Previa 2017-18: Everton FC
En su segunda temporada en Goodison Park, Ronald Koeman ha emprendido una profunda reestructuración de la plantilla. El goleador Romelu Lukaku se ha marcado al Manchester United y, a cambio, ha regresado el hijo pródigo: Wayne Rooney.

El Everton ha sido uno de los grandes agitadores del mercado de fichajes inglés. Goodison Park ha sido el foco de algunos de los traspasos más sonados del verano con los que Farhad Moshiri ha puesto a disposición de Ronald Koeman las piezas necesarias para que el Everton sea capaz de dar un paso al frente respecto al nivel mostrado en las últimas temporadas.

Koeman demostró la temporada pasada que era el hombre ideal para coger el timón de una embarcación que andaba sin rumbo al cargo de Roberto Martínez. El proyecto necesitaba recuperar la confianza en una idea y Goodison Park necesitaba reconciliarse con los suyos. El Everton retomó la posición que, como mínimo, se le debe exigir que alcance. Sin embargo, evidenció que la posibilidad de asaltar el territorio de los seis de arriba quedaba un poco lejos.

La última temporada arrojó varias noticias positivas que permiten pensar en un prometedor futuro. El triunfo del Everton sub-23 en la Premier League 2 fue la consagración de la academia Toffee como una de las mejores de Inglaterra, lo que tuvo su impacto directo en la victoria inglesa en el Mundial sub-20 con claro protagonismo de varios jóvenes del club (Dominic Calvert-Lewin, Ademola Lookman, Kieran Dowell, Jonjoe Kenny y Callum Connolly). A nivel institucional, el club puso la primera piedra hacia un proyecto de futuro mucho más ambicioso y que pasa, de manera obligatoria, por la construcción del nuevo estadio.

La planificación de la temporada 2017/18 se erigió sobre una certeza complicada de digerir: el Everton no estaba en disposición de retener a Romelu Lukaku. El delantero belga ha utilizado al Everton como su trampolín definitivo hacia la élite y tras cuatro temporadas en Goodison Park (en las que se ha convertido en el máximo goleador Toffee en la Premier League), el camino de ambos se separa con la esperanza de que la decisión lógica e inevitable resulte provechosa para el futuro.

Sin embargo, los dirigentes del Everton no estaban dispuestos a que la marcha de Lukaku limitara las expectativas de su proyecto y para la fecha en la que se oficializó la marcha del delantero belga rumbo al Manchester United, los Toffees ya habían recompuesto su plantilla línea por línea. Las incorporaciones de Jordan Pickford, Michael Keane y Cuco Martina para apuntalar la defensa, Davy Klaassen para dotar de calidad al centro del campo, el ansiado regreso de Wayne Rooney y la llegada de Sandro como relevo de Lukaku son el punto de partida del año dos de la era Koeman.

La seguridad

La dirección deportiva del Everton encabezada por Steve Walsh tenía tan claro que reforzar la portería y el centro de la defensa era algo innegociable, como quiénes eran los objetivos número uno para esas posiciones. Tal era la seguridad que el día tres de julio el Everton ya había revolucionado el mercado local con las incorporaciones de Jordan Pickford y Michael Keane tras invertir 30 millones en sendos fichajes.

La calamitosa temporada del Sunderland no fue un impedimento para que Pickford se coronara como uno de los mejores porteros de la liga. La portería de Goodison Park estaba huérfana de un número uno de confianza y ni Joel Robles ni Maarten Stekelenburg ofrecían la suficiente seguridad. Con el joven portero inglés, el Everton hace una apuesta para tener asegurada la portería durante más de una década.

Pese a no tener gran experiencia en la élite, Michael Keane era el líder de una de las defensas mejor organizadas de la Premier League, la del Burnley de Sean Dyche. Con su llegada a Goodison Park se espera que la defensa gane la estabilidad que Ashley Williams, Ramiro Funes Mori y Phil Jagielka no podían garantizar.

El talento

El Everton andaba escaso de un jugador de calidad diferencial en la medular que complementara el soberbio desempeño de Idrissa Gueye y Morgan Schneiderlin desde su llegada a Goodison Park. Esta carencia fue suplida gracias a la irrupción del jovencísimo Tom Davies, pero la decisión de Ross Barkley de buscar un nuevo reto alejado del club de toda su vida obligaba al club a mover ficha. El elegido fue Davy Klaassen, capitán y líder del sorprendente Ajax. Pese a su juventud, el centrocampista neerlandés ha demostrado en las últimas cuatro temporadas de la Eredivisie una regularidad, versatilidad y capacidad de llegada a gol. La gran apuesta de Koeman deberá refrendar el talento mostrado con anterioridad en una liga de una exigencia superior como es la Premier League. Por sus botas deberán pasar gran parte de las aspiraciones del Everton.

