¿Qué te pasó, Swansea?
El club galés nombrará en breve a su sexto entrenador en dos años. La etapa de Paul Clement en Swansea fue tan breve como las de sus predecesores y el club afronta 2018 desde la cola de la clasificación.

Entre 2007 y 2012, el Swansea tuvo tres entrenadores: Roberto Martínez, Paulo Sousa y Brendan Rodgers. Durante ese tiempo, el club galés pasó de League One a asentarse en la Premier League. La estabilidad deportiva e institucional, y un estilo definido de juego asociativo fueron las señas de identidad de un club que alcanzó la cima con la Copa de la Liga de 2013 y la subsiguiente participación en la Europa League. A partir de ahí, el declive ha sido imparable, acelerado tras la compra del club por capital estadounidense el pasado año.

En los dos últimos años, desde diciembre de 2015 hasta la actualidad, han pasado por el banquillo del club Garry Monk, Alan Curtis (dos veces), Francesco Guidolin, Bob Bradley y Paul Clement. Si sumamos al futuro sustituto de Clement, que debería ser nombrado antes de que acabe el año, estamos hablando de seis técnicos diferentes en un periodo de 24 meses. Pocos clubes soportan una inestabilidad de este tipo. Pero ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

El nombramiento de Garry Monk tras el agrio final de Michael Laudrup fue una apuesta arriesgada pero coherente. Monk, jugador del club desde la época de Martínez, conocía el modelo de juego de todos sus técnicos y, de hecho, su única temporada completa al frente del equipo, 2014-15, fue un éxito. El Swansea alcanzó la mejor posición en Premier League de su historia, un octavo lugar con 56 puntos. Pero la temporada siguiente no comenzó bien y el pánico se adueñó de Huw Jenkins, que entonces estaba ya considerando la posibilidad de vender el club, y decidió prescindir de Monk.

Entonces comenzó una serie de extraños nombramientos con escasa coherencia que fueron hundiendo al club lentamente. Francesco Guidolin, un señor italiano casi jubilado, logró la salvación en la segunda mitad de la temporada 2015-16 pero no llegó a las Navidades de aquel año. Peor todavía le fue a Bob Bradley, un técnico impuesto por los dueños estadounidenses que fracasó estrepitosamente y se convirtió poco más o menos en el hazmerreír de todo el país. Bradley no logró permanecer en el cargo ni tres meses, en los que perdió siete de sus once partidos. Ni jugadores ni aficionados llegaron jamás a desentrañar los motivos por los cuales el estadounidense acabó en Gales.

La llegada de Paul Clement se interpretó como un intento del club de volver a los inicios y despertó cierta expectación entre los aficionados, que prefirieron centrarse en sus etapas como asistente de Carlo Ancelotti en Real Madrid, PSG, Chelsea o Bayern antes que en su fracasada etapa como primer entrenador en el Derby County en segunda división. Lo cierto es que el plan de juego de Clement nunca pareció claro y el equipo siguió desmembrándose.

Clement alcanzó la salvación en la segunda mitad de la temporada pasada gracias a la conexión entre Gylfi Sigurdsson y Fernando Llorente. Entre ellos dos se bastaron para anotar los goles que acabaron permitiendo a los galeses sellar la salvación con cierta solvencia. Pero tras su marcha a Everton y Tottenham respectivamente, el club se ha quedado con la plantilla más corta y escasa de talento de toda su etapa en Premier League y ahora afronta por tercer año consecutivo un mes de enero fundamental para tapar los parches del equipo y sumar una temporada más en la primera división.

El club pretendió cubrir la baja de Llorente con la cesión de Tammy Abraham y el regreso de Wilfried Bony. Aunque el joven canterano del Chelsea ha anotado cuatro goles, todavía no está preparado ni física ni anímicamente para los rigores de la Premier League, mientras que Bony sigue acusando tantos años de inactividad entre Manchester City y Stoke City. Peor todavía le ha ido al supuesto sustituto de Sigurdsson, el joven Renato Sanches. Llegado como la perla europea que parecía en la Euro de 2016, ha acabado por no ser convocado tras unas actuaciones lejos del nivel requerido.

Poco se puede salvar del actual Swansea. Lukas Fabianski, el codiciado Alfie Mawson y poco más. Los centrocampistas Roque Mesa, Ki Sung-yueng, Leroy Fer o Tom Carroll tienen fútbol en sus botas pero necesitan un modelo de juego que les favorezca. Por ahí deberá empezar el futuro integrante del banquillo galés. Desde la época de Martínez, la medular definió a los equipos del Swansea con Leon Britton a la cabeza. Precisamente será él quien sustituya provisionalmente a Clement como entrenador-jugador. El club afronta una de las decisiones más importantes de los últimos años. De su acierto en la contratación de un nuevo entrenador dependerá la continuidad del Swansea en la Premier League.

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