Previa 2017-18: Liverpool FC
Resisten a los grandes y se arrugan contra los pequeños. Dan lo mejor de sí mismos cuando parten como víctimas, pero se duermen cuando consiguen ventaja. Los hombres de Klopp forman un equipo bipolar con algunos destellos valientes que recuerdan al Liverpool de épocas pasadas. ¿Será suficiente la receta contra la apatía de Klopp para superar la larga temporada que comienza?

Cualquier seguidor agradecería tener como entrenador de su equipo a alguien que gritara a los suyos: August is too late to play like this. PLAY FUCKING FOOTBALL. Jürgen Klopp lo hizo días atrás, cuando el Liverpool empataba a uno contra el Athletic Club de Bilbao. Era pretemporada y había varios juveniles en los dos equipos, pero Klopp no estaba contento con lo que veía; el gol en contra había llegado por un despiste de la defensa.

La lucha contra la apatía ha sido el gran objetivo de Klopp desde que llegó a Anfield hace dos temporadas. Recogió un equipo con jugadores que se dejaban ir en los partidos, como Adam Lallana, Jordan Henderson o Emre Can, y los zarandeó hasta que espabilaron. Hoy es un equipo mucho más aguerrido y luchador que el que dejó Brendan Rodgers, pero todavía conserva ese dejarse ir en algunos partidos. La bipolaridad está en la naturaleza del Liverpool. Es capaz de levantar un 0-2 contra el Borussia Dortmund en la penúltima Europa League, partido que ganó por 4-3, y de perder contra el Bournemouth cuando al minuto 60 ganaba por 1-3.

Por encima de las expectativas

El equipo de Klopp terminó la competición en cuarta posición, un par de puestos por encima de lo esperado. No perdió ningún partido contra los ocho primeros clasificados de la Premier, pero a cambio fue el cuarto equipo con más empates de toda la competición (10). De nuevo, subidón y siesta. En agosto ganó al Arsenal, y una semana después perdió contra el Burnley para luego no volver a perder hasta finales de noviembre. Inauguró diciembre con el esperpento narcoléptico del 4-3 contra el Bournemouth. Pasó enero sin ganar nada y en febrero se desquitó con una victoria contra el Tottenham. Y desde marzo hasta el final de la liga sólo perdió un partido, contra el Crystal Palace, precisamente cuando tenía todas las papeletas para culminar la temporada en tercera posición.

El Liverpool de Klopp responde mucho mejor ante equipos valientes. Cuando le atacan, presiona, roba la pelota y se lanza en dirección a la portería rival. Con pases cortos al primer toque o con pases largos a la espalda de los laterales rivales. Hay fuerza, intensidad, coraje. No siempre funciona, pero siempre se intenta. Ahora, cuando al Liverpool le toca jugar contra un equipo que se parapeta, el escenario es muy distinto. El juego vertical se enfanga y la pelota rueda desde el mediocampo hasta la defensa, una y otra vez. Se apaga el entusiasmo, crecen los nervios e incluso el genio creativo de Philippe Coutinho se vuelve insuficiente. Superar este bloqueo mental será uno de los objetivos para Klopp en la nueva temporada.

Caras nuevas

El Liverpool cuenta a comienzos de agosto con tres fichajes: el lateral izquierdo de 23 años Andrew Robertson, llegado del Hull City, el delantero de 19 Dominic Solanke, que llega libre desde el Chelsea, y el egipcio Mohamed Salah, 25 años, que regresa a la Premier tras pagar 42 millones de euros a la Roma. Se supone que Salah y Robertson llegan como titulares. El joven lateral escocés vendría a suplir las penurias defensivas de Alberto Moreno, quien hizo un buen papel durante la pretemporada, aunque no fue exigido en defensa, la carencia que le condenó al banquillo.

Salah es el fichaje estrella. Rapidísimo atacante zurdo, suele jugar en banda derecha. Tiene buen toque y competente visión de juego. La temporada pasada marcó 15 goles en Roma y dio 13 asistencias, la segunda mejor marca de la Serie A. En pretemporada ocupó la banda derecha mientras que Sadio Mané se encargó del ataque en la izquierda.

En cuanto a las caras conocidas, la portería se vuelve a sortear entre Simon Mignolet y Loris Karius. Cuando la decisión de escoger a qué portero colocas se basa en la habilidad del jugador para no meter la pata, sabes que necesitas nuevos jugadores. De momento no hay novedades en esta posición, así que las opciones son las conocidas. Ambos porteros jugaron la pretemporada, junto con el galés Danny Ward, y dieron muestras de continuar con el nerviosismo: salidas en falso en los córneres, poca comunicación con los centrales y fallos de puntería en los saques en largo.