Un golpe de efecto emocional y ¿deportivo?

El regreso Wayne Rooney a Goodison Park trece años después de su marcha no ha dejado indiferente a nadie. La carrera del delantero inglés en el Manchester United había llegado a un irremediable final y, pese a las dudas que pueda haber en torno a su rendimiento actual, el Everton no ha dudado en jugar la baza emocional que supone el regreso del canterano. Rooney tiene 31 años y mucho fútbol todavía por ofrecer, seguramente más que goles. El máximo goleador de la selección inglesa ha experimentado una reconversión paulatina que lo puede convertir en una pieza mucho más valiosa de lo que hablan sus cifras. Otro factor que avala el regreso de Rooney a Goodison Park es la experiencia y el liderazgo que puede ejercer sobre una generación de jóvenes talentos toffees en plena efervescencia. ¿Remember the name? Wayne Rooney.

El sustituto

Ocupar la vacante que deja Romelu Lukaku como punta de lanza del ataque Toffee no es una tarea fácil ni que se encuentre al alcance de cualquiera. Sandro se convirtió en su primera temporada en Málaga en uno de los delanteros más destacados de la Liga y en toda una revelación. Su desembarco en la Premier se produce con la presión añadida de relevar a uno de los mejores delanteros que recuerdan las gradas de Goodison Park. El Everton necesita que la adaptación de Sandro al fútbol inglés sea inmediata y que el delantero español sea capaz de mantener el nivel mostrado en España. De cara al futuro del ataque Toffee el Everton ha fichado al joven delantero belga Henry Onyeruku, que permanecerá cedido durante la temporada 2017-18 en el Anderlecht. El Everton ha demostrado una gran confianza en Sandro, pero para suplir a Lukaku toda la línea atacante del Everton deberá mejorar su productividad goleadora.

Una planificación para seguir creciendo

En su segundo año al mando del Everton, Ronald Koeman afrontará una temporada tras un verano de muchos cambios. Las importantes ventas han obligado a reconstruir la plantilla, pero el técnico holandés ha trabajado junto a Walsh para diseñar un equipo hecho a su medida. El Everton sigue trabajando en dos direcciones: asentarse y volver a pelear por títulos en el presente más inmediato y trazar un proyecto de futuro y a largo plazo, tanto a nivel deportivo como institucional.

El Everton se enfrenta de nuevo al reto de competir en cuatro competiciones si se supera el escollo que supone la fase previa de la Europa League a mediados de agosto. Koeman es sobradamente consciente de que la competencia cada vez es más feroz y de que la inversión realizada por los equipos más poderosos de la Premier League es difícil de igualar. Los flamantes fichajes Toffees se suman a una buena base ya consolidada en la Premier, como Stekelenburg, Williams, Jagielka, Baines, Barry, Gueye, Schneiderlin o Mirallas y a los jóvenes como Davies, Lookman y Calvert-Lewin, que pelearán por asentarse y confirmar el buen nivel mostrado. Las grandes incógnitas que suponen las lesiones de larga duración de piezas importantes como Coleman, Bolasie o Funes Mori o el futuro incierto de hombres como Barkley o McCarthy marcarán el final de la planificación deportiva y la posición en la que queda el Everton para afrontar el reto.

La experiencia de la última temporada europea del Everton y del desgaste que supuso en las competiciones nacionales debe servir para que dirigentes, técnicos y jugadores no repitan el mismo error. De esta manera, los Toffees deben solventar carencias como la creación de juego y mejorar la fluidez de su fútbol con la incorporación de un playmaker, así como no cargar toda la presión goleadora sobre la figura de un delantero inexperto en Premier como Sandro. El proyecto de Koeman es ambicioso y sobre la mesa está el deber de mostrar una buena imagen en el periplo europeo, ser capaces de competir de verdad por un título copero y, especialmente, mantener intacto el status en la competición regular. El Everton está caminando en la dirección correcta para seguir creciendo y el año dos de Koeman tiene que permitir al club tomar un nuevo impulso hacia su meta. 

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