Los 100 metros valla de Carl Ikeme
Al exguardamenta le ha tocado superar obstáculos en toda su vida. El racismo, la pesadilla de las lesiones, cesiones por todo el fútbol inglés o una enfermedad que cortó su carrera de cuajo. A pesar de todo, consiguió acabar su trayecto deportivo con alguna que otra medalla en su cuello, con la sonrisa de quien sabe que ha hecho todo lo posible por triunfar.
Por Andrés Weiss | 06/10/2020 Carl Ikeme
Carl Ikeme. / Wolverhampton Wanderers

 

La vida no siempre viene acompañada de Earth, Wind & Fire, de Ludovico Einaudi, y de masajes en las orejas. La vida, en ocasiones, tiene como banda sonora el silencio de la misma, que ocupa y aplaca todo lo demás. Haciéndola Intocable, sea como sea la historia de tu superación. Y para conocer correres vitales que te enseñen cómo se sigue adelante aunque todas las señales te indiquen otra dirección solo hay que encender la televisión, y seleccionar al azar cualquier canal, para encontrar así un informativo, una serie o un filme que te cuente los obstáculos que ha esquivado una persona, un colectivo o la propia humanidad. 

Pero no por ser los más conocidos, estos son los relatos que merecen la pena. Pues suelen estar escondidos a plena luz del sol, entre otros tantos cientos de nombres, esperando a ser rescatados. Lo que hizo Carl Ikeme durante 7 largos años. Rescatado de la eterna concatenación de cesiones en la que se sentía enfrascado, en un círculo digno de Dante o Kase O, o de su propio banquillo. El de los Wolverhampton Wanderers. Donde pasó por todas las estaciones de los sentimientos.

Aprovechando las vueltas de la vida

Las relaciones en este mundo siempre son importantes. Te ayudan a llegar a donde no puedes por tu cuenta. Así fue cómo Carl Ikeme, que había estado en la academia del Aston Villa, acabó en los Wolves como portero. Un amigo suyo, Paul Bonar, había sido invitado por el equipo a una prueba y le había recomendado cuando habían dicho que estaban cortos de porteros. Tenía 14 años, y acababa de entrar en una segunda Academia a pesar de su corta edad. Moverse, cambiar, adaptarse, era algo que acabaría haciendo toda su vida.

A partir de ahí, fue evolucionando paso a paso. Ver cómo los jugadores de generaciones superiores iban entrando en dinámica de los reservas o, incluso, el primer equipo, ayudaba para motivarse. Así fue como firmó su primer contrato profesional y entró a formar parte del primer equipo. En 2003 ya estaría en su rotación, aunque no debutaría hasta el 23 de agosto de 2005, dos años después, en una aplastante victoria 5 a 1 ante el Chester City. Y es que a Ikeme, jugar con los “mayores” le llevó su tiempo.

Lo que explica que entre 2004 y 2006, y entre 2009 y 2012, estuvo cedido en un total de 8 clubes, en 9 ocasiones. Una cifra que, de primeras, deja sin aliento.

“Cesión Carl Ikeme”, otra forma de llamar a las cesiones de un mes

Su primera parada fue la extinta Conference Premier, hoy National League, quinta división, en las filas del Accrington Stanley. Allí estuvo un mes, apenas 4 partidos, cubriendo la baja de uno de sus porteros, Jon Kennedy -nada que ver con el “presidencial” John Kennedy-. A pesar de debutar con un 0 a 0, en los siguientes dos encuentros recibiría 7 goles en total y acabaría empatando nuevamente 0 a 0 ante el Exeter, retornando a Wolverhampton el 6 de noviembre.

La siguiente temporada debutaría, al fin, con los Wolves, pero no pasaría mucho tiempo hasta que volviera a salir cedido, en esta ocasión al Stockport County, en League Two. Allí disputaría 9 partidos, consiguiendo dejar su portería a 0 en una única ocasión. Entre los otros 8, recibiría 22 tantos. Las redes de su portería se habían cansado de verle la cara de resignación tras cada gol. Después del Stockport, casi no se supo nada más de él hasta 2009. Cuando su verdadera odisea por toda la geografía británica comenzaría. 

Primero, tendría una etapa de 5 partidos con el Charlton Athletic, en una cesión de emergencia -la frase favorita de toda su carrera-, que finalizaría el 24 de noviembre de 2009 con 2 victorias y 1 empate conseguidos. Cuatro días después, el 28, estaría debutando en una segunda cesión de emergencia con el Sheffield United, aunque sólo disputaría 2 encuentros por culpa de una lesión muscular.