Parte de culpa de las cantadas de la portería red está en la defensa de alto riesgo del Liverpool. La pareja habitual de centrales, Joel Matip y Dejan Lovren, más el suplente primero, Ragnar Klavan, forman un trío peculiar con algunos vicios peligrosos. Los tres suelen perder la marca en algún punto del partido, normalmente cuando defienden a balón parado. Pero luego cada uno tiene sus peculiaridades: Klavan y Lovren suelen ponerse creativos y mandar pases directamente al contrario; Matip, por su parte, prefiere los controles de fantasía cuando el delantero rival está cerca. Si el balón está en los pies de la zaga red, siempre hay tensión. Ya la hubo en la temporada pasada y todo apunta a que seguirá sucediendo lo mismo en la que viene.

En la banda derecha de la zaga, Nathaniel Clyne es intocable. Defiende, ataca, regatea, corrige los errores de marca de los defensas, se entiende con Mané. Es una garantía para el Liverpool y una pista para que sus rivales sepan por dónde deben atacar. Aquí es donde entra la banda izquierda. Klopp mandó al banquillo a Alberto Moreno, el lateral titular durante las últimas temporadas, y reconvirtió a James Milner en esa posición. El inglés salvó el reto. Es cierto que no con nota, pero es que la zona que dejaba Milner a su espalda en sus incursiones por el carril izquierdo era el objetivo preferido por el rival para lanzar los contraataques. Con la llegada de Andy Robertson del Hull, Klopp no sólo tendrá un par de piernas jóvenes para reducir el riesgo en ese carril, sino que, al recuperar a Milner como centrocampista, conseguirá una salida de balón algo más certera que la que puede hacer Can.

Por delante de la defensa, Jordan Henderson parece fijo tras recuperarse de la lesión que le impidió jugar desde febrero. Con la partida de Lucas Leiva, su único recambio en esa posición parece ser Emre Can, quien puede suplir las labores tácticas de Hendo pero no la garra que aporta al equipo. Si Philippe Coutinho es el cerebro y Klopp es el corazón del Liverpool, Henderson es el riñón que neutraliza amenazas y limpia el juego del equipo. Can es una especie de escudero marrullero que es perfecto para luchar balones pero no tanto para el juego paciente y de búsqueda de oportunidades que exigen los partidos contra equipos ultradefensivos. Unas deficiencias quizás achacables a la juventud del jugador formado en el Bayern de Múnich.

Los interiores preferidos la temporada pasada fueron Adam Lallana y Georginio Wijnaldum. Desde esa posición por delante del medio centro, ambos tuvieron un desempeño ofensivo más que notable, colaborando con 14 goles y 16 asistencias entre ambos en liga. El fichaje de Salah podría propiciar que Klopp retrase la posición de Coutinho al interior, desplazando a uno de ellos del once titular. Adam Lallana se perderá los dos primeros meses de competición por una lesión muscular, así que por lo pronto no habrá conflictos.

En la zona de ataque es donde aparece lo mejor del Liverpool. La posición de inicio tiene a Roberto Firmino de falso nueve, a Coutinho o Mané en la banda izquierda (dependiendo de dónde coloque Klopp al brasileño) y Salah en la contraria. Las opciones ofensivas se completan con Divock Origi, que puede jugar en la delantera o en banda, el mencionado Solanke, que ha protagonizado una espectacular pretemporada, y Daniel Sturridge, que tiene libertad para moverse en la zona de ataque y lesionarse.

A falta de un delantero centro de garantías, Firmino ocupa con garbo la posición de falso nueve. Sin pelota apenas entra al área, pero su aportación es decisiva para abrir espacios y dar pases de gol: la temporada pasada hizo once goles y dio siete asistencias, las mismas que Coutinho. En la posición de delantero posicional no hay mucho donde elegir: Danny Ings no juega y lo más probable es que abandone el club en breve, Origi cumple como revulsivo cuando la opción es lanzar proyectiles para que los baje como pueda y Sturridge sigue ensombrecido por su temporada dorada de 2013-14 en la que metió 21 goles y fue el segundo mejor cañonero, tras Luis Suarez, que marcó 31 dianas; cada vez que el inglés tiene oportunidad de marcar, hay un alto riesgo de que sufra un cortocircuito (o una lesión). Así lleva tres años. Con esta dudosa competencia, el joven Solanke tendrá más de una oportunidad para brillar y quién sabe si hacerse con el puesto de delantero posicional del Liverpool.

Klopp afronta su tercera temporada al frente del Liverpool con el objetivo de revalidar su presencia entre los cuatro primeros, objetivo que deberá compartir con el de dar una imagen solvente en la Champions League en caso de que supere al Hoffenheim de Julian Nagelsmann en el play-off, cuyo partido de ida se disputará entre la primera y la segunda jornada de Premier League. ¿Tendrá plantilla para asumir con garantías ambos retos? ¿Mejorará los resultados contra los equipos pequeños de la pasada temporada al tiempo que mantiene sus buenos números contra los grandes? La plantilla actual puede despertar algunas dudas, pero si algo ha demostrado Klopp es que su Liverpool es el mejor ejemplo de que el todo es más que la suma de las partes.

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