Previa 2018-19: Manchester United
El tercer año de Mourinho en Old Trafford arranca con pocos fichajes y la necesidad de dar un paso competitivo para que el Manchester United no siga a rebufo de Manchester City y Liverpool. A pesar de la interesante incorporación de Fred, los Red Devils tendrán que evolucionar con una plantilla similar a la del curso pasado y las esperanzas puestas en que Lukaku, Pogba y Sánchez sean líderes regulares.

El Manchester United afronta el tercer año de José Mourinho en el banquillo inmerso en una encrucijada complicada para una entidad de su talla: sus dos grandes enemigos, Manchester City y Liverpool, presumen de favoritismo mientras en Old Trafford la pretemporada no ha sido un periodo de unión, sino de caras largas. Uno de los clubes más grandes de Inglaterra y Europa sigue mirándose al espejo sin acabar de reconocer a ese mastodonte que cada año peleaba por la Premier League y la Champions League. Y es que estos Red Devils no deben ser descartados en ninguna de las dos competiciones, pero ni los antecedentes de la pasada campaña ni los cambios de cara a la 2018-2019 los sitúan como claros candidatos al trono nacional y continental.

Suele decirse que los terceros años de Mourinho acaban en drama. Así ocurrió en el Real Madrid y se repitió en su segunda etapa en el Chelsea. Cada club es un mundo y el Manchester United tiene suficiente identidad propia como para no compararse con otros, pero los primeros signos de frustración por parte del técnico portugués y la afición auguran un curso difícil si no se encuentran remedios que, a estas alturas, tienen recetas difíciles. En materia de fichajes, City y Liverpool han barrido el mercado billetera en mano para conseguir todo lo que consideraban necesario para soñar a lo grande. Para un equipo como el United, con tantas carencias por solucionar, las incorporaciones de Fred y Diogo Dalot sólo son gotas de agua para una institución sedienta de trofeos por los que siempre peleó.

El gasto neto en fichajes de los Red Devils asciende a más de trescientos millones de libras desde que Mourinho llegó en 2016, pero no ha sido suficiente para estar cerca de lo que el Manchester United ambiciona. En la primera temporada del portugués, el mínimo exigible era regresar a la máxima competición europea y lo logró sumando una Europa League a las vitrinas. La 2017-2018 tuvo muchas lecturas: segundos en liga, finalistas de FA Cup y apeados en octavos de Champions fue un balance que para unos significó fracaso; para otros, transición. Sea como sea, para semejante monstruo futbolístico y financiero es una obligación en su tercer año del proyecto seguir progresando y no acomodarse a rebufo de sus enemigos. El gran dilema en esta vista previa al nuevo curso es si el equipo está preparado con sus recursos y estado actuales para dar ese salto.

Aunque es cierto que el Manchester United se ha movido poco en el mercado, es justo decir que se ha gastado dinero en un perfil que puede brillar por sí mismo y potenciar enormemente a sus compañeros: Fred es, a priori, una incorporación excelente para el esquema de Mourinho. La campaña pasada quedó claro que el equipo necesitaba un centrocampista habilidoso con el balón que además pudiera ayudar a Nemanja Matić sin diluirse en el proceso. El Mundial, además, ha reforzado la idea de que Paul Pogba se acerca mucho más a ese potencial que guarda dentro cuando tiene compañeros en la medular que cubren sus espaldas y lo liberan para ser más creativo en ataque. Los Red Devils no han fichado a N'Golo Kanté, pero sí a un tipo con amplia capacidad de pase y buena conducción para iniciar un contraataque y suficiente agresividad para ser socio de Matić y colchón de Pogba. El nuevo fichaje brasileño aúna muchas cualidades que su nuevo club pedía gritos, así que es de esperar que tenga gran protagonismo en el sistema de Mourinho.

Junto a Fred y el anecdótico fichaje de Lee Grant, que como tercer portero tendrá nula presencia salvo debacle bajo palos, Diogo Dalot completa la lista de refuerzos del Manchester United. Es joven, portugués y un lateral derecho profundo con inclinación al ataque: en definitiva, un perfil muy del gusto del entrenador luso. Y es aquí, cuando ya no quedan más incorporaciones que mencionar, donde el club mancuniano inspira dudas difíciles de disipar.

