Llorente conduce al Swansea a una histórica victoria en Anfield
Abrían la jornada en casa y todo parecía idóneo para que el Liverpool cumpliese con su papel de favorito ante el Swansea. Pero los “cisnes” parecen resurgir. Una primera parte sometidos no les impidió derribar con dos goles sin respuesta al equipo de Anfield y, cuando encajaron el empate, volver a golpear para ganar.

Se vivió un partido de dos partes, que se suele decir, entre Liverpool y Swansea. Pero no por ser la primera parte dominada por uno y la segunda por otro. Fueron partes de ritmo y emoción opuestas. La primera representó lo que se espera de un duelo que medía al tercer y vigésimo clasificado. Los Reds sometieron al Swansea. Pero los de Gales salieron del embrollo para poner Anfield patas arriba y cosechar su primera victoria en un partido de liga en uno de los escenarios más emblemáticos del fútbol inglés. El Swansea acabó mostrando esperanzadores signos de mejora bajo las órdenes de Paul Clement y el Liverpool sufrió un revés en sus aspiraciones a ganar la Premier League.

Pero antes de ello, el Swansea demostró ser incapaz de contragolpear frente al ya mencionado implacable dominio local. Generaron algunas salidas por los costados ante el gran despliegue de los laterales locales, pero no dispusieron del acierto para hacer algo productivo con ellas. Todo terminaba en la recuperación de balón del Liverpool con su característica abrumadora presión tras pérdida. Arrinconaban sin problemas a unos Swans que sí que es cierto que consiguieron contener fuera de su propia área a los chicos de Jürgen Klopp. Éstos combinaban y combinaban, pero encontraron dificultades en los carriles interiores ante la notoria aglutinación de futbolistas visitantes. Terminaron teniendo ocasiones como para adelantarse, pero los tremendos esfuerzos del Swansea por evitarlo dieron sus frutos. Sobre todo tras la reanudación.

Con todos fríos después de regresar al terreno de juego, dio la impresión de que había sido Clement quien logró inyectar una mayor dosis de confianza a los suyos partiendo de la gran base de que no habían encajado. Salieron a por todas, dinamitaron al Liverpool antes de que instalasen nuevamente su incontestable dominio y de repente cosecharon un córner a favor. Un especialista en dichas lides como es su talismán islandés Gylfi Sigurdsson se encargó de ejecutarlo y muerto acabó el balón dentro del área para que Fernando Llorente, que otra cosa no pero instinto goleador tiene en los metros finales, lo cazase para introducirlo en el fondo de la red de los Reds. Aficionados y jugadores locales se quedaron con cara de no saber muy bien qué había pasado mientras Llorente fue corriendo hacia la hinchada del Swansea al grito de “¡Vamos!”. La algarabía era total entre ellos. Y el subidón de adrenalina fue tal para los galeses que a los siete minutos de la segunda parte, cuatro tras anotar el primero, lograron trenzar una magnífica jugada que dio vida al segundo. La orquestaron sus recién llegados nuevos fichajes, el lateral izquierdo sueco Martin Olsson y el interior izquierdo inglés Tom Carroll, que combinaron hasta que éste último puso un fabuloso centro a un Fernando Llorente que no podía estar mejor colocado. Si le puedes hacer llegar el balón al área, Llorente te lo puede meter en la portería. El logroñés se elevó por encima de todos para rematar y obrar el 0-2.

El Liverpool había sido derribado con dureza por un equipo al que no habían permitido ni respirar durante el primer acto. Sin embargo, quedó demostrado que si no marcas, no sirve de nada. Pero aprovechando la vertiginosa inercia y el caos general que habían provocado estos dos goles, respondieron partiendo la desventaja por la mitad tres minutos más tarde gracias a Roberto Firmino. El Swansea había regresado sus puestos de combate, pero no estaban totalmente en modo defender el triunfo como sea. El Liverpool ejecutó con rapidez: Jordan Henderson, situado en tres cuartos, abrió el campo con un desplazamiento en largo hacia James Milner, que recibió bien colocado en banda y devolvió el esférico hacia el centro con suma precisión para el remate del brasileño ex del Hoffenheim. Todo se hundía y se volvieron a meter en el partido.

El dominio se reinstauró aunque no con el mismo poso y la misma energía para robar de inmediato que exhibieron en los primeros cuarenta y cinco minutos. Además, el Swansea había logrado presentar una amenaza al contraataque. Aun así, el Liverpool halló la igualada. Anfield estallaba. Milner encontró a Giorgino Wijnaldum con un pase en largo, éste controló con maestría y tras tres toques envió el esférico al corazón del área para que Firmino se la bajase con el pecho y culminase la brillante jugada con un brillante gol. Pero el guion les tenía reservado un nuevo revés: cinco minutos después salió a relucir la mayor debilidad del Liverpool y esa no es el hecho de no tener un goleador de primera fila mundial sino la fragilidad de su defensa. El Swansea llegó a campo rival, se apoyó en un Llorente que de espaldas se la dejó a Tom Carroll, que avanzó y vio cómo le despejaron el balón sólo para que éste cayese en las botas de un Sigurdsson que no perdonó y marcó el 2-3. Emoción a raudales en un vibrante partido de fútbol. El Swansea envió al Liverpool a la lona. Éstos rozaron la posibilidad de empatar otra vez, pero ya no tenían más dentro de sí para dar; el Swansea había ganado.

Paul Clement (ANTHONY DEVLIN/AFP/Getty Images).
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