Oh no, es David Moyes
En situaciones desesperadas, medidas desesperadas. El West Ham ha vuelto a depositar sus esperanzas en un entrenador al que no renovó por no ir de la mano con los objetivos del club. Y, de momento, está funcionando.
Moyes bubbles

Se podría decir que el cese de Manuel Pellegrini era una buena noticia para el West Ham. Los Hammers habían caído en desgracia bajo la tutela del veterano entrenador chileno y se habían convertido en ese martillo de plástico rosa y amarillo que típicamente venden en las ferias de pueblo y que emite ruidos estridentes cuando se golpea una superficie. El equipo londinense estaba muy lejos de esos martillos macizos que no se mellan jamás y que ocupan un espacio preferencial en el escudo. Analizando los posibles candidatos para relevar al Pellegrini había opciones realmente interesantes. Pero volvió David Moyes.

Las respuestas al anuncio de Moyes confirmaban que la vuelta del escocés, al menos, era polémica. La gran mayoría se inclinaba por hacer chascarrillos resignándose a un lamentable descenso a la Championship mientras que otros descerebrados hacían símiles entre Moyes y Thanos, el súper villano de Marvel que establece el equilibrio galáctico en un chasquido de dedos.

La carrera como entrenador de David Moyes lleva varios años en el fondo del mar con un peso atado al pie y sin poder salir a la superficie. El escocés tocó el cielo con el Everton, donde estuvo desde 2002 hasta 2013, y a partir de entonces todo ha ido cuesta abajo, sin frenos y en línea recta en un camino de curvas pronunciadas. El fútbol ha arrasado con Moyes.

Durante su prolongada etapa en el Everton, un equipo al que reformó de arriba abajo para situarlo en la zona competitiva de la Premier League, consiguió 219 victorias en 516 partidos. Estos números lo encumbraron a la realeza de entrenadores de la liga y lo posicionaron como el heredero natural de Sir Alex Ferguson en el Manchester United: Moyes tenía prestigio, había demostrado merecer el puesto, acababa contrato y, además, también era de Glasgow. Nada podía salir; pero todo salió mal.

La Community Shield 13/14, único título de Moyes en toda su carrera, fue de las pocas cosas a celebrar de su paso por el United. Suceder a un entrenador legendario, inamovible de Old Trafford durante 27 años, no era una tarea sencilla pero lo cierto es que Moyes no lo pudo hacer peor. Firmó para seis temporadas, ni siquiera acabó la primera y se convirtió en el técnico más efímero en 82 años. Para colmo, sembró todas las semillas para que el Manchester United se quedará fuera de todas las competiciones europeas por primera vez desde 1995.

Moyes se presumía como el heredero predilecto de Sir Alex, pero falló estrepitosamente en su oportunidad. / Getty Images
Moyes se presumía como el heredero predilecto de Sir Alex, pero falló estrepitosamente en su oportunidad. / Getty Images

La Real Sociedad contrató a Moyes en noviembre de 2014 para que convirtiera a los txuri urdin en una especie de Everton a la vasca. Jokin Aperrabay debió pensar que el gran fiasco en el United debía ponerse en cuarentena y que la prosperidad legada en Goodison Park era el elemento en el que basar y justificar su llegada. Moyes acabó la temporada, pero en la 15/16 duró once jornadas en el cargo. No se podía saber; pese a que era como dejar una pareja de pingüinos en el desierto de Atacama con la intención de que se adaptaran al medio. Años después reconoció que no se adaptó al español ni a que la cantera de la Real Sociedad tuviera tanta influencia sobre el primer equipo.

Moyes volvió a la Premier League para dirigir al Sunderland en la campaña 16/17. Es significativo que a día de hoy los Black Cats estén en la League One. El técnico escocés firmó su primer descenso como profesional de los banquillos y, como ya hiciera con el United, dejó un buen caldo de cultivo para un futuro de tinieblas del que el Sunderland todavía no ha podido salir.

Pero mientras Moyes iba encadenando proyectos fallidos siempre había algún equipo de primera fila con la esperanza de contratar la versión buena del escocés y salir del descenso. El siguiente en entregar su alma al diablo fue el West Ham, un equipo que estaba con una trayectoria paralela a la de Moyes. Y como negativo más negativo es positivo, los Hammers se salvaron y Moyes recuperó algo de prestigio. Pese a eso, el West Ham, una vez cumplido con su trabajo, dio una palmadita en los tristones hombros de Moyes mientras le señalaba la puerta de salida. David Sullivan, presidente de los Hammers, comentó en ese momento que el West Ham necesitaba un entrenador de relumbrón para ir hacia arriba. Ese entrenador de garantías era Manuel Pellegrini.

Moyes suple a Pellegrini después de que el chileno hiciera lo propio la temporada pasada. / Getty Images
Moyes suple a Pellegrini después de que el chileno hiciera lo propio la temporada pasada. / Getty Images

Está claro que los directivos del West Ham no aciertan nunca en sus decisiones y por eso el hombre elegido para reflotar a los Hammers vuelve a ser David Moyes. El bagaje total post-Everton del escocés en 167 partidos repartidos en cuatro equipos, cuatro temporadas diferentes y dos despidos, una dimisión y una no renovación es de 55 victorias. Los fríos números.

No es para menos que la vuelta de Moyes haya levantado ampollas. Con el equipo al borde del descenso, con una buena plantilla –incluido un Sebastian Haller de 45 millones de euros con un solo gol en los últimos once partidos– rindiendo muy por debajo de sus capacidades reales y solamente con dos victorias en los últimos trece partidos, Moyes no era el perfil deseado por una afición cansada de la mala gestión general del club.

En este contexto tan desolador llegaba un entrenador cuya contratación aumentaba el grado de desolación del club. Moyes no solamente tenía que revertir la tendencia a la baja del West Ham, sino que tenía que hacerlo en un clima de desconfianza total hacia él. No obstante, Moyes ha debutado en el banquillo londinense con victoria. Primera sorpresa. Los Hammers cerraron el partido en la primera parte recibiendo solamente un disparo y dominando a un Bournemouth que pide ideas frescas a gritos. Segunda sorpresa. Ha sido un 4-0, por lo que se convierte en el mejor resultado de los Hammers en 14 años. Tercera sorpresa, ojos fuera de las órbitas, mandíbula desencajada y muchos, pero muchos signos de exclamación.

Solamente ha sido un partido. Pero ha sido un partido en el que el West Ham ha jugado como un bloque unido, ha ejecutado bien la presión y se ha visto una gran versión de Felipe Anderson, Haller y Mark Noble, completa leyenda Hammer con su doblete al Bournemouth. Algo que con Pellegrini no se vio. David Moyes ha conseguido transformar a un equipo obsoleto en el conjunto más goleador de 2020. Todo apunta a que este dato caducará pronto, pero, de momento, Moyes se está ganando la renovación a pulso.

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