Los brazaletes de Londres
Hugo Lloris y Granit Xhaka, dos capitanes que, a su manera, representan la realidad de los clubes que lideran. Dos maneras de simbolizar el arranque de Arsenal y Tottenham, en ninguno de los casos sencillo.
Lloris lesión

Se suele decir que las mascotas se parecen a sus dueños. En el fútbol, en ocasiones, los equipos también se parecen a sus capitanes. Es precisamente el caso de Tottenham y Arsenal. Ambos clubes han tenido un convulso arranque de temporada, especialmente los primeros. Con las dudas sembradas por el desempeño de ambos conjuntos, solo hace falta mirar a la situación actual de los dos jugadores que portan sus brazaletes para resumir la realidad de dos grandes que atraviesan un bache en este inicio de temporada.

El primero de ellos es Hugo Lloris. Este fin de semana el mundo del fútbol miraba horrorizado cómo su codo se retorcía en una mala caída que, además, provocó el primer gol de los tres sangrantes tantos que recibieron los Spurs en Brighton. Al igual que la derrota, la lesión era una de esas que duele ver, aunque lejos del nivel Djibril Cissé en Liverpool. En un comunicado oficial, el club aclaraba que, pese a no requerir cirugía, “el capitán ha sufrido daños en los ligamentos y no se espera que vuelva a entrenar antes de que acabe 2019”.

Dolía, además, porque Lloris, un portero de garantías y con increíbles paradas en su haber por la plasticidad de sus estiradas, continúa encadenando una desgracia con otra, al igual que su club. Después de alzarse campeón del mundo, las críticas y dudas comenzaron a extenderse a raíz de protagonizar en septiembre del año pasado otro polémico episodio de un futbolista conduciendo bajo los efectos del alcohol.

El francés ya pagó por su error entonces y pasó varios partidos a la sombra para finalmente recuperar la titularidad y capitanía habitual. Sin embargo, las dudas en torno a su rendimiento eran anteriores. Según datos de Squawka Football, tras su error ante el Southampton que regaló un gol a Ings, el francés era el segundo portero con más fallos que conllevaron un tanto del equipo contrario desde la 2016/17 (nueve en total), solo por detrás de Begovic (con uno más).

Le dolía a Hugo, y también nos dolía a todos el ver como al portero de toda una campeona del mundo y uno de los mejores guardametas de la Premier durante años por mérito propio la mala suerte le seguía negando una tregua. Al igual que duele ver a los Spurs y Pochettino atravesar un bache como el que están viviendo. Tres victorias, dos empates y tres derrotas en liga. Solo un punto en Champions. El equipo venía de una sonrojante derrota europea, necesitaba recuperar la confianza y se llevó otro saco de goles a casa.

Capitán y equipo están ahora mismo heridos y necesitan tiempo para recuperarse. ¿Será este el principio del declive de los Spurs y su capitán? Ninguna de las dos afecciones es definitiva, ambas pueden ser solo un pequeño bache del cual salir con más fuerza. El tiempo dictará sentencia.

El capitán del Arsenal, Granit Xhaka, ejerciendo la labor que su brazalete le otorga con Daviz Luiz y Guendouzi. / Getty Images
El capitán del Arsenal, Granit Xhaka, ejerciendo la labor que su brazalete le otorga con Daviz Luiz y Guendouzi. / Getty Images

Las sensaciones en el Arsenal son diferentes. Si uno mira a la tabla, ve a los Gunners terceros a solo un punto del Manchester City y en principio no tiene motivos para asustarse. Sin embargo, el mensaje de ‘Emery out’ empieza a ser una constante en las redes sociales de sus fans. De nuevo, es la situación de su propio capitán, Granit Xhaka, la que mejor explica estas contradicciones del club de Londres. 

Emery, de origen y métodos españoles, decidió elegir a su nuevo capitán de la manera más familiar para él: que vote el propio equipo por quién quiere ser comandado. Así es como se hace en los clubes españoles y así se hizo en esta ocasión en Londres, capital de un país donde acostumbran más a que sea directamente el dedo del entrenador el que señale al portador del brazalete.

Descontentos por la marcha de un equipo irregular que no termina de despegar, los fans interpretaron este acto como un síntoma de debilidad ante el vestuario, sin reparar en que no era exactamente esa la intención del técnico español. Sin embargo, de nuevo la falta de comunicación -aunque en este caso no por problemas lingüísticos- se interpuso entre Emery y el fútbol inglés. Nadie entiende al pobre Unai.

Como resultado, los integrantes del club Gunner eligieron a Granit Xhaka como nuevo líder. Un nombre no falto del carácter necesario para liderar a un equipo, incluso con exceso del mismo. Muchos se preguntaban ahora, ¿es esta la elección correcta? Acertada o no, más bien es lo que hay. Con la mente puesta en los Fábregas, Henry, Adams, Vieira o Arteta, el liderazgo del suizo sabe a poco. La realidad del Arsenal es que, tras la marcha de Ramsey, el club se ha quedado desprovisto de un jugador vinculado estrechamente con el club y con la entereza necesaria para capitanearlo. Con una plantilla notable, si algo necesita actualmente el equipo es liderazgo. 

Algo similar sucede con el rendimiento de todo el conjunto. Estando tercero en liga y por encima de teóricos rivales directos, no se puede decir que haya sido malo bajo la tutela de Emery. Sin embargo, el juego desplegado por el equipo, las lagunas en defensa que siguen intactas desde el primer día y su habitual irregularidad no sirven para convencer. Quién sabe, quizás si el técnico detecta que su iniciativa para elegir nuevo capitan no ofrece resultados convoque una repetición electoral y nuevas votaciones. Puestos a mantener intactas las tradiciones que conoce de su país, eso también es bastante español. 

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