"Mind the gap, Arsène"
El Arsenal ha sido durante muchos años el mejor equipo del norte de Londres durante la era Premier League, pero desde la llegada de Mauricio Pochettino al banquillo de los Spurs las tornas han cambiado. Ahora son los Gunners los que deben estar atentos al hueco.

En el metro de Londres hay un dicho que se ha convertido en tradición para todo aquel turista que visita la capital británica: mind the gap. Se trata de una expresión para avisar a los pasajeros del hueco que hay entre el andén y el tren, y ya se sitúa al mismo nivel de popularidad que el Big Ben, el té con pastas o la ronda de Beefeaters al lado de la Torre de Londres. Sin embargo, estas tres palabras han recobrado un nuevo significado desde que tanto Gunners como Spurs las empezaron a utilizar para señalar la distancia que hay entre ambos clubes.

Comparar los conjuntos antes del derbi de Londres es un ritual que muchas veces resulta engañoso. Hace dos años le comentaron a Arsene Wenger en una rueda de prensa que éste era el año en que por fin el Tottenham iba a terminar por encima del Arsenal. El francés sonrió y dijo: “Lleva pareciendo así muchos años…”. Después, St Totteringham’s Day terminó celebrándose por vigésimo primer año consecutivo. Tampoco significa que haya que ignorar el giro de los acontecimientos. El año pasado los de Pochettino terminaron por encima, y esta temporada parece ser que vuelven a ser los que gritan “mind the gap”.

Actualmente el espacio es de solo cuatro puntos, pero no nos alarmemos. Los de Wenger ya se han visto en esta misma situación antes. Incluso en una peor. ¡Y salieron al paso! En 2012, el Tottenham de Harry Redknapp le sacaba diez puntos de ventaja al Arsenal, una distancia que parecía imposible de salvar. O no. Machacaron 5-2 al conjunto liderado por Gareth Bale y recortaron tres puntos. Los aficionados continuaron cantando la canción sin saber que su equipo iba a bajar el ritmo a la par que el Arsenal lo subía. El resultado fue quedarse fuera de la Champions League junto con el despido de Redknapp.

Cinco años, por eso, son muchos. Y si no que le pregunten a Villas-Boas, por quien llegaron a pagar 20 millones para sacarlo del Porto rumbo a Stamford Bridge —ahora puede que sea ésta la cantidad que recibe en Shanghai—. La tozudez de Wenger y su pasividad durante los mercados de transferencias han equilibrado la balanza. Eso y el efecto Pochettino, claro está.

El del sábado es el séptimo North London Derby para Mauricio Pochettino en la Premier League, y aún mantiene su imbatibilidad. De hecho, es el primer entrenador en conseguirlo. El argentino ha ganado dos y empatado uno como local, mientras que en sus tres otras visitas al Emirates ha cosechado tres empates. Al mismo tiempo, el campo de entrenamiento del Tottenham y su academia ya son superiores a London Colney.

Nos encontramos por lo tanto un choque entre un Arsenal dirigido por un entrenador que no cesa sus juegos con la prensa sobre sus renovaciones de contrato y un Tottenham bajo la batuta de un joven entrenador que ha devuelto la fe en el talento inglés. El resultado es el de unos Spurs líderes en la fase de grupos de Champions a la par que terceros en liga. Han vencido al Real Madrid, y aunque la supremacía del Manchester City parece imposible de terminar, lo que sí está claro es que St Totteringham’s Day pasará a ocurrir en años bisiestos, y que ahora son los Gunners los que deben tener cuidado con el hueco.

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