Previa 2019-20: Crystal Palace
El Crystal Palace, como el año pasado, empieza el camino con estabilidad. No como cuando Sam Allardyce dimitió hace dos por sorpresa antes de arrancar, contrataron a Frank de Boer y le despidieron a las cuatro jornadas en una sucesión de hechos que les podrían haber arruinado. Roy Hodgson, sin embargo, en el que es posiblemente su último trabajo como entrenador, mantiene tibio al equipo, alrededor de su piedra angular y de una distante pero posibilidad al fin y al cabo de dar una sorpresa.
El Crystal Palace

En una Premier League que ha acabado por dejar atrás a muchos, a uno de los que uno (valga la redundancia) podría imaginar siendo de los primeros en caer por la borda, Roy Hodgson ni se ha inmutado. Bueno, aparte de ese gif del Mundial. Con una carrera que le llevó al Blackburn post-título de la Premier League, al Inter de Milan, a un par de reveses después al fútbol noruego y, después de todo eso a liderar al Fulham lo más lejos que jamás han llegado: la final de la Europa League de 2010. Aunque vaya ya, Hodgson, por su novena joventud o así, si hace falta, se saca otra de la chistera y para adelante. De alguna forma, su vuelta a casa con el Crystal Palace, el club más cercano al lugar en el se crió, ha difuminado el agridulce sabor que sus cuatro años como técnico de Inglaterra dejaron. Si piensas en ello, lo recuerdas, pero de nuevo en un sitio en el que sus virtudes y las de su equipo se complementan las unas a las otras, ya no existe ese estrés que se dio lugar cuando Islandia eliminó a su combinado nacional en la pasada Eurocopa. Ahora, ya es esa figura entrañable que incluso alguien tan pesado y de tantos tonos de grises como Neil Warnock ha logrado forjar. Hodgson, en el Crystal Palace, le cae bien a todo el mundo. La ventana de oportunidad que resta, podría verle haciendo algo especial con el equipo todavía, si bien será complicado.

Pero Wilfried Zaha sigue en el equipo. Y lo normal, el sentido común a uno haría pensar, es que el Everton, su único contendiente en pie, no sería un salto lo suficientemente grande para llevárselo en los tres días de mercado que quedan. En todo caso, Zaha es el reflejo de alguien divido dentro de sí, que quiere al club que le vio crecer pero también poder jugar en la Champions League antes de que la ventana, la suya, se cierre. Cuanto más “y sis...” puedas evitar acumular a lo largo de tu vida, mejor te debería ir. Aunque la apreciación por lo que sí tienes acaba siendo una de las cosas que más felices tienden a hacerte más felices. En el Crystal Palace tiene Zaha a un club a sus pies, a un equipo que gira en torno a él y el reto de catapultarles a nuevas cotas. Sólo tienes que desechar el venenoso conformismo, para ver, para entender que es una posibilidad. No es por nada considerado Zaha como uno de los mejores, si no el mejor, jugador de la Premier League fuera del top-seis de la competición. La suya es una figura electrizante, con su destreza de regate, de encarar, sus cambios de ritmo, las habilitaciones que genera para el resto de sus compañeros con su calidad. Es en la posibilidad de encontrar a alguien que pueda seguirle a él el ritmo, donde la moneda puede caer de un latro o puede caer de otro. Porque Andros Townsend, en el flanco opuesto, está bien; un delantero más eficaz que Christian Benteke, Jordan Ayew, Connor Wickham, Alexander Sørloth, Frazier Campbell, Marouanne Chamakh, Dwight Gayle... (espera, ¿cómo? ¿Que los cuatro últimos ya no están el Crystal Palace? ¿Y yo por qué creía que sí?), estaría mejor. Según lo visto, puedes quitarle el Crystal Palace al delantero malo pero no al revés.

