Las Lionesses no quieren dejar de rugir
El equipo femenino del Millwall no quiere desaparecer, pero la falta de financiación y de visibilidad se ha convertido en su rival más difícil. Una vez más, la situación de las leonas evidencia la privación de repercusión en el fútbol femenino y cómo el dinero se ha convertido en el capitán de este deporte.

La hegemonía del capital en el fútbol es algo que los últimos años llevan confirmando a viva voz. Quien disfruta de unas inmejorables condiciones económicas sueña con ser el mejor, y aquel que tiene las cuentas justas sufre para poder repartirlas de la forma más equitativa posible, buscando a la vez su propia supervivencia. El tercer caso, mucho más extremo, es aquel en el que la falta de recursos desencadena la quiebra en muchos clubes, que se ven a su vez obligados a cesar todo tipo de actividad. Precisamente ese último es el que define la coyuntura actual de las leonas de Millwall, que hace un par días comunicaron en redes sociales su precaria situación económica. Las Millwall Lionesses han agotado todas sus fuentes de capital y, a no ser que se obre un milagro, se verán obligadas a cerrar sus puertas y a no poder acabar la temporada.

Las Lionesses, creadas en 1971, fueron el primer club de fútbol femenino en asociarse oficialmente a uno masculino. Por aquel entonces, el Millwall, que vivía una época complicada rodeado de una constante crítica sobre la violencia y el racismo que se respiraba en su entorno, abrió sus brazos a una propuesta femenina y las leonas se convirtieron en un emblema para el club, así como en un ejemplo a seguir para las futuras jugadoras. Las Lionesses, que han ganado dos FA Cup y actualmente militan en la Women’s Super League 2 de la Federación Inglesa, han visto cómo los últimos meses han acabado por minar su impecable currículum en su división, donde solo han perdido un partido. La falta de patrocinadores, de capital y la salida de su presidente a finales del mes de marzo las ha dejado en un escenario poco prometedor.

A pesar de que el Millwall las ha ayudado con los salarios, tanto de las jugadoras como del cuerpo técnico, del mes de marzo, las Lionesses se han quedado sin alternativas y la desesperación ha provocado que las plataformas sociales se hayan convertido en el trampolín para su propia salvación. Aunque todos en el club están trabajando con todas sus fuerzas para evitar caer en el olvido, la quiebra es una opción más real que ficticia. Una vez más, la solidaridad popular ha conseguido aliviar, momentáneamente, las penas de un club que ha encontrado más problemas fuera que dentro de los terrenos de juego. Las redes sociales y los aficionados se volcaron con la causa y en menos de ocho horas las Lionesses ya habían conseguido recaudar el cincuenta por ciento de su objetivo final, cerca de 5000 libras. 


"El dinero que hemos obtenido a través de las plataformas de internet está ayudando a contribuir a cosas tan simples como pagar a los árbitros para así completar nuestra lista de partidos". Dan Logue, director general del club

El día 18 de abril, cuando jugaban su partido de liga frente al Aston Villa Ladies, el club hizo un llamamiento para llenar las gradas. Muchos acudieron al campo, contribuyeron con donaciones y entradas y mostraron su apoyo a un club que recibió con brazos abiertos cualquier muestra de amparo. Las Millwall Lionesses consiguieron ganar el partido, y aumentar su dañada moral gracias a la ola de donaciones, mensajes y favores que recibieron en menos de 24 horas. Su plataforma de financiación online ya cuenta con más de 16 000 libras recaudadas: una reacción que deja patente, una vez más, que el fútbol es algo que el pueblo se niega a perder, independientemente de quién juegue y dónde. 

 

 

Dan Logue, director general del club, habló sobre la magnífica respuesta de la gente ante su crítica situación, una reacción que no solo les ha otorgado presencia en los medios nacionales más importantes, sino que se ha convertido en el pilar a partir del cual las Lionesses pueden comenzar a trabajar en su más que nebuloso futuro. «La situación es extremadamente seria y tenemos que trabajar día a día a partir de ahora. Tenemos planes tanto a corto como a largo plazo, pero el principal es poder acabar la temporada».

«Esperábamos conseguir algunas donaciones para llegar a ese objetivo primerizo, pero la rapidez con la que se alcanzó, y la cantidad de gente que ayudó fue impresionante. No podemos estar más agradecidos, ha sido una gran ayuda», comentó Logue a Sky Sports. Por ahora, el dinero recaudado ayudará a las leonas a acabar, al menos, la temporada, y cumplir con sus deudasa arbitrales. Sin embargo, el déficit económico es tal, que tanto jugadoras como equipo técnico han decidido no cobrar sus sueldos hasta que acabe la actual campaña o hasta que lleguen a mares más tranquilos.


«Reclutar a algún individuo o compañía que esté dispuesta a patrocinarnos salvaría al club de su más que probable desaparición».

La sensible situación del equipo femenino del Millwall no está relacionada con una mala gestión de los recursos económicos, sino de una falta de ellos. Las Lionesses lleván más de dieciocho meses sin ningún tipo de patrocinador y la búsqueda nunca ha dado los frutos necesarios. Solo hace falta darse una vuelta por sus redes sociales para ver cómo su equipación es un canva en blanco esperando ser pintado, y pagado. La incesante y necesaria insistencia de su entrenadora para buscar patrocinadores, la falta de un gabinete con capacidades suficientes para dirigir el club y la lacra económica son las principales claves de su precaria situación.

«El dinero que hemos obtenido a través de las plataformas de internet está ayudando a contribuir a pagar cosas tan simples como los árbitros, para poder así completar nuestra lista de partidos». Aunque para asegurar la supervivencia, tanto Logue como las Millwall Lionesses deberán buscar un patrocinador que pueda comprometerse con el club y asegurar un flujo de dinero regular y que estabilice su futuro. «Reclutar a algún individuo o compañía que esté dispuesta a patrocinarnos salvaría al club de su más que probable desaparición».

Como las especies en peligro de extinción, las Lionesses no quieren desaparecer sin dejar rastro. Pese a que su fútbol no reune a miles de aficionados todos los domingos ni mueve el mismo interés que el de sus compañeros, ellas se conforman con poder hacer lo que más les gusta, jugar. Aunque las cuentas bancarias tambaleen más que un volcán en erupción y el futuro sea una gruesa capa de niebla que impide ver más allá del ahora, las leonas de Millwall han afinado sus garras para afrontar cualquier contrariedad que se entrometa en su camino. 

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