Previa 2017-18: Brighton & Hove Albion
El Brighton & Hove Albion disputará la primera temporada de su historia en la Premier League y tratará de revivir sus andanzas a comienzo de los años 80, cuando vivió sus únicas cuatro temporadas en la élite del fútbol inglés.

Cuando vagaba sin rumbo, estancado y sin estadio, el Brighton resurgió. Lo hizo gracias a su dueño, Tony Bloom. Ahora, viven sus días más felices. Por lo menos desde que disfrutaron de las mieles de la élite del fútbol inglés a principios de los años 80, cuando jugaron por primera y, hasta ahora, última vez en la primera división. Las "gaviotas" vienen para quedarse.

No ha llegado el ascenso al Brighton por casualidad. De hecho, se podría decir que se les escapó por casualidad un año atrás. En 2016 lograron la mayor cantidad de puntos (89) nunca logrados por un equipo en segunda división que se quedó sin ascender directamente. El mazazo fue tan grande, y el esfuerzo previo lo había sido todavía más, que el play-off no fue más que el escenario que vio sucumbir a un equipo que cualquier otro año no hubiese necesitado de tal peaje para llegar a la élite. Lo que Burnley y Middlesbrough le quitaron nadie se lo iba a volver a quitar. Volvieron a jugar, con un hambre y una determinación que pocos mostraron antes. El ascenso iba a ser suyo sí o sí. Habían trabajado demasiado duro para no conseguirlo. Desde los primeros compases de la temporada se aferraron al ascenso directo y no lo volvieron a dejar escapar. No ganaron el título de liga pero, a la práctica, daba igual: el Brighton lo había hecho.

En una temporada que no fue perfecta, en la que afrontaron más adversidades de las deseadas, pero fueron éstas las que forjaron un equipo todavía más fuerte, todavía más cohesionado y todavía mejor, que logró aquello por lo que tantos suspiran. Se enfrentaron al fallecimiento del padre de su gran estrella, la que todo lo ilumina: Anthony Knockaert. Cuando esa estrella necesitaba que la iluminasen, todos sus compañeros estuvieron con él, que volvió más fuerte a un equipo aún más unido. También se enfrentaron a los problemas de corazón de uno de sus jugadores de rotación más importantes como es Connor Goldson, que se perdió la segunda mitad de la temporada para no perderse el resto de su vida.

Pero al final vencieron a todas y cada una de las adversidades. Y un buen día, el 17 de abril, confirmaron su ascenso. Clamaron al cielo, el ascenso era suyo. Atrás quedaban los tiempos más difíciles, jugando dos años exiliados en Gillingham, luego en un campo con pista de atletismo, que no era ni suyo, entrenando en otro sitio que tampoco lo era. Tony Bloom, un jugador profesional de póquer, y aficionado desde niño al club, dio a éste una nueva vida, que culminó con el ascenso a la Premier League, a una división en la que sólo habían disputado cuatro temporadas en toda su historia.

Bloom y un club que, gracias a él, es de los mejor gestionados de toda Inglaterra, que ahora cuenta con su propio estadio y campo de entrenamiento. Todo esto ha sido la base para que uno de los equipos de fútbol mejor trabajados y más emocionantes que jamás han jugado en la segunda división inglesa lograse alcanzar la tierra prometida. Un conjunto majestuoso de jugadores que ha sido guíado por un excepcional entrenador como es Chris Hughton.

El técnico inglés ha logrado sacar el máximo de sus jugadores y está decidido a volver a hacerlo. El núcleo se mantiene, siendo la salida más sonada la de su portero David Stockdale. Terminando contrato, declinó continuar en Brighton ante la ganadora oferta del Birmingham City. Si bien fue importante, si a alguien tenían que perder, Stockdale probablemente era la menos sensible de las posibles bajas. Ahora el puesto es para alguien que apuntaba a la luna pero que cayó al suelo tras un infructuoso paso por el Valencia, el internacional australiano Matthew Ryan. El finlandés Niki Mäenpää será su sustituto.

Por delante de Ryan, se mantienen los cuatro jugadores que vienen brillando a un nivel extraordinario desde hace un año. El primero de ellos se llama Bruno Saltor y se ha convertido en una leyenda del equipo con su poblada barba y su innegociable esfuerzo. Siendo Liam Rosenior y Ales Mateju las alternativas, el lateral español da la sensación de haber ido a mejor con el paso de los años y a pesar de haber cumplido 36 años seguirá siendo un fijo gracias a unas prestaciones que a nadie han dejado indiferente. En el lateral izquierdo, la inestabilidad de los últimos dos años parece darse por finalizada con la entrada en escena de Markus Suttner. Austriaco, llega del Ingolstadt alemán tras ser uno de los más diferenciales jugadores de dicho conjunto. Gaëtan Bong marcará la competencia.