Jugadores del Crystal Palace bajando unas escaleras
Jordan Ayew (centro) y Christian Benteke (derecha) son las dos principales opciones del Crystal Palace para la punta de ataque / Fuente: Alex Broadway/Getty Images

Dadas las presentes circunstancias, en las cuales nos adentraremos en mayor profundidad un poco más adelante, mucha de la responsabilidad caerá sobre los hombros de Hodgson. Si bien fue con Bobby Zamora en su mejor versión, el Fulham de Hodgson llegó a la final de aquella Europa League con Bobby Zamora como delantero titular. Y en el Crystal Palace ha hecho funcionar a las cosas pese a que el margen restante sigue siendo amplio. Una de las cosas con las que trató de insistir la temporada pasada fue dos líneas de cuatro y dos arriba, siendo ellos dos Zaha y Townsend. Y a su centro del campo de formarlo (blindarlo con hormigón, tanto monta, monta tanto...) con Luka Milivojevic y Cheikou Kouyaté por dentro y con Max Meyer y James McArthur por fuera. Se vio que eso no era buena idea. Seguramente a Hodgson tampoco se lo pareció ni incluso antes de probar, pero quizás sí le pareciese la mejor idea. Con tiempo, Jordan Ayew demostró, en un rol sobre todo de facilitador, ser la mejor opción. Lo cual no habla muy, muy bien de Benteke. Aunque por todos sus defectos, todas las señales que han gritado “¡declive!” de fondo mientras uno intentaba comprender la presencia del Benteke contemporáneo, él no ha querido rehuír, no ha querido tomar la primera salida hacia un mundo donde las cosas le fuesen más favorables, también conocido como la Superliga china. De hecho, parecía tenerlo prácticamente acordado para hacer las maletas, pero entonces cambió de idea, decidió con firmeza de que al Crystal Palace no le ha devuelto lo que el Crystal Palace le ha dado a él. Mucho dinero y muchas oportunidades, para fallarlas casi todas. Sigue siendo un misterio Benteke, porque su problema no ha sido nunca realmente de apatía, sino simple y llanamente de marcar goles. Hubo un momento (largo) en el que fue el jugador que mejores números tenía en la Premier League en la estadística de “goles esperados” (es decir, mayor cantidad global de calidad de ocasiones) sin haber llegado a marcar. Finalmente, lo hizo, dio en la diana. En las situaciones indicadas ha estado, lo cual es un gran primer paso. Pero después de tres años, tiene que llegar el segundo o, si no, llegará una segunda oferta de China.

Para quien, en cambio, no llegará una oferta de China es para Wayne Hennessey. No por hacer gestos nazis en una cena del club para cachondearse de Max Meyer (esta conclusión es a la que la lógica nos llevó), tampoco por ser considerado de forma oficial en documentos de la federación inglesa de fútbol que es... ehm... tonto. Eso es lo que alegó para no ser sancionado: que es tonto. Concluyeron que no podían probar lo contrario como explicamos en nuestro podcast (minuto 1:14:44). Sin embargo, no sería por ninguna de esas cosas (aunque si hay una razón, quizás debería ser esa) por las que no ficharían a Hennessey en China, sino porque las reglas de la liga estipulan que el portero de cada equipo debe ser, sin excepción, chino. “Wayne, prueba a estirarte los párpados hacia los lados... Pues no, no va a funcionar, eh”. Así que el bueno de Wayne se quederá en el Palace. Y con tiempo para familiarizarse con la segunda guerra mundial, ya que todo hace indicar que Vicente Guaita será el titular. Llegó del Getafe con esa intención hace un año y si bien el tonto (que no lo decimos nosotros, lo dice él y la FA) le frenó durante las primeras semanas, la oportunidad acabó llegando a Guaita. Con mejores números bajo palos que David de Gea desde que empezó a jugar, su rendimiento ha sido cerca de intachable. Esta temporada, se presentará en esa región del campo un nuevo reto, ya que con Aaron Wan-Bissaka al lado o por delante, se vivía bastante bien.

