Ole por el United
El Manchester United actual no tiene ni punto de comparación con el esperpéntico equipo que Mou creó -o que le crearon-. Esta metamorfosis resultaría inexplicable si no fuera por un hombre: Ole Gunnar Solskjaer.

Corrían tiempos de guerra en Old Trafford cuando desde la directiva decidieron -de una vez por todas- despedir a José Mourinho. Aquella situación, con el luso en el banquillo, era de todo menos beneficiosa para los Red Devils. Y tampoco lo era para el portugués. Ni el United ni el “bueno” de Mourinho estaban satisfechos y los resultados no ayudaban ni lo más mínimo. Las famosas palabras del técnico a final de la pretemporada fueron el preludio de algo trágico propio de una obra de Ramón Valle-Inclán. La catástrofe se veía desde Escandinavia, desde Noruega, concretamente. Y es que, procedente del país nórdico, llegaría la salvación a modo de nuevo entrenador: Ole Gunnar Solskjaer se hacía cargo de un equipo que, a priori, se antojaba ingobernable.

Salir y marcar, esa era su especialidad. Si por algo se hizo un nombre en el panorama fútbol y más concretamente, en el Teatro de los Sueños, fue por lo precoz que era de cara a puerta. Al de Kristiansund le bastaba con unos minutos para cumplir con su cometido. Ole olía la sangre: merodeaba el área rival cual lobo hambriento en busca de su presa. Era un goleador nato.

Y en los banquillos, más de lo mismo. Dirigir y ganar, esa es su especialidad. Desde aquel frío y esperanzador 22 de diciembre, hasta el último partido ante el Palace: el noruego suma la friolera de 12 victorias. Algo que así, de bote pronto, puede sonar pan comido, requiere de mucho pero que mucho entrenamiento. Tanto físico, táctico, técnico… como mental. Y es que, viendo como dejó -el siempre polémico- Mourinho el vestuario, los jugadores necesitaban revitalizarse. Los Paul Pogba, Jesse Lingard, y Marcus Rashford necesitaban recuperar sensaciones. ¡Y vaya si lo han hecho!

Con Solskjaer a los mandos de la nave manchesteriana (y sí, antes de que dudéis, se dice así, que lo he comprobado) el rumbo del club y el de sus jugadores ha cambiado por completo. Todo esto uno lo puede llegar a entender mejor mediante la metamorfosis de Pogba, reflejo del propio cambio del equipo. Hay quien dice que el galo tiene carisma y hay quien dice que es un chulo, pero lo único que yo me creo de Pogba son sus números. Solo hace falta acudir a tu página de fútbol de confianza para basarte en lo objetivo y juzgar así, al que está siendo -junto al míster- el nombre propio de este renovado Manchester United.

Debo admitir que, mi paladar futbolístico aprueba este nuevo Pogba. Un Pogba goleador, asistente, generador… En definitiva: un jugador más ofensivo. De estar castigado por The Special One a ser el líder de un United que va viento en popa. Cierto es que al medir 1,91 metros engaña, porque los que lo disfrutamos cada fin de semana, sabemos paladinamente que atesora una calidad al alcance de muy pocos. Y es que, su apariencia se queda en tan solo eso, en algo meramente superficial que no se traslada al verde. Al fin y al cabo, es lo que nos han vendido de él. A sus 25 años, se encuentra inspirado, arropado por unos compañeros que lo respetan y lo benefician y con un técnico que cuenta con él como con el que más.

No obstante, Solskjaer ni se casa con nadie ni mucho menos margina a alguien. No es de esos. Ese no es su rollo. Sabía que le tocaba poner orden en un vestuario repleto de egos y frustración. Y así lo ha hecho. Ha tocado las teclas que debía tocar: ha dado galones a Pogba, ha devuelto a Rashford a la punta de lanza y todo ello, mediante un 4-3-3 más ofensivo, más vistoso; pero eso sí, menos pragmático.

El United ha renacido de entre sus cenizas, o mejor dicho, Ole Gunnar Solsjkaer ha extinguido todos los incendios habidos y por haber en el vestuario, además de darle al juego del equipo un sentido táctico, técnico y desde luego, mucho más tradicional. Los Diablos Rojos parece que vuelven a ser lo que eran aunque el Paris Saint Germain se haya encargado de fastidiar la fiesta en Europa. Del fútbol que se fue, quedan aún chispas por acrecentar en pos de volver a ser temidos por el Viejo Continente, esta vez, de la mano del niño con cara de asesino en la banca. Ese noruego que protagonizó una de las grandes remontadas de la historia de la competición y quien sabe si podrá repetirlo en Francia. Ole por tu United, Solskjaer.

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