Rafa Benítez, el técnico que hizo al Liverpool volver a reinar en Europa (II)
Segunda parte del repaso a la etapa de Rafa Benítez en Liverpool, desde las hazañas europeas hasta la salida del técnico madrileño.

Fricciones con la directiva y primer fracaso

Tras el regusto amargo que había dejado la temporada anterior, en la que el equipo tan solo había logrado hacerse con un torneo menor como la Community Shield y había caído derrotado en la final de la Champions League frente al Milan, el verano de 2007 fue muy movido para el club de Anfield. Para empezar, Benítez apuntaló su equipo técnico de confianza con la llegada de nuevos españoles. Gerard Nus se incorporó a la academia y Xavi Valero sustituyó a José Manuel Ochotorena como entrenador de porteros.

Rafa Benítez tenía claro que el equipo necesitaba un delantero de referencia, que le asegurara más de 20 goles por temporada y le permitiera dar el salto final de calidad necesario para competir por el título de la Premier League hasta el final. Para ello, el mánager dio un golpe de efecto en el mercado el 4 julio, anunciando la contratación del delantero español Fernando Torres. Para hacerse con sus servicios, el Liverpool batió su récord absoluto de inversión en un fichaje, pagando 20,2 millones de libras por el jugador de Fuenlabrada. Este fichaje creó una grandísima expectación mediática, tanto en los medios ingleses como españoles, y puso al equipo de Anfield en el punto de mira de gran parte de Europa. Para acabar de apuntalar el equipo, Benítez apostó por jugadores consagrados como Yossi Benayoun, y por jóvenes talentosos como Lucas Leiva o Ryan Babel.

En el capítulo de salidas, Rafa Benítez no renovó los contratos de leyendas del club, como Robbie Fowler o Jerzy Dudek, el héroe de Estambul. Tamién salieron traspasados del equipo piezas claves de temporadas anteriores como Luis García, Craig Bellamy, Djibril Cissé o Boudewijn Zenden.

En total, el equipo Red se gastó más de 66 millones de libras en fichajes, la cantidad más alta jamás invertida por el club. Con este gran esfuerzo económico, los dueños del club quisieron mostrar su absoluta confianza en el trabajo de Rafa Benítez, pero a la vez elevaron el nivel de exigencia: el objetivo claro era luchar de tú a tú por la Premier League hasta el final.

Pero el 30 de agosto estalló una bomba en Melwood. Pako Ayestaran, preparador físico y mano derecha de Benítez durante más de once años dejó el equipo. Esta renuncia se produjo después de que ambos técnicos tuvieran diferentes desencuentros sobre el rumbo del equipo. Meses más tarde, Benítez justificaría la falta de resultados de su equipo a la marcha de su hasta entonces amigo.  

Pese a esta inesperada circunstancia, y respondiendo desde el primer momento a las expectativas generadas, el Liverpool empezó la temporada como un cohete. Tanto, que tras golear por 6-0 en Anfield al Derby County en la cuarta jornada, los Reds se colocaron como líderes de la Premier League por primera vez con Benítez en el banquillo. La regularidad en los buenos resultados del equipo fue tal que la primera derrota del equipo en Premier League no llegó hasta el 8 de diciembre, en la visita al campo del Reading correspondiente a la decimoquinta jornada.

Pero la temporada no fue, ni mucho menos, un cuento de hadas. Los Reds mostraron una total incapacidad para ganar a los rivales del conocido como top-4 (Manchester United, Chelsea y Arsenal). De hecho, los de Benítez tan solo lograron cuatro puntos de los 18 disputados en estos encuentros.  

Y cuando todo parecía marchar con normalidad, un nuevo terremoto llegó a Liverpool. Una serie de importantes desencuentros entre Benítez y los dueños del club en materia de fichajes provocó que surgieran numerosos rumores sobre un posible despido del entrenador. Algunos medios ingleses llegaron a publicar que los dueños americanos del club le habían ofrecido al entrenador alemán, Jürgen Klinsmann, el puesto del madrileño en el club británico. Estas revelaciones acabaron de dañar la relación entre el mánager y los dueños del club. El divorcio parecía inminente. Durante todo el proceso los aficionados de Anfield dieron su apoyo total al entrenador español, llegandose a verse pancartas en la grada con mensajes como “In Benítez we trust”.