Después de superar el proceso de recuperación, aprovechando el mercado de fichajes de enero, el Queens Park Rangers se haría con sus servicios, esta vez sí, para algo más de un mes, hasta el final de temporada. Cuando él llegó, marchaban 11º en la clasificación de Championship. Tras 17 partidos consecutivos como titular, la 18º era su posición. No volvió a disputar ni un minuto. 8 derrotas, 5 empates, 4 victorias y un único partido dejando a sus rivales sin anotar gol.

En septiembre de 2010, otra vez sin recibir oportunidades en Premier, fue cedido al Leicester City, donde no sirvió de nada su espectacular rendimiento, porque en noviembre le tocó volver a su fría oscuridad particular, el condado de Staffordshire -el hogar de los Wolves-. Pero las cosas cambiaron en agosto de 2011.

El Middlesbrough, le dio nuevamente una cesión de un mes en agosto. En septiembre, renovaron al meta como si de una suscripción mensual se tratara, y en octubre pulsaron el botón de repetir. ¿El resultado? 6 partidos sin recibir gol en 10 apariciones sobre el campo. Todo iba bien, hasta que una nueva lesión, esta vez de mano, le paró los pies y le secó las oportunidades de brillar y encontrar un nuevo equipo. Tras el mes y medio de recuperación, llegó una enésima mudanza.

A finales de noviembre de 2011 Carl Ikeme llegó a los Doncaster Rovers. Tras 16 jornadas de liga acumulaban 3 victorias, 3 empates y 9 derrotas. Una cifra terrible, que les tenía 23º de Championship. Su primer partido fue una derrota, pero en sus siguientes encuentros consiguieron otra victoria y otro empate más, aupándose un puesto en la clasificación. Su estancia finalizó momentáneamente, pero en marzo volvió a Doncaster en otra cesión de un mes -que sería ampliada hasta final de temporada-. Aunque volvería a acabar antes de lo previsto. En los 10 partidos en los que estuvo en la portería, entre el 3 de marzo y el 7 de abril, sacó al club del farolillo rojo durante tres jornadas, pero no tardarían en volver a inmiscuirse en la vorágine de malos resultados que acompañaron aquel año al club.

El motivo del repentino final de la cesión es cuanto menos rocambolesco. Wayne Hennessey se había lesionado y los Wolves necesitaban a alguien que hiciera de suplente de Dorus de Vries -que no había jugado en Premier aquella temporada-. Y así llegamos a la última jornada. El equipo estaba descendido desde semanas atrás y se enfrentaba con un Wigan ya salvado. Tras 10 minutos, los Wolves se habían adelantado en el marcador. 5 minutos después, iban un gol abajo. Y en el minuto 51, de Vries, el recambio de Hennessey, se lesiona, dando entrada al recambio del recambio, Carl Ikeme, que recibe otro gol más en el 79. Siendo esos 39 minutos, y ese gol, el único rendimiento que ha dado el camerunés en la Premier League en toda su carrera futbolística.

Una carrera abruptamente interrumpida

Con el descenso de los Wolves ya no volvería a salir cedido y se convertiría la primera opción del equipo en la portería los años posteriores, tanto en Championship como en League One. Hasta que el 6 de julio de 2017 una triste noticia sacudió los cimientos de toda la ciudad de Wolverhampton. El club hacía oficial, a través de un comunicado, que a Ikeme se le había descubierto una leucemia aguda tras unos resultados “anormales” en los tests de pre-temporada. 

Entonces comenzó una pesadilla que duró un año, de manera aproximada, y que dejó a todo el mundo con la sensación que se repite cada vez que algo así sucede. “¿Por qué yo?”, es la pregunta que ronda las mentes de todos aquellos que padecen una enfermedad. Pero Ikeme, que después de la montaña rusa de su vida había aprendido a ver todo con otro enfoque, dijo “¿Por qué yo no?”, asumiendo que podía pasarle a cualquiera. El título de su biografía, “Why not me?”. Con tratamiento, salieron adelante, y menos de un año después anunciaron que la leucemia había remitido y que se retiraba del fútbol. 

Dejó para el recuerdo años largos de servicio para los Wolves, temporadas espectaculares cuando bajaron un escalón, y el dorsal 1, el de los porteros titulares, retirado “para siempre”. En otras palabras, por ello Rui Patricio porta el número 11, dejando vacío el primer número del equipo. En honor a Carl Onora Ikeme, uno de los pocos porteros de origen africano que ha tenido minutos en Premier League. Un auténtico héroe, al fin y al cabo.

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