Otro mercado regido por el inmovilismo en Anfield
El Liverpool necesitaba un verano más esos fichajes que dieran un salto de calidad al equipo. Un gran gasto en jugadores estrella que les llevara a competir por la liga. A pesar de lo que se prometió, el balance no ha sido del todo positivo, por lo que competir en cuatro competiciones les va a costar.

Estos tres meses tan torturadores por fin han llegado a su fin. Creo que hablo en nombre de gran parte de la afición red, junto con los periodistas que siguen su actualidad, al decir que este ha sido una de las ventanas de transferencias más largas y dolorosas de los últimos años.

Después de asegurarse estar en la fase de grupos de la Champions League tras eliminar al Hoffenheim y prometer un gran gasto al inicio del mercado, el club una vez más ha decepcionado. No critico los fichajes realizados, ya que estos han tenido un rápido impacto en el equipo, pero los aficionados esperaban más. Dominic Solanke, Mohamed Salah, Andy Robertson y Alex Oxlade-Chamberlain dan motivos para estar contentos, pero ha faltado un defensa central.

El mercado arrancó con la firma de Dominic Solanke, quién terminaba contrato con el Chelsea. Queda que un tribunal decida su precio en concepto de derechos de formación, pero sus actuaciones en el Mundial sub-20 dejaron claras muestras de que el club tiene allí una gema. Sus movimientos y goles no han pasado desapercibidos, y han terminado por provocar la cesión de Divock Origi al Wolfsburgo. Este es el impacto que ha tenido Solanke.

Después vino Mohamed Salah por 34 millones de libras procedente de la Roma. El exjugador del Chelsea ha estado impresionante. No se le podía pedir más: tres goles y una asistencia en lo que llevamos de temporada. Desafortunadamente, es el único fichaje que estará en el once titular. De locos.

Jürgen Klopp sabía que el lateral izquierdo no podía seguir cubierto por un centrocampista como James Milner, por lo que decidió incorporar por 8 millones de libras al escocés Andy Robertson. Aleluya, un lateral izquierdo. El precio, considerando cómo está el mercado, es asequible, y su actuación contra el Crystal Palace dejó claro que esa parte del equipo está resuelta con él y Alberto Moreno.

El cuarto y último fichaje ha sido Alex Oxlade-Chamberlain. Debo admitir que este, al igual que a muchos, es un fichaje que me genera ciertas dudas. El jugador aún tiene mucho que demostrar teniendo en cuenta el calibre de jugadores que fueron vinculados con el conjunto de Klopp, pero ha rechazado una extensión de su contrato con el Arsenal o el unirse al Chelsea por mucho más dinero. Se aprecia y la oportunidad se la ha ganado.

En total, el club ha hecho un gasto de 77 millones de libras después de que los medios especularan con un dispendio de unos 200 millones. A todos los aficionados se les hizo la boca agua. Sin embargo, no ha sido así. Han llegado cuatro nuevos jugadores que mejoran la plantilla pero bien es sabido que, por lo menos, ha faltado una posición por reforzar. El Liverpool ha fallado al no traer un central como Virgil van Dijk o alguien de calibre semejante. Alguien que solucionase los problemas que arrastra el club desde hace años en la parcela defensiva. Cualquier balón parado en contra provoca un temblor de piernas en los aficionados.

Todo fue de mal en peor desde que el Southampton denunció al Liverpool ante la Premier League por contactos ilegales respecto al fichaje de van Dijk. Fueron acusados de interponerse en su firma y desde ese momento quedó claro que resucitar las relaciones con los saints iba a ser tarea casi imposible. Muchos jugadores han llegado de la costa sur en los últimos años. Estaban ya hartos. Lo que sí ha confundido a la afición ha sido la falta de alternativas. Klopp no quería un defensa centeal. Quería a van Dijk. Extraño al ser su posición la más necesaria por cubrir. Cuatro jugadores se disputarán los dos puestos en el eje de la zaga: Joel Matip, Dejan Lovren, Ragnar Klavan y Joe Gómez. Miras la lista y es fácil darse cuenta de que no son suficiente para jugar en cuatro competiciones. Simplemente no lo son.

Y ahora vamos a Mónaco, donde juega Thomas Lemar, cuyo nombre apareció como una sorpresa, para ser honestos. Después de una temporada fantástica con el club monegasco, ganando la Ligue 1 y alcanzando la cifra de catorce goles y diecisiete asistencias.  Los aficionados no se lo creían. Por fin se vinculaba con el club a un jugador de gran calidad. Traerlo ya se antojaba difícil. El club había vendido a muchas de sus estrellas y había pocos días. Llegaron a aceptar una oferta de 92 millones de libras por parte del Arsenal, según Sky Sports, por lo que igualar esa cifra era una utopía.

Fue en ese punto cuando muchos aficionados se pusieron en pie de guerra al considerar que el club debería haber igualado la oferta del Arsenal. Lemar había rechazado a los Gunners y parecía inclinado a aceptar una propuesta del Liverpool. Pero los Reds se resistieron a pagar una cantidad que consideraban desorbitada. Había representantes en Francia listos para cerrar el acuerdo una vez logrado el “sí” del jugador, pero no igualaron la oferta. Otra decepción.  Lo único bueno del asunto es que el club selló la continuidad por una temporada más de Philippe Coutinho. Además del fichaje de Naby Keita para 2018, claro.

El club afronta cuatro competiciones esta temporada. Mirará primordialmente hacia la Champions League y la Premier League, con una posible sorpresa copera. Es evidente que la plantilla carece de profundidad. Una lesión de Matip podría provocar una dupla Lovren-Klavan durante varios partidos. El “caso Coutinho” ya va más allá. Veremos cómo el entrenador maneja esta situación una vez que las relaciones han sufrido graves daños. Es uno de los mejores jugadores del equipo y el Mundial 2018 está a la vuelta de la esquina, así que es de esperar que sus actuaciones etén a la altura. Pero tampoco será sencillo para los aficionados olvidar cómo ha tratado al club, pidiendo el transfer request el día antes de la liga y fingiendo una lesión que se curó en cuanto pisó Brasil. Nadie es más grande que su club, se repiten los aficionados del Liverpool.

Existe cierta confianza en la temporada que puede realizar el equipo, pero ¿ha hecho el Liverpool ese paso necesario para seguir creciendo? La respuesta es no.

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