Previa 2018-19: Newcastle United
A pesar de la crisis institucional que vive y seguirá viviendo el club mientras Mike Ashley lo posea, el Newcastle United afronta una nueva temporada con un equipo capaz de plantar cara a cualquiera y con la buena mano de Rafa Benítez como gran aval. Luchará por la permanencia, pero el décimo puesto del año pasado da esperanzas de cara a lograr la supervivencia con solvencia.

Podría decir que la vida sigue igual por Newcastle United: Mike Ashley, un dueño sin escrúpulos que quiere vender el club y mientras no lo consiga está decidido a reducir el gasto al mínimo para marcharse con los bolsillos llenos, continúa a los mandos y con él no hay futuro más allá de esquivar cada año el descenso para evitar una debacle catastrófica. Pero también podría empezar por algo que muchos equipos en crisis no tienen y los Magpies sí: esperanza. Y es que mientras Rafa Benítez siga en el banquillo, St James' Park mantendrá la confianza en que un día se desparasitará de sinvergüenzas para por fin disfrutar de un equipo al que nadie obligue a sentirse pequeño. Así son las cosas: arriba, en el palco, el miedo; abajo, en el césped, la ilusión. Entre esos dos extremos se mueve el club de Tyneside de cara a una temporada 2018-2019 que, para variar, tendrá que sufrir para quedarse en la categoría a la que pertenece. Pero a eso de pelear y pasarlo mal ya están más que acostumbrados en el noreste de Inglaterra.

El equipo logró un meritorio décimo puesto en la temporada 2017-2018, la de regreso a la Premier League tras subir desde Championship sólo un año después del descenso. Fue un curso para confirmar que Benítez, más allá del nulo apoyo que le ofrece la directiva, ha conseguido moldear un bloque muy compacto donde antes sólo había caos y desorden. Con los recursos que tenía, hizo que prácticamente todos sus jugadores parecieran mejores gracias al poder del colectivo. Porque el Newcastle, aunque no despliega un juego espectacular, defiende espalda con espalda, sabe ser pragmático en ataque y entiende a la perfección lo que el entrenador demanda. 

A nadie se le escapa, eso sí, que los blanquinegros pasaron un final de temporada tranquilo gracias a que el resto de sus rivales en la lucha por la permanencia se desmoronaron. La salvación estuvo especialmente barata la pasada campaña y en esta nueva edición de la Premier, con muchos equipos de la parte baja bien reforzados, no parece probable que la situación se repita. La plantilla, sin embargo, ha mejorado respecto a la del año pasado gracias a varias incorporaciones interesantes.

Benítez dio prioridad a una posición en la que el Newcastle necesitaba una reforma completa para poder competir al máximo nivel: la portería. Y ha quedado definitivamente sellada gracias a la adquisición de Martin Dúbravka, que llegó cedido en el mercado invernal y fue uno de los tres mejores porteros de la liga hasta final de temporada. Tan decisivo resultó en la salvación del equipo que el suyo fue el primer fichaje del verano: nadie en St James' Park se planteaba otro guardameta para la nueva temporada que ese eslovaco al que tantos delanteros odiaron en la segunda vuelta del campeonato. Del mismo modo ha regresado Kenedy a Tyneside, aunque en su caso cedido de nuevo. Aterrizó junto a Dúbravka y, si el arquero fue un muro atrás, el brasileño puso el toque de magia que pedía a gritos una plantilla demasiado plana. Ambos, al igual que en el curso 2017-2018, tienen asegurada la titularidad.

Solventado el problema de la portería, la ausencia de goleadores ha sido el otro frente abierto. Aleksandar Mitrović explotó durante su cesión en el Fulham y tuvo un notable paso por el Mundial de Rusia, pero Benítez nunca se ha fiado del temperamento de un jugador siempre proclive a un cruce de cables. Ni Dwight Gayle ni Joselu demostraron tener nivel para ser titulares en un club de Premier League, así que la necesidad de un delantero centro para que toda la carga goleadora dejase de recaer sobre Ayoze Pérez se ha materializado en las incorporaciones de Salomón Rondón y Yoshinori Muto. El venezolano será la referencia en ataque de una entidad loca por volver a disfrutar de un nueve dominante, y el japonés servirá tanto para el puesto de Ayoze (a medio camino entre mediapunta y segundo delantero) como para desenvolverse como delantero centro. Especialmente relevante es la presencia de Rondón, cuyo perfil se ajusta bien a lo que Benítez busca: un ariete alto, poderoso en los balones aéreos y que genere segundas jugadas a partir de los pases en largo que le lleguen.

Fabian Schär, central suizo que llegaba como principal relevo de la pareja que forman Florian Lejeune y Jamaal Lascelles, será titular tras la lesión de rodilla que ha sufrido el primero en pretemporada. Tendrá que realizar una labor similar a la de Lejeune para mantener el equilibrio en la zaga: el francés es más técnico y estiloso para sacar el balón jugado, mientras que Lascelles es todo músculo y contundencia. Su fichaje, al igual que el del centrocampista surcoreano Ki Sung-Yueng, da profundidad a un plantel que la necesitará para un campeonato que se prevé tan exigente.

El esquema de Benítez no sufrirá ningún cambio, y es que desde que entrena al Newcastle nunca ha cambiado su planteamiento: 4-2-3-1 con los titulares bien definidos. Mientras las lesiones no trastoquen sus planes y ninguno de sus hombres principales sufra un bajón de rendimiento, Rafa confiará en este once más allá de las rotaciones.

Si hay que elegir un hombre clave en esta plantilla, ése es sin duda Jamaal Lascelles. Es uno de esos capitanes que es un capitán en lo moral y en lo futbolístico: con él en el eje de la defensa, el Newcastle tiene un central imperial por arriba y que metería la cabeza donde otros ni se plantearían arriesgar el pie. Además, en ataque sabe también hacerse notar como rematador de balones parados. Estuvo apartado durante unas jornadas por lesión la temporada pasada y el equipo se descompuso hasta que volvió su líder.

Junto a él, el peso del equipo recae en Jonjo Shelvey, el metrónomo del Newcastle y fundamental por su desplazamiento en largo, y Ayoze Pérez, que año tras año se reivindica en Tyneside con goles que valen muchos puntos y suspiros de alivio. Con las incorporaciones 'low-cost' de verano y las piezas que ya habían quedado ensambladas alrededor de este núcleo, los Magpies tienen una plantilla capaz de plantar cara a cualquiera haciendo de su estricta organización su mayor fortaleza. Y es que, dentro de la incertidumbre que siempre rodea al club, Benítez ha construido una plantilla medianamente decente para el presente. Todo lo que se refiera al futuro seguirá siendo negativo, pero al menos hoy habrá un grupo peleón representando a St James' Park. Como decía una famosa pancarta en el estadio, "no queremos un equipo que gane, queremos un equipo que lo intente". Tal y como están las cosas en la actualidad, ahora lo que se pide es un equipo que sueñe. Pero no le dejan.

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