No es lo mismo ser que estar
Los 7 años y medio en Bournemouth y Burnley de Eddie Howe y Sean Dyche, respectivamente, les coloca muy arriba en el ránking de fidelidad de un entrenador a su club, y viceversa. Ellos no solo han conseguido situar a sus equipos en el mapa del fútbol actual, también han logrado calar en el club, la ciudad y su comunidad.
Dyche y Howe

Alejandro Sanz cantaba en 2003: “No es lo mismo ser que estar. No es lo mismo estar que quedarse, ¡qué va!”. La ansiedad de logros y las prisas consiguen, en la mayoría de clubes actuales, que los banquillos acumulen más inquilinos en una temporada que Paul Pogba peinados distintos. La clave de la longevidad tiene sus ejemplos en norte y sur. Porque no es lo mismo ser que estar y no es lo mismo estar que quedarse. Cuando la figura de un entrenador supera barreras, consigue ir más allá de lo meramente deportivo y deja de ser el “quién” para empezar a ser el “que” ni los baches son tan pronunciados, ni los pozos tan oscuros, ni las tormentas tan violentas.

El 12 de octubre de 2012, Eddie Howe dejaba, voluntariamente, de ser entrenador del Burnley tras 86 encuentros en el cargo para emprender otra nueva etapa en Bournemouth, la que siempre consideró su casa. "Tuve que hacerlo por mi familia. Han sido seis meses difíciles para mí y espero que los aficionados del Burnley lo entiendan", dijo Howe a BBC Radio. Su madre había muerto en marzo y el norte le mantenía alejado de sus seres queridos. Pese a dejar un club de Championship para hacerse cargo de otro, por entonces, una categoría por debajo, se encontró una infraestructura y una ambición mucho mayor de la que recordaba cuando se fue de allí. Las sensaciones y el aprecio de los Cherries, en cambio, seguían intactas.

18 días más tarde, el hueco que dejaba Howe en Turf Moor pasó a ocuparlo Sean Dyche. En julio de ese mismo año había sido despedido del Watford tras colocar a los Hornets en la undécima posición de Championship. “Es un líder natural [...] Su compromiso con la cantera y su especial interés en el desarrollo de vínculos más fuertes entre el club y la comunidad local ha sido clave”. Así presentaban Mike Garlick y John Banaszkiewicz, presidente y co-presidente de los Clarets, a su nuevo entrenador. Los movimientos, los motivos y los contextos parecían encajar a la perfección en ambos casos. 7 años y medio más tarde, la realidad lo confirma.

A día de hoy, Eddie Howe y Sean Dyche son los dos técnicos más longevos en activo en un mismo club de Premier League. Solo esos 18 días de diferencia les separan. Desde la creación del formato en 1992, se sitúan en 6ª y 7ª posición detrás de nombres como Alex Ferguson, Arsène Wenger, David Moyes, Steve Coppell y Dave Bassett. Ambos conducen proyectos fuertes, sólidos y con autoría y han podido disfrutar de algunos de los mejores momentos de la historia reciente de sus clubes. Precisamente el carácter que imprimen a sus equipos y su perfecto encaje en la idiosincrasia de los mismos les permite vivir en calma incluso en momentos de turbulencias.

Eddie Howe inició su carrera como futbolista en el Bournemouth, tras ya unos años en la academia, y allí mismo se retiró 13 años más tarde. Solo un breve periodo en Portsmouth y Swindon Town, como jugador, y sus casi dos temporadas en Burnley, como técnico, le han llevado lejos del club de toda su vida. El Bournemouth, como institución, ha vivido un crecimiento muy importante en la última década. Cuando aquel mes de octubre estampó su firma en el contrato, los Cherries competían en League One (categoría a la que él mismo había logrado llevar al club, como entrenador). A base de un fútbol atrevido, atractivo y una gestión responsable e inteligente, en cuestión de 3 años el club ya había, no solo ascendido a Premier League, sino que estaba demostrando ser un proyecto sólido a medio largo plazo.