Como en la campaña anterior, las participaciones del Liverpool en las ediciones 2007-08 de la FA Cup y la Copa de la Liga no fueron especialmente exitosas. En Copa, los Reds cayeron en Anfield frente al Barnsley en quinta ronda. Y en la Copa de la Liga, el equipo fue eliminado por el Chelsea en cuartos de final.

Cuatro empates consecutivos en el mes de enero desinflaron al equipo, que se vio relegado lejos de la lucha por el título de liga. Eso hizo que, como ya era habitual con Benítez en el banquillo, el Liverpool lo apostara todo a la Champions League. Después de clasificarse como segundos en su grupo, los Reds se cruzaron al Inter de Milan en octavos. Los británicos se impusieron con claridad en ambos partidos. En cuartos de final esperaba el Arsenal. El partido de ida en el Emirates acabó en empate. En la vuelta, los de Anfield se impusieron por un contundente 4-2 y se plantaron, por segundo año consecutivo, en semifinales de la máxima competición continental.

Y el destino procuró servirnos otro duelo entre Mourinho y Benítez en semifinales de la Champions. En la ida en Anfiled, ambos equipos firmaron las tablas tras un 1-1. La vuelta en Stamford Bridge también llegó a la finalización de los 90 minutos con 1-1 en el marcador. El partido se fue a la prórroga, donde los Blues se tomaron la revancha del año anterior, imponiéndose por 3-2.

En Premier League, finalmente los Reds acabaron en cuarto lugar, a 11 puntos del campeón, por segundo año consecutivo, Manchester United. Por tanto, la 2007-08 fue la primera temporada totalmente en blanco para Rafa Benítez en el banquillo del Liverpool. Y la tensión con la gerencia iba a aumentar aún más.

Guerra abierta en Anfield

Las aguas bajaban revueltas por el Merseyside y se esperaba un verano calentito en Anfiled. Y la verdad es que no decepcionó. Para la nueva campaña 2008-09, Rafa Benítez se había propuesto apuntalar el centro del campo incorporando un centrocampista de primer nivel, para completar una medular formada hasta entonces por la pareja Xabi Alonso y Javier Mascherano. El escogido por el técnico era Gareth Barry, que militaba en el Aston Villa, y el técnico madrileño estaba dispuesto a sacrificar a Alonso para hacerse con el británico.

Pero en una nueva escenificación de la tensión existente entre el técnico madrileño y los dueños del club, George Gillett y Tom Hicks le negaron al mánager los fondos necesarios para cerrar la operación. De esta manera, Benítez se quedaba sin su refuerzo más deseado. Por el contrario, el director general del club, Rick Parry, cerró el fichaje del delantero Robbie Keane, procedente del Tottenham por una cantidad cercana a los 20 millones de libras. Ante este movimiento, volvieron los rumores de una posible dimisión inminente de Benítez.

Durante ese periodo de fichajes también llegaron al club el extremo balear, Albert Riera, el joven delantero francés David N’Gog y el lateral italiano Andrea Dossena, entre otras incorporaciones de menor calibre. En el capítulo de salidas, abandonaron la plantilla jugadores con una larga trayectoria en el club como Steve Finnan, John Arne Riise o Harry Kewell. Ante la llegada de Robbie Keane para la delantera, el espárrago Peter Crouch también dejó el club.

Después de un verano tan inestable y con continuos rumores sobre una posible salida de Benítez del club, el futbol llegó a Anfield como un bálsamo. El objetivo principal de la temporada era el mismo que en la campaña anterior: competir y hacerse con el título liguero. Y el equipo estuvo a un paso de conseguirlo.

