Previa 2017-18: Manchester City
El Manchester City ha reforzado sus puntos débiles y ha conformado la que es, muy probablemente, la mejor plantilla de toda la Premier. El objetivo, por tanto, está claro: volver a alzarse con la Premier League tras tres años sin conseguirlo.

Pep Guardiola afronta su segunda temporada al frente de un Manchester City que al fin ha realizado, un verano tarde, la reestructuración que requería. Los resultados globales cosechados la pasada campaña fueron indudablemente decepcionantes: el equipo no fue capaz de luchar por el campeonato doméstico, no consiguió ningún título y no mejoró las actuaciones previas en Liga de Campeones. Un bagaje por debajo de lo que se esperaba por parte de uno de los entrenadores con mayor reconocimiento de la historia, pero que en cierto modo tuvo sentido: el de Santpedor no es un técnico de resultados inmediatos. Su creatividad y capacidad de inventiva le señalan como uno de los próceres del fútbol actual, pero su visión de este deporte, reposada, analítica y meditabunda, se opone a la vertiginosa tendencia cortoplacista que se ha instaurado en el balompié moderno.

No obstante, el infructuoso primer año habrá servido al técnico catalán para sacar conclusiones en forma de experiencia. Y probablemente se haya percatado de que no hay competición más indómita y díscola que la Premier League: para someterla, debe aceptar sus reglas. Esto no implica que el Manchester City deba modificar radicalmente su estilo, sino simplemente cerrar las vías de agua que evidenció tener el año pasado, lo cual consiste fundamentalmente en recuperar el esférico más cerca del área rival, mejorar ostensiblemente sus deficitarias transiciones defensivas y mostrar una mayor solidez en la zaga ante los equipos que apuestan por el juego directo.

Para conseguirlo, los Sky Blues cuentan, probablemente, con la mejor plantilla de su historia, después de haber realizado un desembolso que ya alcanza los 150 millones de libras netos este verano, y que aumentará todavía más, pues a los Citizens les restan un par de incorporaciones por consumar. Guardiola tiene a su disposición una plantilla que está obligada a conseguir éxitos rotundos, ya no solo por la calidad que atesora, sino también por la cantidad de futbolistas de nivel que la conforman.

En la portería, ha llegado Ederson Moraes procedente del Benfica, para competir con Claudio Bravo a corto plazo y posteriormente asentarse como cancerbero titular del equipo. La participación del chileno en la Copa América y su tardía incorporación al club dan cierta ventaja, al menos en los primeros compases de la competición, a Ederson, que ha rendido notablemente en la pretemporada.

El centro de la defensa es una de las zonas más endebles del equipo, más que nada porque carece de efectivos suficientes para afrontar una temporada en la que disputarán cuatro competiciones, más si cabe si Guardiola acaba apostando por el 5-3-2 (o 3-5-2, cuestión de perspectiva) con el que ha experimentado en los últimos compromisos amistosos. Vincent Kompany, John Stones y Nicolás Otamendi serían, ahora mismo, los tres integrantes de la zaga del Manchester City. Eliaquim Mangala no cuenta para el entrenador y el joven Tosin Adarabioyo ya ha manifestado su voluntad de salir cedido para poder sumar minutos. Aleksandr Kolarov, utilizado como central de emergencia, también ha hecho las maletas en dirección a Roma. De este modo, y especialmente si tenemos en cuenta que Kompany se pasa tres cuartas partes de la temporada en la enfermería, la necesidad de fichar algún refuerzo es imperiosa. Pero en una posición en la cual no hay un mercado demasiado amplio y, a estas alturas del verano, llegue quien llegue, será extremadamente caro.

La mayor novedad del Manchester City 2017-18 estará en los laterales o carrileros. Pablo Zabaleta, Bacary Sagna, Gaël Clichy y el mencionado Kolarov han zarpado al fin a destinos menos exigentes y el club se ha visto en la obligación de renovar sus bandas. En principio, Kyle Walker será el lateral derecho y Benjamin Mendy el izquierdo, con la polivalencia de Danilo como comodín para suplir a ambos en caso de necesidad. Walker no se ajusta demasiado al estilo propugnado por Guardiola: no tiene demasiada habilidad para asociarse y necesita centrar veinticinco veces para dar una asistencia, pero su exuberante físico le permite incorporarse al ataque con frecuencia y dar amplitud, algo de lo que ha carecido el City en las últimas temporadas. Por su parte, Mendy, que llega con la bendición de Marcelo Bielsa, sí se adapta más a ese perfil de lateral con buen criterio para poner el balón donde lo pide la jugada.

