Otra noche más
El Liverpool tiene la difícil tarea de remontar un 3-0 ante el Barcelona en la vuelta de las semifinales de la Champions League en Anfield. Pese a que el resultado no invita al optimismo, la historia del club hace creer al más incrédulo.

Se había acabado la primera parte y toda persona relacionada con el Liverpool que había en Estambul afrontaba cabizbajo el descanso. El Milan se estaba llevando la final de la Champions League de 2005 gracias a un contundente 3-0. Los italianos se veían alzando el trofeo y no había argumento que les quitase la razón. Habían sido mejores y el resultado así lo reflejaba. Rafa Benítez, entrenador de los Reds por aquel entonces, intentó animar a sus muchachos de cara a la segunda parte. “Imaginaos que es otro partido”, dijo el técnico madrileño. Sus instrucciones y la segunda mitad de su equipo quedaron para la historia: el Liverpool igualó el partido y acabó ganando la Champions League.

Esa demostración de garra y fe ayudaron a aumentar la leyenda del Liverpool en Europa, a hacerle más grande de lo que ya era. No sólo era un buen equipo, sino que creía en lo que hacía y era capaz de salir airoso de las situaciones más adversas. De aquella gesta han pasado casi tres lustros, pero su leyenda sigue infundiendo respeto entre sus adversarios. En ese tiempo, aunque el Liverpool y su plantilla hayan dado más vueltas que una noria, la moraleja sigue siendo la misma: nunca hay que darles por vencidos.

No es la misma situación, pero es evidente que la victoria del Barcelona ante los Reds por 3-0 guarda paralelismos con esa mágica noche de Estambul. El resultado es el mismo, pero con el doble de tiempo para remontarlo. Es cierto que en el bando contrario esta Leo Messi y convierte una misión imposible en algo que ni Tom Cruise sería capaz de realizar con éxito, pero en otras plazas (que no peores) ha toreado este equipo a lo largo de su centenaria historia.

La remontada, a lo largo de esta última semana, se ha ido trasformando en un “más difícil todavía”, sumando lesiones y complicaciones con el paso del tiempo. A la lesión de Naby Keïta en el propio partido del Camp Nou, se le sumó la confirmación de que Roberto Firmino no jugará y el susto de Mohamed Salah ante el Newcastle, que estará tambén fuera de la alineación ante el Barcelona. Pero poco debería importar si la afición arropa desde el primer momento en Anfield. Con peores bazas el Liverpool ha remontado, como aquella vez que con un gol de Dejan Lovren (¡Lovren!) remontaron ante el Borussia Dortmund en Europa League.

Si el Liverpool consigue remontar al Barcelona, estaríamos ante la que posiblemente es la mayor gesta de su historia. Sí, Estambul anda por ahí, pero al menos esta hipotética remontada se merecería el beneficio de la duda. Superar ese resultado adverso en contra al equipo de Messi, en el año que ha decidido ganar la Champions como si de una deidad se tratase, la leyenda de la épica Red viviría otra noche más de ensueño.

El Liverpool tiene mucho que ganar en esta vuelta de las semifinales. Con su travesía en esta competición europea agonizando, toda posibilidad, por mínima que sea, es oro para el Liverpool. Pasar significaría la segunda final de Champions en dos años, además de una gran posibilidad de levantar el título por sexta vez. Por muchas bajas que haya o por poco que le haya sonreído la fortuna a este equipo, no es tiempo de lamentarse, sino de sacudirse y dejarlo todo en el campo para ganarse lo perdido en Barcelona.

Los Reds en el Camp Nou jugaron bien y fueron superiores en todo menos en lo importante, en el dichoso (o bendito) marcador. Para seguir confiando en el milagro, deben intentar repetir en la ida, pero afinando la puntería y rezando para que no aparezca Messi. Aunque la realidad y la lógica no estén del lado del Liverpool, poco importa una vez que empiece el partido. Este equipo es puro corazón, por lo que aplicar la razón en una ecuación donde esté el Liverpool es perder el tiempo. El Barcelona tiene pie y medio en la final, pero no por ello está ya clasificado. Como aquel lejano día en Estambul, los muchachos que portan el Liverbird en el pecho deben dejar en el vestuario los miedos y prejuicios para salir al campo con la intención de darle otra noche más a la interminable leyenda del Liverpool. 

 

Comentarios
Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información