Previa 2018-19: Brighton & Hove Albion
Un segundo año que empieza. Tan exigente, tan complejo; de muchas maneras más fácil que el primero, pero de algunas otras más difícil. El trabajo del Brighton es intachable. Si descienden, no será por no haber buscado todas las vías posibles. Unas vías que parecen, no obstante, llevar a la salvación.

El Brighton ha cazado una ola. La que otros cazaron antes que ellos. Ascendieron y han seguido creciendo como lo hicieron antes del propio ascenso. La temporada pasada fue ardua, agotadora, pero el Brighton venció. Llegó al tramo final con todo en juego. Contra el Manchester United, sellaron su presencia en la próxima edición de la Premier League. Fue un momento emblemático para un club que lo tuvo en sus manos y lo atrapó. Como fue su ascenso el año anterior. El segundo año, sin embargo, siempre de la impresión de poner verdaderamente a prueba a los equipos en una liga a la que han ascendido. Generalmente, el impulso y la inercia que acompañan a una promoción suelen ser factores favorables y en algunos casos definitorios. Eso ya no está. Pero las sensaciones ofrecidas les respaldan, porque fueron buenas y lo fueron prácticamente de principio a fin. Chris Hughton, el entrenador, logró traducir el dominio del equipo en la segunda categoría en un barco estable y navegable en las feroces aguas de la Premier. Aunque sorprendieron algunas cosas, como la sangrante debilidad que demostraron defendiendo las jugadas a balón parado a pesar de tener una de las parejas de centrales en Shane Duffy y Lewis Dunk de mayor altura combinada de la liga. También llamó la atención que Anthony Knockaert no fue tan apabullante como se esperaba o que Glenn Murray al fin hizo en la máxima categoría lo que siempre hizo en la de plata: marcar goles.

Es una bonita recompensa la situación actual del club. Lejos quedan los tiempos en que fueron desalojados de su propio estadio. Tuvieron que cambiar de ciudad, jugar en Gillingham. Sus aficionados onsiguieron encontrar un campo, aunque éste fuese primordialmente atlético, con precisamente una pista de atletismo. Al final llegó Tony Bloom, el mesías que contestó a las plegarias. Aficionado del club y con las capacidades para reconducirlo. A través de decisiones acertadas, una detrás de otra. Que han estabilizado al club y que, hasta en la nimiedad que puede parecer confeccionar una plantilla, ha permitido y se ha asegurado de que se hacía un buen trabajo.

Podemos empezar por la portería y encontramos una muestra de ello. Al ascender perdieron a su portero titular, que prefirió cambiar de aires aunque éstos fueran todavía de segunda división. Hoy también lo son. Pero no para el Brighton ni para su actual portero, Matt Ryan. El guardameta de la selección australiana patinó en una ascensión que le llevó al Valencia y de vuelta a Bélgica; pero finalmente le hizo caer donde pudo volver a levantarse: Brighton. La confianza estaba sobre él, sobre sus admirables actuaciones han estado muchos buenos resultados del equipo. Él no cambia, pero sí sus relevos: Tim Krul (a Norwich) y Niki Mäenpää (a Bristol City) marchan, y David Button (Fulham) y Jason Steele (Sunderland) entran.

Pero quien, como Ryan, ni sale ni entra es Bruno Saltor. Un referente del club a estas alturas. Con 37 años de edad, pero todavía titular en un equipo del cual ha formado parte de su crecimiento como pocos lo han hecho. Llegó en 2011 y fue creciendo, poco a poco pero cada vez una parte más y más integral del equipo. Un liderazgo inconmensurable ofrece en un sitio donde es el capitán, a pesar de que puede que ya no esté capacitado para jugar todos los partidos como titular a pesar de seguir en una forma física reseñable. El argentino Ezequiel Schelotto es la otra presencia en el lateral derecho. A la derecha, como su propio nombre de indica, del dúo de centrales ya mencionado. Pero probablemente no lo suficiente.

