Redención de plata
Tras años de expectativas incumplidas y sequía de goles, Chris Wood y Dwight Gayle han revolucionado la Championship en una temporada que les ha encumbrado como dos de los delanteros más entonados de Inglaterra. Sus carreras, con muchos paralelismos tanto en el fracaso como en el triunfo, han resurgido en el momento idóneo para centrarse en el objetivo que siempre les fue esquivo: la Premier League.

Hace no mucho tiempo, dos eventos tales como encontrar un goleador de nivel en las antípodas del mundo o que Dwight Gayle metiera un gol parecían altamente improbables. La Championship, sin embargo, es un lugar propicio para hacer plausible cualquier cosa. Incluso que un neozelandés se salga en el país que inventó el fútbol o que un delantero que no daba una en el Crystal Palace hoy sea un killer del área. La categoría de plata está acogiendo la redención de dos cazadores que han aprovechado su oportunidad: Chris Wood y Dwight Gayle estaban convencidos de que aún no era tarde para ellos y han llegado en el momento justo.

A veces, un paso atrás puede ser el anticipo de dos hacia delante. Wood y Gayle son dos jugadores con los que la Premier League ha sido esquiva, pero en Championship tienen un escenario en el que ser protagonistas. El neozelandés fue un verdadero nómada por la segunda división desde que llegó a Inglaterra de la mano del West Bromwich en 2008, que lo cedió hasta a cinco equipos en dos años, de 2010 a 2012. Siempre en busca de un lugar en el que encajar, su único contacto con la Premier se basa en 130 minutos repartidos en tres temporadas: 23 con los baggies y 107 vistiendo la camiseta del Leicester City. Gayle, por su parte, puede presumir de haber disfrutado mucho más de la máxima categoría y con una trayectoria de las que inspiran libros: en 2011 jugaba en la Non-League y en 2013 pisaba campos de primera con el Crystal Palace. Sin embargo, su estatus de promesa fue tornando en decepción tras tres temporadas como eagle y sólo 15 goles en 64 partidos.

Con ambas carreras debatiéndose entre el despegue y el fracaso, Leeds y Newcastle les abrieron sus puertas respectivamente. Wood, cansado de ser moneda de cambio, llegó en 2015 a un club ansioso por recuperar el estatus que antaño tuvo en la élite inglesa. Gayle, un año después a un gigante dormido con la obligación de regresar a la Premier inmediatamente tras descender –previo pago de diez millones de euros difíciles de digerir para muchos estómagos en el momento del fichaje–. El neozelandés se marchó, por cierto, precisamente en el verano previo al milagro del Leicester campeón de liga. El mismo equipo con el que encajó una de las remontadas más sonadas del fútbol inglés: la derrota por 3-1 contra el Watford con penalti fallado y gol rival en el descuento que llevó a los hornets a Wembley. Pocas retribuciones le había devuelto el sufrimiento con los foxes, pero el fútbol compensaría la rabia de tener que ver a los que fueron sus compañeros proclamarse reyes de Inglaterra contra todos los pronósticos.

Aunque la espera haya sido larga, Wood y Gayle han encontrado dos ecosistemas en los que, por fin, tienen un sentido de pertenencia absoluto. Tanto Garry Monk como Rafael Benítez despliegan cada jornada planteamientos con un único delantero puro en los que ambos arietes son la gran referencia ofensiva sin nadie que les haga sombra. Los pases en largo, los balones al área y las jugadas de estrategia están diseñadas para que el gol acabe anotándose en la cuenta de Chris o Dwight. Y ellos han respondido a tan oportuna concesión de protagonismo con creces.

El del Leeds ya jugó la pasada temporada en Elland Road y estableció un récord personal con 13 tantos, pero con el paso del tiempo ese registro ha quedado como un mero ensayo de lo que esta temporada está consiguiendo. Wood ha firmado 24 goles en 36 partidos y es el principal motivo para que los peacocks vuelvan a ilusionarse con el ascenso: un 46,15 % de los goles del equipo en liga llevan la autoría del neozelandés. Si llega a la treintena será el sexto nombre en la historia del club que lo logra en una temporada. Gayle se ha retrasado en su carrera con Wood por el premio al máximo goleador de la división lastrado por una lesión que requirió semanas de recuperación, pero sus números son aún más admirables teniendo en cuenta los partidos jugados: el inglés ha anotado 21 dianas en 28 encuentros, primera vez que alcanza la veintena desde que jugó en la Non-League con el Bishop’s Stortford. Sus tantos suponen un 30 % del total del Newcastle, club más goleador de la competición.

Tanto Wood como Gayle fueron descartados por la Premier League y se vieron obligados a mirar hacia abajo para poder aspirar a la cima. Los dos han encontrado el sitio perfecto. Los dos se han ganado el título de estrellas de sus equipos. Los dos están viviendo la mejor temporada de su vida. Y, además, les une el momento que han escogido para explotar: con 25 y 26 años respectivamente, su pico de rendimiento coincide con la edad óptima para volver a llamar a la puerta de la élite y que ésta no se vuelva a cerrar. Gayle volverá con casi total seguridad a primera división de la mano del Newcastle. Si el Leeds de Wood acaba cayendo en el playoff de ascenso, extraño sería que a las oficinas de Elland Road no llegara más de una llamada de un equipo Premier con una buena oferta por el de Nueva Zelanda. Al menos tienen, de una vez por todas, la certeza de que han tomado las riendas de su carrera.

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