Leicester y Liverpool se enfrentan de nuevo en el día de la marmota
Tras enfrentarse entre semana en Copa de la Liga con victoria del Leicester, los Foxes se enfrentan de nuevo con el Liverpool. Los Reds llegan al partido mermados y sumidos en las dudas.

They say we're young and we don't know
Won't find out till we grow
Well I don't know why that's true
Cause you got me baby, I got you

Babe, I got you babe, I got you, Babe

 

Con esta canción se despertaba día tras día Bill Murray a las seis de la mañana en "Atrapado en el tiempo" (aunque el título original es "El día de la marmota", "Groundhog day"). Una sensación parecida se vivirá este sábado en el King Power Stadium de Leicester, cuando el equipo local y el Liverpool repitan el enfrentamiento que vivieron el martes perteneciente a la Copa de la Liga y que finalizó con victoria de los Foxes por 2-0.

Jürgen Klopp necesita salir de su particular día de la marmota. Tras la humillante derrota contra el Manchester City por 5-0, suma sendos gatillazos en forma de empates contra Sevilla (2-2) y Burnley (1-1) en Anfield, además de la ya mencionada eliminación de la Copa de la Liga contra el propio Leicester City. A la mala racha se suma que, desde la llegada del teutón, ha recibido tres derrotas en este estadio, dos en Premier League y la mencionada anteriormente, todas ellas por dos goles de diferencia.

El problema radica en que hay factores difíciles de mejorar a corto plazo. La defensa es horrible. Dejan Lovren no ha conseguido erigirse como el líder de la retaguardia, tal y como apuntaba en su etapa en el Southampton. Joel Matip es simplemente correcto. Nathaniel Clyne anda lesionado y sus sustitutos Trent Alexander-Arnold y Joe Gomez aún están verdes. Parece mentira, pero ahora mismo Alberto Moreno es quizás el eslabón más fiable de la línea defensiva. Eso sí, la lógica dicta que no tardará en ser desbancado por el escocés Andy Robertson. Si esta zaga es un despropósito, hay que sumar las dudas para el partido del sábado de Lovren y Matip, que no han podido entrenarse por sendas molestias y que deberían ser sustituidos por Ragnar Klavan y Joe Gomez, aún menos fiables.

En la parcela ofensiva también hay dudas razonables. En los dos últimos encuentros, ante Burnley en casa en liga y ante Leicester en Copa de la Liga, los Reds han sumado 56 remates y una posesión del 70%, sin conseguir ganar ningún partido y marcando un mísero tanto. La ausencia de Sadio Mané, que cumple su último partido de sanción tras la patada a Ederson, resta determinación. Hay que reconocer que ni Roberto Firmino ni Mohamed Salah acumulan grandes cifras anotadoras en campeonatos pasados. Ante equipos que se parapetan cerca de su portería, se evidencian carencias al ser obligados a atacar en estático. Philippe Coutinho dio muestras de poder ser una solución contra los Foxes pero Klopp solo le otorgó 45 minutos y todavía parece lejos de su mejor forma física. Es clave reconducir para la causa al mago brasileño ya que, sin él, los Reds en este tipo de escenarios son un conjunto sin alma. Posiblemente, esta eliminación no quite el sueño a Jürgen Klopp (a pesar de haber sido finalistas y semifinalistas desde que arrancó su mandato), pero de perder nuevamente en esta sexta fecha, sí que se encenderían las alarmas en las inmediaciones de Anfield Road.

El Leicester City, por su parte, ya firmaría estar atrapado en el tiempo, aunque sea por la victoria conseguida y no por el juego mostrado. Porque la realidad es bien distinta. En un arranque con rivales muy exigentes, solo han ganado un partido en Premier League (2-0 contra el Brighton en la segunda jornada) y viene de empatar contra el Huddersfield y perder contra el Chelsea y el Manchester United (también en la jornada inaugural de forma agónica contra el Arsenal). A pesar de realizar unos fichajes interesantes en este mercado estival, no han dado un rendimiento inmediato a Craig Shakespeare. Harry Maguire parece el de mayor impacto, tras hacerse un hueco en el once y erigirse rápidamente en uno de los puntales de la zaga. Aleksandar Dragović necesita tiempo de adaptación para optar al puesto de Wes Morgan. Tampoco el nigeriano Kelechi Iheanacho está siendo una oposición real para Jamie Vardy o Shinji Okazaki, que se mantienen como las armas ofensivas de los Foxes.

El principal problema radica en los daños que han sufrido en la medular, con las ventas de sus grandes estandartes, que fueron claves en su sorpresivo título en 2016. Por N'Golo Kanté se ha afianzado Wilfred Ndidi, que ha suplido con garantías al todocampista galo del Chelsea a pesar de tener solo 20 años. En los últimos minutos del cierre de mercado también puso rumbo a Cobham Danny Drinkwater y eso supuso que la directiva no consiguiera inscribir a tiempo al francoluso Adrien Silva (14 segundos tarde, según FIFA). Para reforzar estas carencias se confío en Vicente Iborra, jugador muy del estilo Leicester y Premier en general, pero que no disputó su primer partido como titular hasta el duelo ante el Liverpool en Copa de la Liga, donde dejó detalles de lo que puede aportar en el futuro. Mientras tanto, se ha apostado por Matty James, quien por lesiones no parecía entrar en los planes del técnico de Birmingham y en la última fecha por el galés Andy King, quien tampoco se mostró como un valor diferencial en Kirklees Stadium de Huddersfield.

Puede que no estemos en un bucle temporal y que simplemente la explicación al preocupante rendimiento de los Reds se deba a la maldición que arrastra Alex Oxlade-Chamberlain y que de su presencia (o ausencia) dependa el futuro de Leicester y Liverpool (y, de rebote, el del Arsenal). El medio inglés fue titular entre semana y disputó uno de los peores partido de su carrera para regocijo de las redes sociales. En cualquier caso, el sábado por la tarde saldremos de dudas.

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