A pesar de haber sido la segunda defensa menos goleada de la Premier League 2017-2018 con 28 tantos encajados, la zaga del United echa en falta un nombre de peso que dé la consistencia necesaria para pelear un título que se gana en 38 jornadas. Eric Bailly sólo disputó 13 fechas, lastrado por una lesión en la ingle. Victor Lindelöf aún tiene mucho camino por recorrer para convencer a Mourinho de que es un central contundente y de garantías. Chris Smalling no ha sido convocado por Inglaterra para el Mundial y Phil Jones inexplicablemente aguanta como miembro de la plantilla. Old Trafford sabe que no son tiempos como los de Rio Ferdinand y Nemanja Vidić, pero sí pide un líder atrás que, a fecha de publicación de este artículo (8 de agosto), no ha llegado. A esa incógnita hay que añadir el problema sin resolver del lateral izquierdo: Ashley Young tiene 33 años y es un extremo reconvertido, y Luke Shaw podría escribir una novela con todas las críticas públicas que ha recibido de su entrenador.

El centro del campo parece la parte mejor armada del equipo: Matić, Fred y Pogba serán presumiblemente titulares, con Marouane Fellaini, Ander Herrera y Scott McTominay como revulsivos y la opción de atrasar a Juan Mata también presente. De la organización de la medular dependerá la variación del dibujo del Manchester United: Mourinho puede optar por un 4-3-3 con Matić en el centro y Pogba y Fred flanqueándolo, o un 4-2-1-3 en el que el serbio y el brasileño forman un doble pivote que permita adelantar la posición del francés al terreno del mediapunta.

Al subir al ataque vuelven, sin embargo, las dudas ante la falta de caras nuevas. Alexis Sánchez como extremo izquierdo y Romelu Lukaku en la posición de delantero centro son innegociables, pero todo lo demás es una incógnita. Jesse Lingard no ha demostrado ser un titular de élite por la derecha, Juan Mata es siempre cumplidor pero no tiene el desborde que Mourinho busca en esa banda, Marcus Rashford se encuentra más cómodo en el flanco izquierdo que ya ocupa Sánchez, Anthony Martial lleva todo el verano protagonizando rumores de traspaso y Andreas Pereira es una apuesta de futuro, no una certeza en el presente. Sánchez, Lingard y Mata pueden además dejarse caer por la mediapunta, pero de ninguna forma está resuelto el asunto del extremo derecho. Para completar el rompecabezas, queda una pregunta en el aire que afortunadamente nadie tuvo que hacerse la temporada pasada: ¿quién sustituye a Lukaku si se lesiona? El belga es el único nueve puro de la plantilla, y sus posibles relevos (Rashford o Sánchez) no sólo jugarían en una demarcación que los limita, sino que además no tienen condiciones físicas y técnicas para cumplir sus labores de ariete corpulento y poderoso en el juego aéreo.

Poco le importará al Manchester United que lo etiqueten como rácano y espeso mientras eso se traduzca en victorias, pero para ello precisa que sus ideas se concreten en un juego de transiciones rápidas y fases defensivas sólidas. Mourinho aún no ha conseguido que sus Red Devils adopten estos conceptos con eficacia, y tiene una tarea aún más importante por delante: activar a sus estrellas. Lukaku, Pogba y Sánchez han acusado una irregularidad inaceptable para un equipo que depende tanto de tres nombres. Sólo el primero ha parecido siempre cómodo con su posición, pero el francés y el chileno todavía deben encajar en un sistema que, sin sus apariciones, se vuelve predecible.

Será un año duro en el que muy pocos pronósticos los sitúan como favoritos, pero en la parte roja de Mánchester ganar es un deber. Old Trafford quiere al United que la temporada pasada ganó 2-1 al Liverpool mostrándose más sólido que el hormigón, al que remontó al Manchester City en una inyección de orgullo para que sus vecinos no celebraran el título en su cara. No al que encadena tres empates contra Leicester City, Burnley y Southampton mientras exhibe una preocupante falta de ideas, valentía y amor propio. Y esta vez los problemas ya han aparecido antes de que todo empiece.

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