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El verano de 2013, el Manchester United sufrió un doble revés. El existoso tándem formado por Sir Alex Ferguson en el césped y David Gill en los despachos dejó su lugar a David Moyes y Ed Woodward, respectivamente. Sustituir a Gill ha resultado, contra todo pronóstico, más difícil que hacer lo propio con Fergie.

Schwensteiger y Van Gaal
David Gill aterrizó en Old Trafford en 1997 como director financiero. Tres años más tarde fue ascendido a director general adjunto. Tras la marcha de Peter Kenyon al Chelsea en 2003 fue nombrado director general del club, cargo que desempeñaría hasta su marcha en 2013. A esos 16 años de experiencia en el club de Manchester, cabe sumar sus cargos representativos en la federación inglesa, la UEFA y la FIFA, que le permitieron entablar una red de contactos global con homónimos de todos los rincones del planeta.
De las últimas siete ligas disputadas con Sir Alex Ferguson al frente (de 2006-07 a 2012-13), el Manchester United conquistó cinco. La inversión neta durante esas siete temporadas asciende aproximadamente a cien millones de libras (gracias en buena parte a la venta de Cristiano Ronaldo al Real Madrid en 2009. Un retorno de la inversión sin precedentes en el fútbol inglés.
Ese rendimiento contrasta con el desembolso millonario llevado a cabo por el club durante los dos últimos años. David Moyes fue recatado en cuanto a fichajes, una política que acabó pasándole factura. En el mercado estival incorporó a Marouane Fellaini procedente del Everton y en el invernal hizo lo propio con Juan Mata, que llegó desde Stamford Bridge. Una inversión de más de 60 millones de libras que no le permitió acabar engrosando las listas del paro.
Con la llegada de Louis van Gaal y el club fuera de la Champions League por primera vez desde la temporada 1995-96, la presión comenzó a sentirse en Old Trafford y, con ella, llegaron las decisiones precipitadas. Tras años de escatimar en la renovación de la plantilla, Van Gaal y Woodward emprendieron, con autorización de la familia Glazer, una remodelación integral.
La temporada pasada, el club invirtió unos 150 millones de libras en cinco jugadores (Herrera, Shaw, Rojo, Di María y Blind). La edad media de los cinco en el momento de incorporarse al club era de 23,4 años. Es patente que el propósito de la dirección técnica era confeccionar un equipo con las vistas puestas en el medio plazo pero que fuera capaz de regresar a la Champions League al primer intento. Objetivo logrado.
La inversión ha continuado este verano. Hasta ahora, el club ha invertido unos 75 millones de libras en cuatro jugadores del mismo perfil que los incorporados el verano pasado. La media de edad de Schneiderlin, Depay y Darmian es de 23,6 años. El único que rompe la tendencia es Bastian Schwensteiger, que cumplirá 31 años el 1 de agosto. Lo cual indica, probablemente, la importancia estratégica del fichaje para Louis van Gaal, que le conoce bien de su etapa en Múnich.
Van Gaal y Woodward han confeccionado una plantilla capaz de competir por la liga durante los próximos cinco años. Cuestión totalmente diferente es a qué precio lo han hecho. La inexperiencia de Woodward, un contable que asesoró a los Glazer durante la compra del club en 2005 y acabó integrándose en la estructura, ha pasado factura a las arcas de la entidad.
Especialmente flagrantes fueron los casos de Marouane Fellaini y Luke Shaw. El primero tenía una cláusula de rescisión que permitía incorporarle en julio por una cantidad reducida pero el club acabó fichándole presa del pánico en el último segundo del 2 de agosto de 2013. Shaw, un joven lateral izquierdo de 19 años con solo dos temporadas de experiencia en la élite, costó al club casi 30 millones de libras. La pasada temporada fue titular en solo 15 partidos de liga.
Los fichajes de Radamel Falcao y Ángel Di María también han sido duramente criticados. El primero jugó cedido la pasada temporada pero el coste para el club fue superior a los 10 millones de libras sumando el precio de la cesión y el sueldo del jugador. Mucho dinero por 4 goles. Situación similar a la de Di María. A pesar de un buen inicio de temporada, el argentino no se adaptó a la vida y el juego en Manchester y acabó desaparecido. El club está intentando recuperar parte de los 60 millones invertidos en un jugador destinado a ser una referencia y que acabó viendo los partidos desde el banquillo.
El Manchester United volverá a luchar por la liga esta temporada y en breve volverá a codearse con los grandes europeos. Por casi 300 millones de libras, ¿qué menos se puede esperar?
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