Ni Defoe es joven para siempre
Parecía que su carrera en la élite daba paso a una vida de rey en la MLS cuando Jermain Defoe cambió Londres por Toronto. Al otro lado del charco sólo encontró problemas, pero de vuelta a Inglaterra vivió un rejuvenecimiento extraordinario. Ahora, el delantero lucha por no perder a sus 35 años el espíritu de chaval que había recuperado.

A sus 35 años, Jermain Defoe decidió hace tiempo que nadie le iba a decir cuándo dejaría de ser joven. Aunque los meses pesan en cada pierna, tanta Premier League grabada en la retina le ha servido para aprender a mantenerse en el primer nivel e incluso redescubrir la mejor versión de sí mismo. Lo suyo es una deformación temporal: se marchó al lugar de los apacibles retiros americanos, se topó con una segunda juventud inesperada y ahora el fútbol le está parando los pies tras el subidón de volver a sentirse un chaval.

Cuando Defoe abandonó Inglaterra en febrero de 2014 poniendo fin a once temporadas en dos etapas en el Tottenham Hotspur, se suponía que le esperaba una estancia de rey en el Toronto FC, que pagó más de siete millones por él. Nuevo contrato hasta los 35 en una ciudad con excelente calidad de vida, aventura americana en una liga menos exigente y estatus de súperestrella —hasta LeBron James y el rapero Drake se involucraron para convencerle del fichaje—. Era un acuerdo para firmar en bata y con un daiquiri a cambio de vender su fútbol al olvido de la MLS.

Ni un año duró su interés por Canadá. Ahogado por las lesiones, la morriña y las acusaciones de falta de compromiso por parte de la afición, el delantero llegó a la conclusión de que no se le había perdido nada tan lejos de casa. La Premier League andaba al acecho para recuperarle para la causa. Y así, en enero de 2015 cambió un viaje sin sentido a Canadá por un sinsentido en forma de club como el Sunderland.

Defoe celebra un gol contra el Crystal Palace en su época en el Sunderland. Foto: Christopher Lee (Getty Images)

De vuelta a las islas británicas en un equipo muy inferior a lo que se había acostumbrado en White Hart Lane, Defoe encontró con los Black Cats un rejuvenecimiento que no lo vende ni el mejor tratamiento de la teletienda. El Sunderland seguía siendo el peor antro de la Premier League: feo, descuidado, impopular, con mala música y pidiendo a gritos una reforma. Defoe no lo consiguió poner de moda porque eso habría sido un milagro a la altura del de los panes y los peces, pero al menos logró que durante unos cuantos meses tuviese sentido que abriera cada fin de semana.

Encadenó dos temporadas, 2015-2016 y 2016-2017, marcando quince goles en un equipo que jugaba a colgar a media plantilla del larguero y esperar en ataque los momentos de lucidez de Defoe. En 2016, la estrategia funcionó por los pelos. En 2017, ni el extraordinario nivel de Jermain evitó un descenso que llevaba años gestándose. No en vano, ese curso el Sunderland sólo marcó 29 tantos: más de la mitad habían sido suyos. Sus Black Cats se iban al infierno, pero él había firmado consecutivamente sus dos mejores registros desde que anotó dieciocho goles en la 2009-2010. Tantas dianas valieron la llamada de la selección inglesa, de la que se había quedado fuera los últimos tres años, a sus 34 primaveras. Si son pocos los que pueden presumir de un resurgimiento semejante a una edad que suele conllevar la retirada, apenas los hay que lo hayan conseguido en un equipo tan desastroso.

Huyendo de la Championship que ha engullido al Sunderland, Defoe llegó libre en verano al pequeño pero ilusionante Bournemouth. Sin embargo, ha descubierto que en el sur las manecillas van en dirección opuesta al norte: el reloj ha vuelto a correr hacia delante. Si Sunderland le devolvió el olfato goleador que la edad parecía haberle quitado, en Bournemouth vuelve a darse cuenta de que ser joven no es para siempre. El equipo de Eddie Howe no funciona como solía y esta vez Jermain no ha conseguido transformar el contexto negativo en una oportunidad. Un gol en diez jornadas refleja su rendimiento renqueante después de que la realidad se le haya echado encima hasta nuevo aviso. Y es que convertirse en fichaje decepción a sus años no da mucho margen de maniobra.

Defoe, en un partido contra el Chelsea. Foto: Glyn Kirk (AFP / Getty Images)

La duodécima jornada de la Premier League enfrentará a los Cherries y el Huddersfield Town, que se puede convertir en el cuadragésimo equipo diferente contra el que juega un partido de liga Defoe. Ha marcado ante 36 de ellos, sólo superado por Alan Shearer (37), Andrew Cole (38) y Frank Lampard (39). Le faltan Leeds United, Sheffield United y Watford. Si cuenta con minutos ante los Terriers, el reto será doble: alcanzar a Shearer y volver a sentir esa juventud que sólo los goles otorgan. Aunque pelear contra los años cada día sea más difícil.

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