Leroy Sané, zurda para rato
Leroy Sané ha seguido esta temporada la misma progresión que la anterior: comenzó en el banquillo pero rápidamente se ha convertido en un fijo en la alineación de la apisonadora en la que Pep Guardiola ha convertido al Manchester City. Radiografía de un crack de presente a pesar de sus 21 años.

Decía el añorado Johan Cruyff que los futbolistas zurdos “son diferentes, son especiales”. La realidad es que cualquier aficionado al fútbol se percata de eso enseguida. Algo tiene el jugador zurdo que llega a los ojos del espectador de una manera distinta al resto. Será su plasticidad. Será su gestualidad singular. ¿Quién sabe? Lo que sí está claro es que uno de los zurdos de moda de la Premier League es, sin duda, Leroy Sané.

El extremo del Manchester City está siendo una de las sensaciones del equipo de Pep Guardiola en su fulgurante inicio de temporada. Pese a haber empezado la campaña en el banquillo, el alemán de tan solo 21 años se ha convertido en una de las piezas clave en el engranaje de los Sky Blues. Prueba de esto es que su gran rendimiento le ha valido para llevarse el premio a jugador del mes de octubre en la Premier League.

Deporte en los genes

A Leroy Sané, el fútbol le corre por las venas. Su padre, Souleyman Sané, anotó 51 goles en 174 partidos en la Bundesliga allá por los años ochenta, jugando para equipos como el FC Nürnberg o el SG Wattenscheid 09. Por otro lado, su madre, Regina Weber-Sane, es la única medallista olímpica alemana de la historia en gimnasia rítmica, tras conseguir un bronce en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984 en la modalidad general.

La unión de estas dos personalidades ha desembocado en uno de los jugadores jóvenes más elegantes y con más planta del fútbol actual. Desde que en 2015 se diera a conocer para el gran público con tan solo 19 años, marcando un golazo en el Santiago Bernabéu en la vuelta de unos cuartos de final de la Champions, la trayectoria de Sané no ha dejado de ascender.

Formado en las categorías inferiores del Schalke 04, el jugador alemán debutó con el primer equipo en 2014. En la temporada siguiente, el extremo ya fue integrado definitivamente a la plantilla principal del club de Gelsenkirchen, donde aportó 9 goles y 7 asistencias en 40 partidos. Casi nada para un chico de 19 años recién cumplidos. Después de observar este prometedor rendimiento, el Manchester City no se lo pensó dos veces y firmó al joven alemán pagando un traspaso de 50 millones de euros. Por supuesto, ya con el consentimiento expreso de Pep Guardiola, que llegaría al club junto con él en el verano de 2016. El técnico catalán había tenido la oportunidad de observar de cerca su eclosión como entrenador del Bayern de Múnich.

“Slow start” en el City

Leroy Sané llegó a Mánchester como la guinda a un pastel formado por toda una constelación de estrellas. ¿El objetivo de este pastel? Satisfacer las demandas de uno de los técnicos más codiciados y especiales del planeta, Pep Guardiola.

En su primera temporada en la Premier League, y con tan solo 20 años, Sané tuvo que competir por su puesto con jugadores de la talla de Kevin De Bruyne, Jesús Navas, Raheem Sterling o Nolito. Además, Guardiola quiso cuidar con mimo su progresión para que no asumiera demasiadas responsabilidades en una edad tan temprana, lo que limitó también su posible rendimiento. Finalmente, el alemán disputó 26 partidos de Premier League, 20 de ellos como titular, aportando 5 goles y 3 asistencias.

En este primer año en Inglaterra, Guardiola probó al joven alemán en distintas posiciones pero, en muchas de ellas, lo situó como extremo derecho. Es decir, a pierna cambiada. En esta demarcación Sané mostró buenas maneras en el uno contra uno y un exquisito dominio de pelota, pero le faltó contundencia a la hora de ejecutar sus movimientos delante de defensas mucho más experimentados. Esta falta de empaque como jugador perjudicó mucho a su rendimiento en una liga que destaca por la potencia física de la mayoría de sus jugadores.