De centro del campo hacia delante, el abanico de recursos y posibilidades con los que cuenta su plantilla mancuniana es prácticamente inabarcable. Concretamente en la medular, İlkay Gündoğan, siempre que esquive las lesiones, debería ser el faro que ilumine el juego de los Citizens. En su ausencia, parece que Guardiola ha tomado la decisión de convertir a Yaya Touré en mediocentro posicional, donde, exonerado de la labor de presión, es capaz de aplicar varias de sus virtudes y disimular varias de sus debilidades.

A tenor de lo visto en esta pretemporada, y teniendo en cuenta el exceso de futbolistas en la línea de tres cuartos, el técnico catalán podría apostar por volver a formar con David Silva y Kevin de Bruyne como interiores. El canario y el belga se complementan a la perfección: mientras el primero tiene una capacidad extraordinaria para cambiar el ritmo de un ataque activando a compañeros con pases precisos, el belga es un torrente que destroza líneas en conducción. Por otro lado, la sociedad que pueden construir Gündoğan y Silva a la hora de generar juego, viendo el fútbol de cara y con tantos futbolistas de calidad por delante, podría ser clave para que Guardiola alcance ese ansiado control que tanto le está costando obtener en la Premier League. Fernandinho es otro de los que debería actuar en estas posiciones, aunque lo lógico sería que contase con un papel secundario.

Hasta ahora, el único refuerzo ofensivo acometido por el Manchester City este verano, pero qué refuerzo, es el de Bernardo Silva. El portugués abandona Mónaco para darle todavía más nivel a la media punta de los Sky Blues. Aunque, en principio, habrá que ver cómo encuentra acomodo en el sistema del City, pues su posición predilecta, a medio camino entre el interior y el extremo derecho, no existe en el ya mentado 5-3-2. Bernardo es un virtuoso del balón: conduce, regatea, se asocia y tiene facilidad para tornarse indetectable entre líneas. Si tiene continuidad, es un refuerzo de lujo. En el extremo opuesto, en el izquierdo, estaría Leroy Sané. El alemán, tras unos meses iniciales un tanto complicados, explotó en la segunda mitad de la temporada pasada y acabó aportando una gran dosis de desequilibrio al equipo. Guardiola ha probado a ubicarle como carrilero izquierdo esta pretemporada, algo que ya intentó el año pasado, cuando trató de instaurar aquel ultraofensivo 3-2-4-1… y los resultados no fueron nada satisfactorios.

Otro al que tampoco resulta sencillo colocar es Raheem Sterling, pues el inglés de origen jamaicano encuentra su hábitat natural en la banda, lo cual lo hace totalmente incompatible con las posiciones del centro del campo. Así, parece que el exjugador del Liverpool actuará más como acompañante de Sergio Agüero o Gabriel Jesús, a modo, quizás, de segunda punta con tendencia a caer a banda, siempre y cuando Guardiola no alinee de inicio al argentino y al brasileño, lo que parece ahora mismo la opción más factible. Y no es para menos: ningún otro equipo de la Premier League tiene una pareja de delanteros tan letal y tan hábil en la definición como la tiene el Manchester City. Si aprenden a reforzar mutuamente sus virtudes, asegurarán una cifra de goles elevadísima.

En líneas generales, el equipo ha mejorado: no ha sufrido bajas importantes, ha reforzado las bandas y ha añadido un poco más de calidad con Bernardo Silva. Los dos únicos puntos débiles estarían en la zaga (necesitan fichar, cuanto antes mejor, a un central de primer nivel) y la falta de un centrocampista con una capacidad destructiva, un perfil de futbolista que podrían echar en falta en determinados contextos adversos. Por lo demás, las piezas con las que cuenta Guardiola para hacer de este City un equipo campeón son de un valor colosal. Pero el fútbol, claro está, es mucho más que eso. De cómo las ensamble y de cómo estas respondan dependerán sus éxitos en la 2017-18. 

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