Sacrificado y metódico, Howe sigue entrando, cada mañana, a las oficinas de los campos de entrenamiento del Bournemouth a las 6:30 según cuenta Oliver Kay en The Athletic. Revisiona y analiza partidos, planifica entrenamientos y toma notas de sus jugadores. Para el técnico de los Cherries, ser parte de la institución y vivir el día a día del club parece ser la clave del éxito. Aquella ciudad, aquel centro de entrenamiento, unos años atrás, le había visto crecer. Para él, comprender lo que significa ser jugador de fútbol, y más concretamente, del Bournemouth resulta fácil. “No solo tratamos de construir futbolistas, también tratamos de construir personas con valores. [...] La empatía es clave en la gestión de un vestuario” dice a SportsJoe.

Howe ha querido mantenerse fiel a la filosofía que ha llevado al club a su actual situación. De mentalidad abierta y con referentes del fútbol moderno europeo ha conseguido que su equipo desarrolle un juego participativo, colectivo, vistoso y valiente. Ha logrado sacar jugo, en la élite, a protagonistas del ascenso como Callum Wilson, Ryan Fraser o Steve Cook a base de una misma mentalidad, una misma forma de afrontar el día a día y un modelo reconocible que ha impregnado a sus jugadores.

En cambio, cuando se habla de otro tipo de fútbol en Inglaterra o se remite al fútbol de otra época se piensa en Burnley. Sean Dyche tiene un perfil muy distinto en la forma, pero no el fondo. Y es que la belleza es muy subjetiva y los cánones están para romperlos. Durante estos 7 años y medio ha conseguido buenos resultados y parece que eso gusta en Burnley. Sus jugadores, en general, tienen otro tipo de talento. Son distintos a los de Howe. Más altos, más corpulentos y con una capacidad innata de bajar al barro y, a la vez, controlar todo lo que sobrevuela el cielo de Turf Moor.

La sencillez es la máxima del ‘Entrenador del mes’ de febrero. Tal y como él mismo reconoce: “Hay que asegurarse de controlar lo que se puede controlar y no preocuparse demasiado de lo incontrolable o aquello que es difícil de controlar”. Y al barro no se baja con talento. Y el cielo no se controla con talento. La intensidad, la motivación, la conexión y unión entre todos los miembros del equipo, el  ser conscientes de las virtudes y defectos de cada uno, hacen del Burnley de Sean Dyche un equipo muy especial.

Su autoridad (perceptible en su rostro) contrasta con las declaraciones de sus jugadores que le describen como cercano y tranquilizador. Sus técnicas para hacer sentir cómodo a un jugador pueden ir desde dibujar una formación de 10 defensas y un delantero en la pizarra para después borrarla, hasta una pregunta personal aleatoria, pasando por hacer sonar Uptown Funk de Bruno Mars antes de un partido, tal como cuenta Sam Vokes. Además, su relación con los jugadores y sus familias se mantiene, incluso, cuando estos abandonan el club. Así pues, Dyche se ha mostrado como un gran gestor de grupo, y esto incluye a la comunidad y la ciudad de Burnley.

Howe y Dyche que, como jugadores, compartieron categoría varias temporadas, sobre todo en la segunda y tercera división inglesa, son hoy pilares fundamentales de proyectos sólidos de Premier League. Allí forjaron su personalidad y mamaron del deporte rey en su propia cuna y entendieron que lo que pasa fuera del césped es tanto o más importante que lo que ocurre dentro. Como entrenadores, más allá de los éxitos o baches que han podido encontrarse por el camino, parece que hay factores más allá de lo puramente deportivo que les atan a sus clubes, a la afición y a toda la ciudad. “Familia” y “comunidad” fueron palabras que se usaron en sus presentaciones y estas son las que les reivindican 7 años y medio más tarde. Que poco me gusta la canción pero cuánta razón, Alejandro. No es lo mismo ser que estar, ¡que va!

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