Ello nos lleva al punto antes mencionado sobre cómo la responsabilidad quizás caiga, más incluso de lo que tendría que ser el caso, sobre Hodgson. Ha sido un verano muy lento en el mundo de los fichajes, en especial en la Premier League. Ha estado todo muy parado, en varios casos, haciendo falta que un fichaje desencadene otros cinco. Pero ni siquiera la marcha de Wan-Bissaka, con los 50 millones que reportado al club, ha encendido todavía la mecha del Crystal Palace en el mercado. Y con lo que tienen, siempre y cuando terminen manteniendo a Zaha, vivirán muy probablemente con tranquilidad lejos del descenso. Ese siguiente paso requirará de unos cuantos pasos para ir al banco a sacar algo de dinero, algo de pasta, como diría el humorista Javier Cansado. Por lo tanto, y de momento, Joel Ward recupera la titularidad de lateral derecho (en su defecto, Martin Kelly). Lo cual está bien, pero no es Wan-Bissaka. Con el eje de la defensa no hay quejas y sí un refuerzo. James Tomkins ha formado junto a Mamadou Sakho un tándem más que apañado, incluso férreo de tanto en cuando. Y, en principio, serán los titulares. Aunque si Sakho tiene que acudir a un juicio contra WADA por un fallo de un control antidopaje (más sobre eso otro día), presentarán relevo el recién fichado Gary Cahill (competencia en su caso si recupera su forma de antaño tras un año parado en el Chelsea), Scott Dann, Jaïro Riedewald o (aquí también) Martin Kelly. El lateral izquierdo, por su lado, no requiere ni mención. Como alguien que con los años se ha convertido en muy buen lateral, Patrick van Aanholt. Incluso si no llega a estar, da la sensación de encontaría la forma para aun así estar. Una prominente arma ofensiva del equipo, van Aanholt, y desmotrándose cada vez más como un efectivo defensor.

Crystal Palace
Pese a ser un once titular más que respetable, Zaha es con diferencia el mayor canalizador de juego del equipo / Fuente: footballuser.com

El centro del campo, de haber continuado en su momento Frank de Boer, quizás sería hoy uno más brillante, más explosivamente dinámico. O quizás sería de segunda división. Pero no quisieron correr el riesgo de lo segundo. No es, aun así, para nada una deficiente zona del campo la que presenta el Crystal Palace a través de los antes mencionados Milivojevic, Kouyaté, McArthur y Meyer. El único fichaje, además de la conversión de la cesión de Jordan Ayew desde el Swansea y hasta el de Cahill, era el de Stephen Henderson como tercer portero (o igual controla de historia y es para asistir a Hennessey). Y el centro del campo puede caer hacia cualquier lado de la cuestión: fichar o no fichar. Estos cuatro da la sensación de que todavía tienen más por dar, más de lo que han dado como conjunto. Milivojevic es quien es y es genial, un medio centro con algunas limitaciones, por algo está todavía aquí con 29 años, pero también alguien con una capacidad para manejar el tempo del encuentro cuando tiene la posibilidad, que tapa todo tipo de ajugeros atrás mediante su posicionamiento y que dispone de una buena retención de balón a la que luego suma una más que decente visión y destreza para pasar el balón, además de su ligederazgo.

Suponiendo que sea una medular de tres, le acompañarían Cheikou Kouyaté en su rol como de “cobrador del frac”, allí, encima de quien su equipo necesite que esté para cobrar esos balones. Pero donde yace la clave que puede elevar a este equipo, descontando la aparición de más fichajes en estos días finales de mercado, es en ese último puesto: el interior izquierdo, Max Meyer. Llegó desprendiendo una cierta purpurina, sobre todo para lo que es Selhurst Park, y todavía se esperan de él las maravillas que se podían más que sospechar. Sus momentos ha tenido, con su notable técnica, pero este es el año para no acabar siendo recordado como “el Lewis Holtby del Crystal Palace”. Tiene las armas para ello. Aunque si no acaban siendo empleadas, en otro futbolista interior o un media punta por fichar, es donde más claramente (después del puesto de '9') pueden mejorar, hacer a las grietas del “palacio de cristal” desaparecer. Porque, de nuevo, el potencial está ahí. Es mejorar en esos no tan grandes factores. Como el de ganar más partidos en casa, el de para ello, llevar más y mejor la iniciativa. Hasta si es con Jordan Ayew de titular. En uno de esos partidos que no vio nadie más que servidor (y las respectivas aficiones) por ser de noche y entre semana, el Crystal Palace hizo a principios del pasado mes de enero un auténtico partidazo en Wolverhampton para ganar cero a dos. Tienen que mejorar, pero muchos de los mimbres ya están.

El águila que ilustra al Crystal Palace
El águila emblemática del Crystal Palace. / Fuente: Steve Bardens/Getty Images
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