El equipo empezó la temporada muy enchufado y no encajó la primera derrota en Premier League hasta la jornada 11. De hecho, los Reds solo sumaron dos derrotas en toda la liga. En esta campaña Benítez consiguió vencer, por primera vez desde que se hizo cargo del banquillo de Anfield, al Manchester United. Además, los de Merseyside también acabaron con la histórica racha del Chelsea de no perder en liga en Stamford Bridge durante 86 partidos seguidos. De esta manera, el Liverpool acabó el año como líder de la Premier League por primera vez desde 1996.

Rafa Benítez habla con Robbie Keane durante un amistoso de pretemporada entre Liverpool y Lazio en Anfield en agosto de 2008 (Alex Livesey/Getty Images).

En las copas domésticas, el equipo de Benítez tuvo una participación testimonial. Siendo eliminado en el replay de cuarta ronda de la FA Cup por el Everton en Goodison Park. Y perdiendo en White Hart Lane frente al Tottenham por 4-2 en la Copa de la Liga. En el seno de club, la situación de tensión no cesaba. Y Benítez llegó a rechazar públicamente una oferta de renovación para reclamar más poderes a la hora de confeccionar la plantilla. Estas malas relaciones entre el mánager y los propietarios se volvieron a escenificar con la venta en el mercado de invierno de Robbie Keane, fichaje estrella de los reds durante el verano, que fue enviado de vuelta a los Spurs por algo más de la mitad de lo que había costado.

En la Champions, los de Benítez fueron encuadrados en el mismo grupo que el Atlético de Madrid, lo que provocó el retorno del niño Torres al Vicente Calderón. Los Reds consiguieron la primera plaza del grupo sin sufrir muchos apuros. En octavos de final, el Liverpool se cruzó con otro equipo madrileño, en este caso el Real Madrid. Las horas previas de la eliminatoria se vieron marcadas por unas declaraciones del entonces presidente madridista Vicente Boluda, que aseguró que su equipo iba a “chorrear” a los británicos. En el partido de ida, los Reds se impusieron por 0-1 en el Santiago Bernabéu. En el partido de vuelta en Anfield, la escuadra inglesa comandada por unos excelentes Fernando Torres y Steven Gerrard vencieron al equipo blanco con un contundente 4-0, en una noche mágica que aún se recuerda en Merseyside.

Esta gran victoria vino sucedida por otra por 4-1 frente al Manchester United en Premier League. El estado de euforia fue declarado en Anfield. Tanto que los propietarios accedieron a las peticiones de Rafa Benítez y extendieron el contrato del técnico por cinco años. “Mi corazón está con el Liverpool, así que estoy encantado de firmar este nuevo acuerdo. Me encanta el club, los aficionados y la ciudad y con un club y unos aficionados como estos, yo nunca podría decir no a quedarme”, afirmó el técnico tras anunciarse su renovación.

El sorteo de Champions fue caprichoso y volvió a emparejar Liverpool y Chelsea en este caso para enfrentarse en cuartos de final. Los Blues, ahora entrenados por Gus Hiddink, tras el despido de Luis Felipe Scolari, se impusieron en Anfield por un claro 1-3. El partido de vuelta en Londres se saldó con un empate 4-4. Por segundo año consecutivo, el equipo londinense apeaba a los de Benítez de la máxima competición continental.

En la parte final de la temporada, se vivió un gran duelo por la liga entre Manchester United, Chelsea y Liverpool. Una serie de empates cedidos por los reds en el mes de enero penalizaron mucho a los de Benítez. Pese a acabar la temporada por todo lo alto, con 10 victorias en los últimos 11 partidos de Premier, el Liverpool finalizó la liga en segundo lugar, a cuatro puntos del campeón United y tres por encima del Chelsea. Algunos medios achacaron este fracaso a la mala gestión del mánager red. Le acusaban de no saber soportar la presión y buscar demasiado la confrontación con otros entrenadores, a raíz de un cruce de declaraciones que había mantenido con sir Alex Ferguson.

Pese al buen juego mostrado por el equipo en muchos tramos de la temporada, la 2008-09 fue la segunda campaña consecutiva en blanco para Rafa Benítez como entrenador del Liverpool.

