El conjunto del principado en aquel entonces todavía tenía entre ceja y ceja la idea de construir un súperequipo lleno de estrellas capaz de competir de tú a tú con el PSG. La lesión provocó que Valdés no sellara su compromiso con el Mónaco y tuviera que renunciar a los jugosos emolumentos que había pactado.

Tras meses lesionado y sin equipo, la historia da un giro sin duda inesperado. Louis van Gaal, el entrenador que le había hecho debutar en el Barcelona, le ofrece la posibilidad de entrenar en las instalaciones del Manchester United para recuperarse de la lesión. Una vez recuperado, el entrenador holandés le ofrece un contrato por año y medio.

Fue un movimiento que pilló por sorpresa a más de un analista. Van Gaal contrataba a un portero de la magnitud de Valdés como respaldo de otro portero español con un presente y un futuro puede que igual de brillante al del exjugador del Barcelona. David De Gea era indiscutible y así siguió siendo el resto de esa temporada 2014-2015 en la que el Manchester United volvía a levantar en cierta medida el vuelo. Valdés, aun así, tuvo la oportunidad de jugar cuando el exportero del Atlético de Madrid cayó lesionado en el minuto de 76 del penúltimo partido de liga frente al Arsenal. Jugaría por tanto también en la jornada final de liga en el feudo del Hull City. Aquel sería también su primer y último partido como titular con los Red Devils. La imprevisible personalidad de van Gaal llevó en gran medida a un profundo deterioro de la relación entre ambos, siendo Valdés apartado del equipo y finalmente cedido en el mercado de invierno al Standard de Lieja belga.

Allí logró ganar la Copa belga, aunque problemas físicos y un nivel a veces demasiado bajo tornaron en agridulce su estancia en el club, pues llegó a ser duramente criticado por la afición. Quizás tildar de fracaso su paso por la ciudad francófona sería exagerado pero sí deja un interrogante sobre su estado físico. Finalmente, la cesión fue cortada antes de tiempo ya que la dirección del equipo quiso apostar por los jóvenes que tenían a su disposición para la portería, por lo que decidieron de mutuo acuerdo que regresara a Manchester, donde las partes se limitaron a observar como expiraba. Días de después de concluir, se produjo la oferta del Middlesbrough. Dos años de contrato y un proyecto atractivo para Valdés en un club que cuenta con varios jugadores españoles, al igual que el técnico Aitor Karanka, además de una gerencia deportiva que comanda, junto a Gary Gill, otro español como Víctor Orta.

Aitor Karanka durante el partido amistoso ante el York City (David Rogers/Getty Images).

Desde luego es una gran incorporación, porque un jugador de la dimensión de Víctor Valdés lo es independientemente del contexto y del año. Pero, ¿era necesario? Siempre es complicado juzgar a un equipo recién ascendido. Viene de hacer un excelente papel en una división inferior, de rayar en algunos casos a un gran nivel, pero nunca se sabe si será suficiente en la categoría en la que se adentran. El Middlesbrough ya había dado forma a una plantilla sobresaliente en Championship, que según muchos era de nivel Premier League. Un equipo que representa un proyecto sólido, que Karanka lleva cerca de tres años moldeando y que no sería posible sin el respaldo y el saber hacer del dueño y presidente Steve Gibson. Bien es cierto que casi siempre han fichado con acierto y eso sin duda les avala.

Las principales necesidades del equipo tras el ascenso eran un defensa central y un delantero. Algunos probablemente hubiesen añadido un portero a esa lista de la compra. Hace un año, esos "algunos" posiblemente eran "una mayoría". Pero desde el día que Karanka le dio la titularidad, el veterano guardameta griego Dimitrios Konstantopoulos ha deslumbrado a propios y extraños.

La historia de Karanka y los porteros en Middlesbrough tiene tela. Cuando desembarcó en el noreste de Inglaterra, el técnico vitoriano se encontró con Jason Steele, un joven producto de la cantera que estaba asentadísimo como primera opción del equipo. Sin embargo, Steele fue expulsado en el debut de Karanka en Leeds. Jugaría una vez más, el último partido de esa temporada 13-14 antes de ser cedido en septiembre y traspasado en diciembre al Blackburn. Sería el suizo Jason Leutwiler el que se hizo cargo de la portería el resto del duelo en Leeds. No volvería a jugar con Karanka. El ilustre Shay Given fue contratado de urgencia (cedido del Aston Villa) para tomar posesión del puesto de titular. Tendría un papel estelar, dejando diez veces su portería a cero en los 16 partidos que disputó, siendo el último irónicamente contra el Leeds. Sus elevadas pretensiones económicas fueron un gasto que el club no pudo asumir y tras una titularidad para el joven (cedido por el Real Madrid en enero) Tomás Mejías, llegó el turno de 'Dimi'.

El griego salió de la nada para agarrar y no soltar la titularidad. Jugó hasta el final de esa campaña. Si bien es cierto que Mejías volvió al once titular brevemente en el comienzo de la siguiente, Konstantopoulos dejó claro que él era la respuesta, erigiéndose como el mejor portero de la división dos años consecutivos. Con 37 años ha mostrado unas cualidades brillantes y ningún indicio de levantar el pie del acelerador. De ahí las dudas en torno a Valdés. Desde su perspectiva era una oportunidad irrechazable, pero con 34 años no es el reemplazo de 'Dimi' para la próxima década como sí quizás lo podría haber sido el belga Matz Sels, que sonó y bastante antes de decidirse por el Newcastle. Porque el mejor Valdés sería titular indiscutible en Middlesbrough sin asombro de duda. Pero según lo visto en el Standar (y, sobre todo, lo no visto en los dos últimos años) surgen dudas sobre su posible rendimiento, aunque en especial en relación a su estado físico.

El aspecto positivo sin duda es que el Middlesbrough cuenta con una economía estable y sobre todo tras ascender a la Premier en la temporada en la que entra en vigor el nuevo y todavía más tremebundo contrato por los derechos de televisión que supondrá una abrumadora inyección de capital en el club. Víctor Valdés es un riesgo y una gran apuesta, pero a la vez asumible. Su experiencia sin duda será de buen recibo en una plantilla que en cuanto a recorrido en la élite no va excesivamente sobrada, siendo los treintañeros Stewart Downing, David Nugent y Grant Leadbitter las caras más reconocibles en el primer nivel inglés. La mayoría de la afición, además, se ha mostrado radiante con su contratación, por todo lo que se asocia a su nombre. En el caso de no poder rendir al nivel necesario, Valdés siempre hará grupo. Generalmente es una figura alejada de excentricidades y con un ego más que manejable. Un tipo peculiar también pero que viene con una gran predisposición y que, de rendir a la altura de antaño, será un completo acierto. Enfrente, toda una temporada para descubrirlo.

Comentarios
Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información