No al fútbol de selecciones
Nada más empezar la temporada, nos encontramos con el primer parón para la disputa de partidos internacionales entre países. Son encuentros que no generan el frenesí de los fines de semana de Premier League ni los martes y miércoles de Liga de Campeones. Los cambios en el calendario, usualmente a peor, están provocados por los partidos internacionales.

Ya hemos llegado a septiembre. El Chelsea, el Manchester United y el Manchester City ya marchan a ritmo de crucero. El Hull nos ha sorprendido y el West Ham ha vuelto a demostrar que no es nada sin Dimitri Payet. Hasta ahí todo correcto. Pero esta amalgama de conclusiones de cada fin de semana se ha visto interrumpida por el infranqueable e insulso fútbol de selecciones.

A los aficionados ingleses no les gusta más ver el partido frente a Eslovaquia que el de su equipo de su propia ciudad. Ni con la catarsis del debut de Sam Allardyce y el postrero gol de Adam Lallana. Eso es un hecho. Procrastinar un evento como el derbi de Mánchester, con José Mourinho y Pep Guardiola como símbolos principales de interés, por la aparición del eventual e inoportuno fútbol de selecciones parece ridículo. A los aficionados de la Juventus en Italia tampoco les importa más el Israel-Italia que los partidos de su propio equipo y lo mismo pasa con los aficionados del Borussia Dortmund y ese Noruega-Alemania. Y así sucede con todos los demás clubes del Calcio y la Bundesliga.

La Eurocopa y el Mundial son eventos que ensalzan y enaltecen los sentimientos de patriotismo y pertenencia cada cuatro años. Pero eso no puede compensar, jamás, los parones mensuales en otoño y las inclusiones primaverales durante las eliminatorias de la Liga de Campeones. Es inconcebible.

En vez de crear una liga europea de clubes, ¿alguien se ha planteado confeccionar una liga con las mejores selecciones a nivel europeo y/o mundial? ¿De verdad alguna vez San Marino, Liechtenstein, Islas Feroe y demás van a tener la mínima opción de entrar en la Eurocopa? Al final, esta sucesión de partidos intrascendentes para el ojo del aficionado son el verdadero peligro para los mágicos replays de la FA Cup. Por ejemplo. ¿O ya tampoco recuerda nadie las dos fases de grupos que se jugaron durante un tiempo en la Liga de Campeones antes de entrar directamente en los cuartos de final?

Es algo enternecedor y estupendo las comuniones de los ciudadanos de un país para ver los partidos de su selección y celebrar los goles de su equipo. Como Islandia o Gales en la Eurocopa. Pero eso no quita que los partidos de los equipos de Gylfi Sigurdsson y Hal Robson-Kanu vayan a ser una verdadera castaña y de un interés nulo hasta el próximo Mundial o Eurocopa. O quizá hasta el último partido de clasificación o la respesca.


Las verdaderas batallas tácticas se libran en la Liga de Campeones. Los equipos entrenan durante meses en estrategias, modelos de juego y un sinfín de matices tácticos. Las selecciones se juntan durante unas ocho semanas en todo el año con, además, un esparcimiento temporal que impide formar cualquier estructura de juego sólida y fiable. En otras palabras, ninguna selección tendría oportunidades ante los equipos de la élite europea.

Al final, quien mueve el dinero en el fútbol, son los clubes. Los partidos de todos los fines de semana. Las verdaderas batallas tácticas se libran en la Liga de Campeones. Los equipos, entrenan durante meses en estrategias, modelos de juego y un sinfín de matices tácticos. Las selecciones se juntan durante unas ocho semanas en todo el año con, además, un esparcimiento temporal soberbio que impide formar cualquier estructura de juego sólida y fiable. En otras palabras, ninguna selección tendría oportunidades ante los equipos de la élite europea. Es imposible.

Se quiere eliminar la esencia del fútbol inglés suprimiendo los replays en la FA Cup y modificando el fútbol en Navidad. La Premier League no es el germen del problema. Al revés, es el modelo a seguir. Por eso firma los mejores contratos, y tiene el mayor tirón y reverberación a nivel mundial (12.300.000 seguidores en Twitter la Premier League y 2.340.000 La Liga). Parafraseando a Bernd Schuster, no hase falta desir nada más.

Hay que incentivar las vicisitudes de la temporada de los clubes. Que son los que pagan a los futbolistas y los que tienen la potestad de provocar emociones. Los que hacen que corra la cerveza cada sábado en toda Inglaterra. Los que venden las camisetas y mantienen toda esta pasión que es el fútbol. Los que hacen que valga la pena pagar una entrada por ver la Premier League. O la Champions League. Que es el verdadero fútbol. La consigna está clara. No al fútbol de selecciones.

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