En el eje de la zaga serán indiscutibles Shane Duffy y Lewis Dunk. Dos centrales sólidos, compenetrados y muy parecidos: misma edad (25 años de edad, separados por 40 días) y casi misma altura (1,93 y 1,92 respectivamente). Hace un año, Dunk necesitaba a alguien a su lado. A alguien que le pudiese seguir el ritmo. Y Shane Duffy fue la respuesta. Sus características futbolísticas también son muy similares: físicos, imbatibles en el juego aéreo, buena lectura y eficientes al choque, al cruce y en la anticipación. Como todos los centrales de su rango, sufren más teniendo que defender a campo abierto, pero en un equipo excelente al contraataque como el Brighton deberían seguir impresionando. Connor Goldson y Uwe Hünemeier completan un cuarteto de opciones para el eje de la zaga.

A diferencia de la defensa, el centro del campo presenta más incógnitas. Lo que hace dos años era posiblemente la zona más influyente y diferencial del equipo, el año pasado cedió algo de peso al resto del equipo cuando el dúo que dominó el anterior, se rompió. Se fracturó cuando hizo lo propio físicamente Beram Kayal. Un jugador de refinada técnica y visión de juego que tuvo que dejar paso a Steve Sidwell, que formó junto al inamovible Dale Stephens (la versión inglesa -y pirata- de N'Golo Kanté) una medular más que solvente. Stephens parece listo para mantener su lugar en un centro del campo que parece que estará formado esta vez por tres jugadores. El alemán Pascal Groß, también procedente del Ingolstadt, es un jugador con gran golpeo de balón, desplazamiento en largo y un intenso despligue. Y da la impresión de estar destinado a la titularidad, aunque unos metros por delante de la pareja central, siendo la incorporación más cara de la historia del club quien se postula (por delante de Sidwell y Kayal) como acompañante de Stephens: Davy Pröpper. Este neerlandés aterriza en la costa sur inglesa tras despegar en un PSV Eindhoven del que era pieza fundamental. Y, tras once millones y medio de libras desembolsados por él, se espera que aporte ese salto de calidad, esa habilidad con el balón que haga fluir mejor al equipo, disponiendo, además, de una imponente llegada al área.

Groß y Pröpper, más que cualquier otra cosa, parecen ser la enésima prueba de lo bien que el Brighton se mueve en el mercado europeo continental. Porque los extremos son otra prueba de ello. Por un lado, el único e inimitable Anthony Knockaertun jugador mágico que está marcando una era en Brighton. Solly March, por su parte, es su reemplazo natural. Por el otro lado, arrebatándoles al checo Jiri Skalak y al escocés Jamie Murphy una titularidad que se habían repartido durante el último año y medio, se posiciona el recién llegado Izzy Brown. Inmerso en un absoluto pico de forma y confianza, llega a un sitio en el que apunta a ser clave. Para un equipo que ya acostumbraba a ceder la iniciativa del juego en segunda división, este año es algo que debería acentuarse todavía más y para ello, un jugador como Brown, con su desparbajo, habilidad con el balón y capacidad para conducirlo durante metros y metros, puede ser trascendental. Ya sea en banda izquierda o, en su defecto, en la media punta.

Sam Baldock fue el principal acompañante de Glenn Murray en la punta de la lanza de ataque del habitual 1-4-4-2. Un sistema que Hughton ya ha remarcado que es difícil de emplear de forma constante en la Premier League. Por tanto, probablemente veremos a un Brighton más flexible tácticamente este año. Ante ello, el ataque se presenta con una dosis importante de incertidumbre. Baldock y Murray, y el tercero en discordia Tomer Hemed, demostraron ser jugadores perfectamente capaces de llevar al Brighton al cielo. Pero el juego ha cambiado. Y si ellos tienen o no las armas para adaptarse a las nuevas reglas es una de la principales incógnitas. Baldock y Hemed no han jugado en Premier. Murray sí aunque con mejorables resultados a excepción de un breve lapso con el Crystal Palace durante 2014-15. Cuando se incorporó Murray al Brighton hace un año, la duda era si, de nuevo en Championship, sería capaz de recuperar su toque a sus 33 años. Lo hizo. A punto de cumplir 34, tiene otra oportunidad. Pero deberá luchar por ella porque el Brighton lleva todo el verano detrás de un delantero probado para dar el salto de calidad que desean. Pretenden romper otra vez su récord de fichaje porque, con lo que les ha costado alcanzarla, no quieren dejar escapar a la Premier League.

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