Previa 2018-19: Liverpool
Tras unas cuantas temporadas de sequía respecto a los títulos en Anfield, el Liverpool afronta una temporada en la que todo lo que no sea ganar posiblemente sea un fracaso. Y, para cumplir tan arduo objetivo, los Reds cuentan con su mejor plantilla en años y una de las más completas de la Premier League.

Jürgen Klopp llegó a Anfield a principios de octubre de 2015 prometiendo crear creyentes entre una afición que lo había pasado demasiado mal en años anteriores. Casi tres años después, esa promesa del alemán está más que cumplida tras haber devuelto al Liverpool a la élite nacional y europea, quedándose incluso a las puertas de volver a levantar la Champions League. Y todo gracias a un estilo reconocible, que engancha a un aficionado que se ve reflejado en lo que es el equipo.

Pese a los avances realizados en estos últimos tres años, el Liverpool, y más concretamente el proyecto de Klopp, entran en una temporada crucial. Esta temporada existen los medios y la experiencia suficiente como para romper la sequía de más de dos décadas sin ganar una liga. O al menos, romper la mala racha en cuanto a los títulos en general. Quizás por esto, todo lo que no sea ganar, será una derrota a final de temporada.

Unos fichajes acorde a las expectativas

Mucho se ha hablado de la inversión del Liverpool en este mercado. Cierto es que se han pagado precios elevados por algunos jugadores, pero visto el antecedente de Virgil van Dijk a principios de año (llegó como el central más caro de la historia y dio un salto de calidad inmediato a la plantilla), la inversión está justificada. De hecho, Alisson Becker, uno de los fichajes de este mercado estival, muestra muchos paralelismos con el central holandés en su fichaje. Ambos llegaron para cubrir una zona del campo en la que el equipo cojeaba a cambio de una cifra nunca vista en su posición.

Los demás refuerzos que han llegado en este verano le dan a Klopp una mayor profundidad en su plantilla, ya que además de permanecer el bloque de la temporada anterior, se han sumado tres jugadores distintos a lo que ya había en la plantilla como son Naby Keita y Fabinho Tavares en el centro del campo y Xherdan Shaqiri en la delantera. El exjugador del Stoke City parece que llega como suplente de lujo del tridente que ya todos conocemos, pero visto su nivel en pretemporada, no sería raro que Klopp le intentase buscar un sitio en el once titular. Por tanto, parece que se acabaron los dolores de cabeza del técnico alemán a la hora de alinear un centro del campo decente cuando uno de los titulares no estaba disponible.

Mención aparte merece Daniel Sturridge pese a que no sea un fichaje como tal, ya que el inglés parece haber reaccionado tras su cesión en el inoperante West Bromwich. En pretemporada ha mostrado un rendimiento acorde a lo que era el delantero años atrás, viéndose de nuevo esa zurda que causaba pavor dentro del área. Aún así, parece arriesgado confiarle el puesto de suplente de Roberto Firmino, ya que el bueno de Daniel tiene la bonita costumbre de pasarse más tiempo en la enfermería que en el campo.

En el apartado de las bajas, destaca un nombre por encima de todos pese a no haberse ido del club. Alex Oxlade-Chamberlain se perderá por lesión toda la temporada tras el espectacular rendimiento mostrado en su flamante posición de interior. Mientras, en el apartado de bajas como tal, el Liverpool ha conseguido deshacerse de algunos jugadores que no contaban para Klopp, pero aún permanecen en el club Divock Origi o Lazar Markovic, jugadores que parecen condenados al ostracismo hasta que aparezca una cesión (que acabará saliendo mal) en el mercado de invierno.

Lo mismo, pero diferente

El once titular del Liverpool esta temporada no parece que varíe mucho respecto al 4-3-3 de la anterior. En portería, Loris Karius ha perdido su puesto tras estar en una situación insostenible provocada por sus fallos y la llegada de Alisson Becker. La línea defensiva seguirá estando formada por el joven Trent Alexander-Arnold en el lateral derecho y Andy Robertson -o Robertson Carlos, visto su rendimiento- en el izquierdo, dejando la parcela central a Van Dijk y Dejan Lovren. El centro del campo parece que estará formado por los recién llegados Fabinho y Keita, dejando una posición libre para el capitán, Jordan Henderson. Para terminar, la delantera. Esa parcela del campo estará formado por -oh, sorpresa- Firmino, Sadio Mané y Mohamed Salah.

El modelo de juego seguirá estando basado en el famoso gegenpressing de Klopp, haciendo de los Reds un equipo tremendamente intenso y entretenido. Este estilo ha demostrado ser bastante efectivo ante equipos con una apuesta ofensiva. Por tanto, el problema seguirá siendo el mismo respecto a la temporada pasada: las defensas replegadas. Es exactamente lo que le sucedió el curso pasado en la dolorosa derrota ante el Swansea, que acabó descendiendo. Como Carlos Carvalhal dijo tras el partido: "¿De qué te sirve un Ferrari en el tráfico londinense si no puede correr? Eso hemos hecho nosotros, generar un atasco para que no pudieran correr". Las ideas del equipo se van nublando a medida que el equipo contrario suma más efectivos en su propia área, provocando unos números tan altos como inútiles de posesión y un riesgo demasiado alto de contraataque. Este problema venía en parte por los jugadores utilizados, siendo ahora una situación ante la que no se debería sufrir tanto al incorporar dos perfiles con recorrido y velocidad en la transición defensiva como Keita y Fabinho en el centro del campo.

La defensa era otro de los grandes problemas del equipo aunque se viese medianamente solucionado con la llegada de Van Dijk. Al igual que el resto del equipo, esta parte del campo enlazaba grandes momentos con fallos propios de alevines. Ahora, con un portero que teóricamente mejora a Karius como lo es Alisson y una línea defensiva que ya se conoce, el Liverpool debería ser un equipo mucho más compacto atrás. Entonces, aparecerá Lovren y hará una de las suyas, dejando claro que todo sigue siendo igual.

La parcela ofensiva del equipo es de sobra conocida por todos. Firmino es un nueve que no es un nueve del que se benefician sus compañeros, dejándole la responsabilidad del gol a dos jugadores que algo saben de ello como son Mané y Salah. Su temporada en conjunto fue la gran culpable de que el Liverpool cuajase tan buena temporada, teniendo en este ilusionante año las expectativas de, como mínimo, repetir su rendimiento.

Esta campaña está destinada a algo grande. Pero no como las anteriores, cuando las esperanzas de un título eran más algo a lo que aferrarse que una realidad. Ahora, cualquier aficionado es “creyente” de lo que pueden hacer Klopp y los suyos. Este año sí, ganar la liga es una posibilidad real. Entonces, cuando todo vaya a salir bien, aparecerá el Liverpool al que estamos acostumbrados: resbalones en partidos decisivos, fallos estúpidos en defensa y la incapacidad de ganar al último clasificado, quien sabe si por caridad o inoperancia. Y aun así, todo Red que se precie llegará a estas mismas fechas pero con un año más y se repetirá a sí mismo: “Este año, sí”.

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