Cuando había preguntas sobre si serían nivel Premier League, Duffy y Dunk exclamaron al mundo que sí, lo eran. Pese a que el equipo en conjunto necesita mejorar en la defensa de las jugadas a balón parado (fueron el equipo que más goles concedió la temporada pasada en Premier con 22), ellos dos han demostrado una enorme habilidad para defender. Imponentes en el cuerpo a cuerpo, seguramente sea el entendimiento que comparten encarando su cuarta temporada juntos. Y pese al dato antes mencionado, Duffy ganó la friolera de 200 de 294 duelos aéreos la temporada pasada. Al final, también van bien por arriba. Para subir y bajar, aunque en este caso nos refiramos al campo de manera rasa, busca el Brighton dar con ese lateral izquierdo. El camerunés Gaëtan Bong fue importante en el ascenso, pero no podía terminar de escapar de ese margen de mejora subyacente. Probaron con el austriaco Markus Süttner pero tampoco. Tras cantar línea tras línea, nunca cantaron bingo. Con Bernardo, esperan hacerlo al fin. Con los antes mencionados como suplentes, el brasileño acabó perdiendo la batalla en el RB Leipzig, pero el descarte de uno -uno tan exigente como el RB Leipzig- es el tesoro de otro. Costando nueve millones y teniendo 23 años, puede que este sea el caso.

No el máximo, pero sí uno de los grandes atractivos en cuanto a novedades se encuentra en el centro del campo. Yves Bissouma tiene el potencial para ser una de las relevaciones de la temporada tras convertirse en la segunda incorporación más cara del verano. Con 21 años de edad y habiendo jugado básicamente tan sólo una mitad de la temporada pasada en el Lille, ha costado más de 15 millones de libras. Con un fondo físico que envidia a pocos, es capaz de interceptar a cualquiera y cuenta con una técnica sobresaliente con el balón. Clave en la salvación del Lille, su precocidad, su posibilidad de convertirse en una estrella será puesta a prueba en Brighton. Pero incluso dentro del equipo la competencia es incesante.

Dale Stephens y Davy Pröpper deberán ser separados si Bissouma será titular, siendo una más que respetable cuarta opción Beram Kayal. Teniendo todo en cuenta, Pröpper probablemente sea el favorito para seguir de titular. Sin embargo, no sólo aumenta el nivel de la competencia general en la sala de máquinas sino también en todo el frente de ataque. El Brighton ha dejado ir a tres atacantes suplentes a cambio de otros tres, de los cuales en cambio dos son contendientes desde el minuto uno a ser titulares. Para los cuatro puestos más ofensivos en el característico 1-4-4-1-1 del equipo, nueve jugadores podrían ser titulares de forma prácticamente incuestionable.

La oportunidad de redimirse para Anthony Knockaert es clara. Después de un año en el que fue importante pero no tan diferencial como podría haberlo sido, tiene que ir con todo lo que tiene para asegurarse la titularidad. El siempre presente Solly March es un alternativa que sigue creciendo y no se quedará de brazos cruzados en el banquillo. Porque él también puede desenvolverse con solvencia en la banda izquierda. José Izquierdo, quién si no, es otra opción en dicho costado. Su temporada de debut fue aceptable y luchará codo con codo con Knockaert y March para ser titulares.

A la pugna se suma un nuevo contendiente porque ha desembarcado Alireza Jahanbakhsh. El iraní ha crecido hasta dominar la Eredivisie y ni siquiera le hizo falta hacerlo en un equipo puntero: lo hizo en el AZ Alkmaar. Allí marcó 21 goles y dio 12 asistencias en 33 partidos la temporada pasada. Con un intimidatorio disparo, un notable regate y una capacidad general para desequilibrar cualquier defensa, esta sensación iraní puede ocupar más de una posición. En Holanda fue extremo derecho, en Brighton podría jugar ahí o en la banda izquierda. Incluso por el centro si fuese imprescindible, pero ese es terreno privado de Pascal Gross. Aunque podría caer a la pareja de medio centros, con su compostura y último pase aporta demasiado en tres cuartos como para retrasar su posición.

Pero la batalla entre los delanteros hará que tenga que seguir ganándose su puesto cada día. Glenn Murray fue tan determinante para el equipo que puede salir primero de inicio, pero Florin Andone, Jürgen Locadia y Tomer Hemed van a pedir paso. No todos lo tendrán, pero quien tenga los goles tendrá la titularidad. Este es un equipo que está creciendo, evolucionando, en busca de establecerse. El dueño Tony Bloom ha recibido recientemente un doctorado honorífico en ciencia en la Universidad de Brighton, a raíz de su “impacto en la comunidad y su notable contribución al negocio en Brighton y alrededores”. Sus últimas palabras durante su discurso de aceptación fueron: “Mi consejo final es: ve a por ello”. Y es exactamente eso lo que está haciendo el Brighton & Hove Albion.

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