Previa 2016-17: Manchester United
Los Diablos Rojos vuelven a ser un candidato a la Premier League con los fichajes de Zlatan Ibrahimovic, Eric Bailly, Henrikh Mkhitaryan y Paul Pogba más la llegada de José Mourinho al banquillo de Old Trafford. Tras tres temporadas aciagas, hay sed de victoria en el Teatro de los Sueños.

Decía Leo Bassi, un cómico italiano, que todas las personas deberían coger una hora de cada mes de su vida, sentarse en el banco de un parque y reflexionar sobre su pasado. Una sentencia contundente. Y para muchos algo fútil. Sin embargo, no es un enunciado vano y carente de significado. Con ponerlo en práctica se sacan muchas conclusiones propias y ajenas en poco tiempo. Y se ve que posee un sentido realmente trascendente.

Algo así debe haber descubierto el Manchester United en lo que ha transcurrido de 2016. Parecen haber descubierto en su período de reflexión y mediocridad que la competitividad y la lucha de la Premier League sólo se pueden combatir con jugadores del más alto nivel y no con Bastian Schweinsteiger (al menos en su versión actual) y Marouane Fellaini (cualquier versión). Los Red Devils, para empezar, pusieron un timonel contrastado que pudiera recuperar el rumbo del barco antes de seguir deambulando de iceberg en iceberg y encima sin ningún Leonardo Di Caprio que amenice la película.

Y para ello han contratado a un par de los mejores actores protagonistas. Nada menos que a Zlatan Ibrahimovic y Paul Pogba. Dos fenómenos con la sombra de Mino Raiola tras las cámaras que han llegado a Old Trafford. Ibra es un genio. Uno de los más grandes del mundo. Muchos recelan de su rendimiento. Será que no han visto su periplo en el Paris Saint-Germain. Ha alcanzado su mayor nivel como futbolista y su mayor madurez mental. Ha metido una cantidad indecente de goles. Pero, además, ha bajado a recibir, ha creado fútbol, ha asistido y ha sido líder. Se ha convertido en un primoroso jugador de fútbol. Y es un delantero que no depende de su físico (o en la misma medida que cualquier otro). El talento y la calidad nunca dejan de pulirse. Y el sueco tiene un torrente de ambos. 

Pogba no hace tanto ruido. Ni tantas declaraciones. Pero cae mejor porque es menos polémico, más joven y más educado. Un buen chico, en definitiva. Además juega un fútbol de fuera de serie. No será el organizador del Manchester United ni tampoco su recuperador. Pero sí un jugador decisivo en los grandes partidos. Algo que hacía falta por Old Trafford. 

Luego tenemos al frívolo armenio Henrikh Mkhitaryan. Jugador talentoso, desbordante, con gol, calidad. El Mesut Özil que tuvo en el Real Madrid. O el Wesley Sneijder del Inter de Milán. O el Frank Lampard del Chelsea. En cualquiera de los precedentes no parece un mal trabajo. El armenio promete. Y atrás Eric Bailly será el Raphael Varane o el Kurt Zouma del Manchester United. Prometedor y halagüeño, apunta a ser el pilar de la defensa del equipo mancuniano en defensa, como ya demostró en la reciente Community Shield.

No han sido demasiados retoques. Pero sí necesarios. Y al frente, José Mourinho. Una vez más al mando de un club sediento de títulos. Como en la primera estancia en el Chelsea (subrayado primera), en su primigenio paso por el Oporto y en su colosal estadía en el Inter. Jugadores con avidez de títulos y ambición de fama. La codicia de la gloria. La sed de prestigio.

The Special One ha quedado en un segundo plano tras su funesto paso por el Chelsea en la pasada temporada, a pesar de haber sido campeón de liga hace únicamente quince meses. No parece tan fiable ni una garantía tan grande como allá por el 2010 cuando fue campeón de todo en Italia. Pero sigue siendo algo parecido a la migratoriedad de Mary Poppins. No es Sir Alex Ferguson ni Arsène Wenger. Ni tiene sus métodos de entrenamiento. Ni su forma de gestionar un grupo. Sin embargo, tiene su propia metodología. Por eso sus estancias en los clubes son tan breves. Y tan efectivas. Sigue siendo Mourinho.

Con el técnico portugués, la fiabilidad de David De Gea bajo los palos puede ser acompañada de la continuidad sin lesiones de Luke Shaw, del buen nivel del Chris Smalling del pasado año y de la consistencia de Daley Blind y Matteo Darmian en la defensa. Más el flamante Bailly, claro.

En el mediocampo se acabaron las nimiedades de Schweinsteiger y compañía. Con la siempre necesaria presencia de Carrick y el fichaje de Pogba, se ve más posible la evolución y la consagración de Morgan Schneiderlin. Y, por lo visto, Mourinho no quiere desprenderse del lustroso pelo rizado (y sus consiguientes cabezazos) de Marouane Fellaini debajo de esa melena (ahora rubia) ante posibles despropósitos que tengan que ser enmendados en los últimos diez minutos de partido. Por si hace falta algo de cordura también estará el español Ander Herrera.

En la mediapunta queda Mkhitaryan, el incomprendido Anthony Martial, el deshauciado Juan Mata, el entregado Jesse Lingard (¿el Callejón inglés?) y el olvidado Memphis Depay. Arriba Marcus Rashford seguirá silencioso y astuto aprendiendo del coloso Ibrahimovic y de la leyenda Wayne Rooney. Mourinho ya ha dicho que quiere a la actual institución del club jugando cerca del área. 

Así pues, con tres pinceladas y un par de borrones, el Manchester United vuelve a ser un cuadro digno de comprar. Un candidato al título que quiere recuperar la gloria perdida. Con Mourinho, Ibrahimovic y Pogba. Y con todos los demás. Un equipo sediento de gloria. Una hora de reflexión bien empleada. Un retorno a la primera fila.

Comentarios
Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información