Eclosión en la banda izquierda

Para Leroy Sané, la temporada actual está resultando una historia totalmente distinta. De la misma manera que el año anterior, el alemán empezó la temporada desde el banco y ocupando distintas posiciones. Su primera titularidad se produjo en la segunda jornada, jugando de carrilero izquierdo en el empate a uno frente al Everton. Pep Guardiola apostó definitivamente por él a partir de la sexta jornada, en la victoria por 5-0 frente al Crystal Palace en el Etihad Stadium. Desde este encuentro, Sané se ha convertido en un fijo en el once de los Sky Blues.

El extremo alemán se ha adueñado de la banda izquierda del Manchester City. Sus elegantes conducciones se han convertido ya en habituales en los encuentros del equipo de Guardiola. Ver jugar a Sané es ver jugar a un futbolista de los de antes. Su espectacular planta y su posado siempre recto hacen pensar en aquellos futbolistas de banda clásicos, aquellos de los que ya no quedan. Los que se plantaban delante de su adversario, le enfrentaban cara a cara y trataban de superarlo en el uno contra uno. Sumado a esto, el alemán, además, combina la habilidad individual con el balón con una sobresaliente interpretación del juego colectivo, lo que le permite asociarse con facilidad con sus compañeros. Tradición y modernidad en una misma zurda.

Sané encarando un rival en el encuentro disputado en The Hawthorns este fin de semana.

El dominio de estos dos atributos a menudo antagónicos permiten a Leroy Sané influir en el juego en distintas zonas del campo. Partiendo desde la banda izquierda, el alemán aporta verticalidad al City, tanto desde el desborde individual, como trazando desmarques verticales y diagonales a la espalda de la defensa rival.

Sané traza una diagonal partiendo desde la banda izquierda en el encuentro contra el Stoke City de liga de esta temporada.

Asimismo, el joven extremo se siente cada vez más cómodo ocupando posiciones centrales con el esférico controlado. El futbolista nacido en Essen es de aquellos que lleva el balón bien pegadito a la bota. Un fino estilista con una pierna izquierda de seda. De esta manera, en situaciones de conducción por el centro del ataque, Sané tiene recursos para dar el último pase, pero sobre todo cuenta con su potente disparo con la pierna izquierda. Un latigazo que ya han sufrido hasta cuatro equipos esta temporada, pues el alemán ya lleva seis goles en doce partidos de Premier League. Unos buenos números tratándose de un jugador principalmente de banda.

Leroy Sané encarando por el centro frente al Crystal Palace.

Otra de las características principales del juego de Leroy Sané es la velocidad. De hecho, el extremo marcó durante el partido contra el Chelsea el récord absoluto de rapidez registrada en un sprint. El alemán alcanzó los 35,48 kilómetros por hora, la marca más alta lograda desde que se mide este concepto en la Premier League. Esta celeridad en sus movimientos, unido a una gran interpretación del juego y la ocupación de espacios ofensivos, permiten a Sané ser un auténtico maestro en el desmarque en profundidad a la espalda de los centrales y atacar las zonas libres de la defensa rival con mucha agresividad y verticalidad.

Leroy Sané atacando la espalda de los centrales en el encuentro contra el Burnley en liga esta temporada.

En definitiva, las cualidades físicas y técnicas del jugador alemán le permiten hacer daño a sus rivales desde diferentes zonas del campo. En la banda, con el uno contra uno; con desmarques de ruptura en diagonal, para dar profundidad por el centro del ataque; en conducción por el centro o atacando la espalda de los centrales. Por si esto fuera poco, Sané además tiene un componente de atrevimiento e imaginación que lo convierten en un futbolista impredecible y muy difícilmente de defender.

Sané inicia la jugada desde la banda, y la finaliza desde dentro del área rival.

Futuro brillante

Con 21 años y ya brillando en la élite, la calidad de Leroy Sané promete una progresión aún mayor. Se desconoce dónde puede estar su techo, pero su evolución hasta ahora lo convierten en una realidad, en un futbolista de primer nivel.  No es de extrañar pues que el seleccionador alemán, Joachim Löw, ya confíe en él, y todo apunta a que estará presente en el Mundial de Rusia del próximo verano. Su zurda parece llamada a grandes cosas en un futuro inmediato. Finura, potencia, atrevimiento y gol. Receta futbolística que cualquier jugador desearía para si mismo y que Sané domina con una naturalidad que asusta. El futuro ha llegado, la hora de Sané ya está aquí y éste tiene zurda para rato.

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