La amargura de un final anunciado

La segunda posición en Premier League, y el final de liga con 10 victorias en 11 partidos lanzaron las expectativas del equipo para la temporada siguiente. Los hinchas reds confiaban que Benítez traería por fin el anhelado título de liga que se les resistía desde 20 años atrás.

Pero el mercado de fichajes del verano de 2009 acabó con muchas de esas esperanzas. El Liverpool traspasó a Xabi Alonso al Real Madrid, junto con el lateral Álvaro Arbeloa.  También dejó el club otro jugador histórico como Sami Hyypiä. Estas ventas no convencieron a los aficionados de Anfield y Benítez se escudó en la necesidad del club de ingresar dinero. La política de “vender para poder comprar” impuesta por los propietarios tras el aumento de la deuda del club enfadó mucho a una masa social que creía que al proyecto le faltaba un empujón final para ser exitoso.

Para más inri, el sustituto de Alonso, el mediocentro italiano Alberto Aquilani, llegó afectado aún por una larga lesión. Junto al centrocampista, también llegaron a Anfield el lateral inglés Glenn Johnson y el central griego Sotirios Kyrgiakos.

Durante ese verano, Rafa Benítez aumentó su nómina de hombres de confianza en el Liverpool con las incorporaciones del preparador físico Eduardo Parra y de los fisioterapeutas españoles Iván Ortega y Félix Fernández. Además, el propio técnico puso al frente de la Academy a los técnicos Pep Segura y Antonio Gómez Pérez.

La temporada fue un completo desastre. En Premier League el equipo finalizó la campaña en séptimo lugar, quedándose fuera de Europa por primera vez desde la temporada 1999-2000. En las copas el equipo tampoco fue capaz de superar ninguna eliminatoria y en la Champions League el equipo cayó eliminado en fase de grupos. Los Reds eran un equipo sólido en defensa, pero tenían un grave problema para construir futbol en ataque. Además, varias lesiones de sus puntales ofensivos Fernando Torres y Steven Gerrard dificultaron mucho la labor atacante del equipo.

Tras quedar terceros en la fase de grupos de la Champions, los de Rafa Benítez fueron relegados a jugar la primera edición de la Europa League. En la primera eliminatoria los reds superaron al Unirea Urziceni. Más adelante, los británicos superaron en dieciseisavos de final al Lille francés, que contaba en su plantilla con jugadores como Eden Hazard, Gervinho o Yohan Cabaye. Y en cuartos de final al Benfica portugués. En semifinales, los de Benítez se cruzaron con el Atlético de Madrid, entrenado por Quique Sánchez Flores. El equipo español logró vencer por 1-0 en la ida en el Vicente Calderón. En la vuelta, los reds consiguieron vencer por 2-1 en Anfield, resultado que no fue suficiente para clasificarse para la final de la competición.

De esta manera se consumó la tercera temporada consecutiva en blanco de Benítez a los mandos del equipo.  La crispación de los aficionados que consideraban que los dueños no estaban dejando trabajar a Benítez como debía no paraba de aumentar. Finalmente, el 3 de junio de 2010 el Liverpool anunciaba que había terminado “de mutuo acuerdo” su relación contractual con el técnico español.

Por la puerta de atrás, Benítez dejó el Liverpool tras dirigirlo en 228 partidos, consiguiendo una marca del 55% de victorias. Durante su estancia en Anfield, el madrileño cosechó un total de 4 títulos, entre los cuales destacan la Champions League conseguida en Estambul y una FA Cup. La única mancha en su expediente: no haber conseguido el título de la Premier League. 

Han pasado los años y Rafa Benítez ya ha dirigido otros equipos de la Premier League. De hecho, la temporada pasada ya volvió a la que fue su casa con en Newcastle. Pero pase lo que pase, Benítez siempre será recordado en Anfield como lo que es: una leyenda del club. Rafa de Estambul: el técnico con el que el Liverpool volvió a reinar en Europa.

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