Reflexiones sueltas. Sin ánimo de ofender.

Debido a las circunstancias de la vida, la crisis del euro, el estrés posnavideño, las noches de Malasaña, el “no” de David Cameron y al posado de Alaska en Interviú entre tantos factores, la imaginación, la creatividad, la facilidad de palabra se nos evaporan de las manos con una facilidad pasmosa.

Debido a las circunstancias de la vida, la crisis del euro, el estrés posnavideño, las noches de Malasaña, el “no” de David Cameron y al posado de Alaska en Interviú entre tantos factores, la imaginación, la creatividad, la facilidad de palabra se nos evaporan de las manos con una facilidad pasmosa.

Bueno, seamos sinceros, posiblemente la cuarta razón (o excusa) sea la única que podamos argüir en nuestro favor. Digamos que tenemos ideas, pero adolecemos de condición para poder transmitirla en nuestras líneas de una manera continuada y coherente, remitiéndonos a un par de brochazos sin conexión ninguna, “como lágrimas en la lluvia” (a buen cinéfilo, pocas palabras bastan). Un poco como a Gazza al final de su carrera: detalles técnicos pero sin físico para jugar. Bueno, no tanto, nunca estuvimos dotados de genialidad en ningún aspecto de la vida.

El caso es que nos gustaría escribir un post con un orden de causalidad, con sus conclusiones y opiniones. Faltos de brillantez, sencillamente nos remitiremos a citar unos nombres que nos muevan a escribir alguna línea que emborronar (más bien rellenar) para acompañarlos y no dejarlos tan solos como Bill Murray a Scarlett Johansson en “Lost in translation” (¡infeliz, cómo haces eso!!). Comencemos.

David de Gea. En serio, el chico posee unas condiciones formidables bajo palos, los mejores reflejos de toda la Premier. Por alto impone el mismo respeto que Charlie Chaplin intentando mediar en una discusión entre Stalin, Margaret Tatcher y Joey Barton. Cualquier aficionado medio avispado sabe que en Inglaterra aún se sigue utilizando el juego aéreo más que en cualquier otra liga europea (no citaremos a Escocia), por no hablar de campos como el Britannia Stadium. Cualquier aficionado que siguiese la Liga Española conoce las deficiencias de David de Gea. Por lo visto, alguna secretaría técnica no. E incluso sostenían que les recordaba a Van der Sar. En efecto, se molestaron en ver fotos suyas y contemplar su pelo rubio.

Djourou. Mi nombre es Djourou, Johann Djourou. Aunque no lo parezca, soy suizo. Y aunque tampoco lo parezca, algún día alguien pensó que podría ser un buen futbolista. E incluso acabé jugando en un equipo puntero de la Premier League, concretamente en mil posiciones. Aún estoy por encontrar la mía. Y por saber si soy futbolista.

Ramires. Pues yo iba para ser un estupendo mediofondista y acabé como mediocampista en el Chelsea. También alguien debió confundirse. Y yo, encantado de la vida, oyes.

Koscielny. Pocos centrales tienen tanta fama de “blando”. Pocos tan injustamente infravalorados. Pocos tan contundentes y técnicos al mismo tiempo. Pocos centrales pueden presumir de acabar con nota un partido en el Camp Nou con equipo deshecho. Pocos centrales de la Premier son mejores. Pocas parejas serían mejores que Vermaelen-Koscielny.

Paul Scholes. Sí, el Liverpool eliminó al Manchester United y su partido acabará por pasar desapercibido. Pero sinceramente, más allá del resultado, su actuación fue de manual. Apoyos en corto, desplazamientos en largo, acompañamientos al ataque, repliegues en pérdidas, robos e interceptaciones de balón. Siempre en su sitio. Una de esas actuaciones que por momentos, resultan conmovedoras por lo estético y por lo eficaz. En resumen, todo. Lástima que se le acabe el físico, porque podrá abandonar el fútbol, pero nunca el fútbol le abandonará. ¿Me oyen allá arriba?.

Swansea. Si hace cinco años nos viene un tipo en un bar y nos dice que en un futuro intentaríamos no perdernos casi ningún partido de un equipo galés, le preguntaríamos qué clase de sustancia psicotrópica consume. Hoy, le invitaríamos a una cerveza. Y si puede ser, mientras suenan los Kinks.

Stoke City. Si tenemos que ver al Stoke, posiblemente sí que nos tomaríamos dos cervezas. Pero los “potters” ganarían al “rugby” (do you remember, Arsène?) y desde nuestra humilde silla de opinadores, nuestro pedestal para Tony Pulis seguiría en pie.

Arsène Wenger. Ya estamos, “El Arsenal no volverá a ganar nada”. “Arséne Wenger, otra vez sin títulos. Y van…” . Y lo sabemos. Y por eso volvemos a insistir: hagan una relación entre medios disponibles y objetivos cumplidos. Aquí pensamos que ni Mancini ni Villas Boas podrían decir mucho al respecto.

¿Se imaginan un reality con Mario Ballotelli, Coleen Rooney, John Terry, Liam Gallagher, Pete Dohery y Joey Barton?. Posiblemente nunca lo hayan hecho. Nosotros tampoco. Pero sería la mejor idea desde que a Ferguson se le ocurrió darle la titularidad indiscutible a Michael Carrick.

Dicen que un día hubo un tipo de San Petersburgo que jugaba fabulosamente al fútbol y que en una Eurocopa destrozó él solito a Holanda. Hoy, ya retirado y dedicado por completo al ocio, dicen que juega en el Arsenal bajo el pseudónimo de Andrey Arshavin.

El Manchester City va ganar la Premier League por puro aplastamiento, casi por pura acumulación de talento. Y de paso, seguirá llenando más titulares. Periodistas de medio mundo, estén agradecidos. Nosotros lo estamos. Amén.

Si existe algún lector que por algún casual esté especialmente interesado en que nos extendamos en alguno de los puntos citados en este post, nos lo podría señalar gustosamente. Igual de gustosamente lo intentaríamos, pero está por ver si la noche malasañera nos lo permitiría.

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