Razona, Arsène
El Arsenal no se ha movido en el mercado de fichajes más allá de la adquisición de Granit Xhaka al acabar la temporada. La línea defensiva y la delantera no parecen lo bastante competentes para pelear una Premier League tan feroz como la que se presenta. Bueno, y el centro del campo tampoco.

Nuevo verano en el Emirates. Bonanza económica provocada por los jugosos ingresos por patrocinios y televisión, a los que cabe añadir el desembolso íntegro del Emirates, manida excusa durante tantos años para contener los gastos. Y al frente, un entrenador longevo que no quiere aprovechar nada de esto.

Ciertamente, la parte ética de Arsène Wenger es encomiable. Su paradigma enuncia que la inflación del mercado ha llegado a un límite muy criticable. Y no le falta razón. Luis Figo, que en el año 2000 fue comprado por 60 millones de euros convirtiéndose en el mayor traspaso de la historia del fútbol (aparte del más complejo), se podría equiparar en la actualidad a André Gomes en el apartado económico. El centrocampista del Valencia vale ese precio a día de hoy. La diferencia de fútbol entre ambos jugadores portugueses es sideral. Y dieciséis años después, su valor de mercado es el mismo.

Hasta ahí todo correcto, Arsène. Nadie entiende que el precio del traspaso de Raheem Sterling sea superior al de Zinedine Zidane. El veloz jugador inglés está más cerca de ser la nueva versión de Royston Drenthe que del astro francés. Pero el fútbol ha cambiado. Si miras la cuenta bancaria, los planteles del resto de los equipos candidatos y la plantilla del Arsenal se podrá apreciar que este año los Gunners no son favoritos ni para el cuarto puesto. Sino para el sexto o el séptimo.

El Arsenal no puede competir por la Premier League con una línea defensiva formada por Héctor Bellerín, Gabriel (o ese velocista llamado Per Mertesacker), Laurent Koscielny y Nacho Monreal. Incluso el Southampton o el Everton tienen mejores defensores que el equipo del Emirates. La línea de Cedric Soares, José Fonte, Virgil Van Dijk y Ryan Bertrand supera con creces a la del equipo de Highbury&Islington. Igual los Toffees con Seamus Coleman, John Stones, Phil Jagielka y Leighton Baines. Incluso la del Tottenham, con dos pollos sin cabeza en los laterales, se puede considerar superior.

En el medio campo se ha hecho una buena incorporación con Granit Xhaka. Pero ese fichaje ha quedado opacado por el de Ilkay Gündogan por el Manchester City, el de N´Golo Kanté por el Chelsea y el probable de Paul Pogba por el Manchester United.

Wenger cedió en las altas cuantías de las adquisiciones de Mesut Özil y Alexis Sánchez. Dos grandes jugadores pero que no han sido lo bastante significativos como para superar una carambola que dejó al Arsenal  en un insípido segundo puesto la temporada pasada. Theo Walcott se afilió a la estirpe de Jermaine Pennant y Aaron Lennon, y Jack Wilshere pasa más tiempo en la enfermería que en los papeles que muestran los onces titulares de los partidos. Muy triste todo para el equipo que más caras vende las entradas en toda la Premier. Ahí no se oyen muchas réplicas del alsaciano por sus aficionados. Vaya…

Y por no hablar de la delantera: Olivier Giroud, Danny Welbeck y, no lo olvidemos, Yaya Sanogo (al que algún malintencionado apodó "Sanogol"). Un francés nunca crucial que juega mejor con la cabeza que con los pies y un inglés del grupeto de Wilshere (por aquello de las lesiones) y Walcott (por aquello del rendimiento decepcionante). ¿En serio así se puede pelear por la Premier League? El Chelsea ha firmado a Michy Batshuayi, el Manchester United a Zlatan Ibrahimovic y el Tottenham a Vincent Janssen. El West Ham ha tenteado solo en este mercado a Christian Benteke, Alexandre Lacazette, Simone Zaza, Carlos Bacca o el propio Batshuayi.

Por no hablar de la temible competencia que existirá esta temporada en los banquillos: José Mourinho en Old Trafford, Josep Guardiola en el Etihad, Antonio Conte al sur de Londres, Jürgen Klopp y Ronald Koeman en Liverpool. ¿De verdad existe alguna opción de que el Arsenal gane la Premier más de una década después?

El Arsenal podrá seguir ganando dinero a costa de los abonos y las entradas más caras de toda Inglaterra, pero no podrá competir con los mejores equipos de la Premier por el campeonato con la tozudez y la ética de Arsene Wenger. O quizá sea por tener al entrenador francés en el banquillo del Emirates. El dinero en el banco no vale para nada. Los jugadores en el campo, sí. Suerte Gunners. Os hará falta.

Comentarios
Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información