Las segundas espadas de Ranieri

El Leicester llega al día de Navidad como líder de la Premier League, en gran parte gracias al gran estado de forma del máximo goleador de la competición y del jugador más desequilibrante de la misma. Sin embargo, no son los únicos culpables de la situación. Analizamos la plantilla del Leicester City.

Por Aaron Cabado | 25/12/2015 Claudio Ranieri
Kasper Schmeichel es el guardameta del líder Leicester (foto de Sky Sports)
La imprevisibilidad ha hecho acto de presencia en la Premier League, y el Leicester City ha llegado al día de Navidad liderando la tabla clasificatoria. Sobre los Foxes se ha escrito profusamente durante los últimos meses, haciendo especial hincapié en las actuaciones del máximo goleador, Jamie Vardy, y del mejor jugador de lo que va de competición, Riyad Mahrez. Es evidente que el delantero británico y el extremo argelino han sido los dos elementos clave (entre ambos han anotado 28 de los 37 goles marcados por el Leicester en lo que va de Premier), pero su espectacular estado de forma se ha visto refrendado, además, por una muy buena actuación global de sus compañeros. Aunque han sido menos determinantes, es obvio que parte del mérito de que los de Ranieri lideren el campeonato recae sobre ellos. Vardy, Mahrez… ¿y quién más?
La portería es dominio del danés Kasper Schmeichel, que disputa ya su quinta campaña como arquero del Leicester, donde ha conseguido la estabilidad y jerarquía de la que no pudo gozar en el Manchester City. A pesar de que se ubican en la primera plaza, los Foxes son el séptimo equipo que más goles encaja, con 24. En la presente temporada, Schmeichel se ha mostrado como un portero sólido y con escasa tendencia al error, si bien tampoco ha dejado ninguna actuación providencial que le otorgue la vitola de ser uno de los mejores cancerberos de la Premier League.
En el centro de la zaga, Claudio Ranieri apuesta por el físico y la veteranía, con el capitán Wes Morgan y Robert Huth como implacables bastiones defensivos. Esta pareja ha jugado junta todos los partidos de esta Premier League, a excepción del último encuentro, en el que el alemán fue baja por sanción. El Leicester City se ubica, habitualmente, en un bloque bajo que permite potenciar de forma óptima las características de ambos centrales, que debido a su corpulencia se sienten mucho más cómodos defendiendo cerca de su área, pues su lentitud les convierte en zagueros muy vulnerables a campo abierto.
Como laterales, el técnico italiano no ha encontrado a dos futbolistas fijos, siendo varios los que han ocupado los carriles. En la banda derecha, Ritchie de Laet comenzó la temporada siendo titular, pero luego ha perdido protagonismo en detrimento de Danny Simpson. Ambos son laterales relativamente profundos que actúan prácticamente como carrileros, ya que la tendencia de Riyad Mahrez de irse hacia el centro provoca que el lateral tenga todo el costado libre para incorporarse al ataque y tener cierta influencia ofensiva. En la izquierda, el ghanés Jeff Schlupp arrancó con la titularidad, haciendo gala de su excelsa capacidad física, pero progresivamente fue perdiendo terreno para dejar su sitio al ex del Schalke Christian Fuchs, con más experiencia y defensivamente más solvente.
En el centro del campo, Danny Drinkwater se exhibe como motor de los Foxes. El mediocentro inglés aporta visión de juego, disparo lejano y llegada desde segunda línea, siendo un futbolista fundamental en este Leicester City. Titular indiscutible para Ranieri, habrá que ver cómo afecta al equipo la lesión que sufrió frente al Chelsea la semana pasada. Previsiblemente, el acompañante de Drinkwater en la sala de máquina debería ser Gökhan Inler, llegado desde Nápoles en el mercado estival. El suizo, de un corte menos creativo, fue quizás el fichaje de mayor renombre de todos los realizados por el Leicester, pero no ha acabado de cuajar, ya que apenas ha sumado 128 minutos de juego cuando ya casi se ha disputado medio campeonato. El que sí comenzó siendo titular en el centro del campo (y lo ha vuelto a ser ahora que Drinkwater se encuentra de baja) es Andy King. El internacional galés, sin embargo, ha sido superado por una de las revelaciones más sorprendentes de la Premier: N’Golo Kanté. Su sacrificio defensivo, su capacidad como box-to-box y su exuberante dinamismo le han servido para auparse a la titularidad y asentarse como una de las piezas clave de los Foxes (ha jugado los 90 minutos de los once últimos partidos de liga), y no son pocos los que le auguran un gran futuro al exfutbolista del Caen francés.
En la banda izquierda, el buen hacer de Marc Albrighton también ha tenido una importancia vital en el colosal rendimiento ofensivo del Leicester (es el equipo que más tantos anota de toda la Premier League). El canterano del Aston Villa, aunque no ha sido el principal objetivo de los focos, está realizando una gran campaña, y su gran golpeo de balón le ha permitido repartir siete asistencias, siendo uno de los más destacados en este apartado estadístico. Por el contrario, el que apenas está contando con minutos es el desequilibrante Nathan Dyer, cuyas opciones están siendo limitadas por el gran estado de forma de Mahrez y Albrighton.
Por último, el compañero en punta de Jamie Vardy ha ido variando a lo largo de la temporada. Por esa posición luchan el delantero japonés Shinji Okazaki y el argentino Leonardo Ulloa, y generalmente Ranieri se decanta por uno u otro en función de las necesidades del equipo, pues ninguno de los dos está especialmente acertado en términos cuantitativos: tres goles ha anotado Okazaki, por uno de Ulloa. Por características, el ex del Mainz se adapta mejor al estilo de repliegue y juego directo que impera en el King Power Stadium, pero el punta argentino, más estático y rematador, es una alternativa interesante para fijar a los centrales y permitir que Vardy juegue con más libertad de movimientos. El que no está gozando de oportunidades es el croata Andrej Kramaric, que sólo ha disputado 13 minutos en Premier League.
La plantilla del Leicester no es excesivamente amplia, y todo indica que será muy complejo mantenerse en las posiciones punteras hasta mayo, cuando el cansancio de toda una temporada haga mella en los futbolistas y estos se encuentren exangües y languidecientes. Sin embargo, no hay duda de que la hazaña que están realizando será recordada en años venideros. Luchar por el título de liga parece utópico, pero no hay mejor época que la Navidad para soñar.
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