Resaca de Transfer Deadline Day
En el norte de Londres ambos equipos esperaron no sólo al último día, sino a las últimas horas del último día. El Arsenal se llevó a dos, el Tottenham a otros dos. El Manchester United pareció conocer otra planta de su sótano, mientras que Andy Carroll volvió a casa, volvió al Newcastle. No sabemos completamente cuál es el significado de todo esto, pero el es caso es sucedió en otra absurda edición de este día insignia.
Steve Bruce y Andy Carroll

Wow... fue un Transfer Deadline Day intenso. Cuando uno se encarga de llevar el chat de un directo de YouTube, como fue el caso con un servidor, del canal de La Media Inglesa, esa percepción se acentúa, se magnifica. Lo hace de la forma más fantástica, más loca posible. Porque nunca había vivido un Deadline Day tan intenso como el que viví, de forma remota aunque como si no lo hubiese, junto a Ilie Oleart, Juan Corellano y todos los que nos seguísteis durante esas demenciales seis horas. Porque podríamos haber hecho la última hora, las últimas dos horas; pero no, no somos lo suficientemente normales e hicimos las últimas seis. Ahora, la mañana después, todavía la noche del mismo día en algunas partes del mundo -donde estas palabras se están escribiendo-, es el momento de intentar comprender qué es lo que sucedió. Sucedió muchísima diversión, incontables risas y sucesivos instantes de emoción e incertidumbre. Las persianas finalmente se bajaron, con muchos fichajes realizados, de suma importancia y de no tanta; al menos aparente. Un día en el que, entre otras muchas cosas, Andy Carroll cambió de equipo por primera vez en siete años.

Andy Carroll

Viendo una entrevista al actor Idris Elba, en el excelente programa Hot Ones, se aprecia un saber estar, en una persona que desprende un intangible magnetismo, pero que se siente, o al menos proyecta sentirlo, cómodo bajo los focos, cuando las camaras están rodando. Nunca, o prácticamente nunca, fue el caso de Carroll. No lo fue en Newcastle y mucho menos todavía en Liverpool o West Ham. Así, casi sin darnos cuenta, ha pasado casi entera la carrera de un jugador. De un jugador no excelente, pero sí memorable. Alguien que cayó en una era que no era la suya. Al que las excepcionales circunstancias del traspaso de Fernando Torres al Chelsea y de la venta del club en Liverpool le estrujaron con tanta fuerza que sólo volveríamos a ver el desparpajo con el que salió originalmente a escena en Newcastle en muy contadas ocasiones. Un rescacielos de futbolista pero que en aquel gol que le metió al Liverpool, precisamente, en diciembre de 2010 se vio que había potencial para moldear a un jugador mayor. Marcaría muchos años más tarde un gol de chilena con el West Ham y otro día, sin comerlo ni beberlo (bueno, beberlo quizás sí...), le marcó un hat-trick al Arsenal. Esa figura tan llamativa en ese Newcastle recién ascendido de hace casi una década, resultó no ser alguien que pudiese hacer durar a tal silueta de futura estrella. Se convirtió en una caricatura de sí mismo, jamás con la misma soltura con la que le conocimos por primera vez; siendo absorbido por la cultura del meme, alguien que nunca fue esa bestia competitiva, como diría Miguel Quintana, para con las armas que tenía revertir su errático declive. Es, por lo tanto, un misterio, al cual apreciamos ahora que se consuma su regreso a Newcastle. Porque uno puede llegar a sentirse más vivo que nunca cuando la extinción, de algo o alguien ajeno, la observa tan cercana. Puede que volver a respirar el aire de Newcastle saque algo de él que ninguno esperaba que ya saliese. Pero luego, ves su foto de presentación, un meme en sí mismo, con Steve Bruce y el contraste con el resto de la realidad del actual fútbol y no te causa el más robusto optimismo.

Arsenal & Tottenham (y un poco de Manchester United)

Hablando de robusteza, el Arsenal planea atravesar una temporada entera sin casi un ápice de ella en defensa. Optimismo es lo que el Tottenham compró en Giovani Lo Celso y Ryan Sessegnon. Aunque puede que esté ligeramente infundado. Pero fue un buen día en los vencindarios del norte de Londres, ambos clubes una extensa ilustración de la mitad superior, geográficamente hablando, de la ciudad. Ambos buscan hacerse con los dos puestos de Champions League restantes, siempre y cuando las plegarias de ellos y otros, sobre que Liverpool y City no vuelvan a arrasarles, funcionen. Porque el Liverpool la temporada anterior, era uno de ellos, de los clubes fronterizos de Champions League, y el City lo era también el año anterior a ese. Sin embargo, la brecha y la enormidad de la misma, hacen pensar que poco menos que un milagro es lo que provocará que ellos no queden primero y segundo. Tras Transfer Deadline Day, en todo caso, los favoritos parecen ser por el momento Gunners y Spurs. También porque el Manchester United acabó veniendo a Romelu Lukaku para el subsiguiente darme cuenta general de que nadie le reemplazaría y de lo desatroso que era esa idea. Aunque posiblemente no más demente que sustituirle con Odion Ighalo del fútbol chino, lo cual de haberse producido hubiese sido por encima de todas las cosas una catástrofe en lo que a relaciones públicas, en el sentido de la imagen que eso hubiera dado.

Pero volviendo a Tottenham y Arsenal: David Luiz. “¿Qué, cómo?” La respuesta que tantos tuvimos inicialmente. David Luiz, equipo de Londres, ¿Chelsea, no? Pues no, ya no. Lo cual te sorprende pero en realidad no tanto, porque estamos hablando de quien estamos hablando. Alguien que elogió la semana pasada “el nuevo ADN” del Chelsea con Lampard y cómo todo el mundo estaba trabajando junta como una familia en el club. Es que te lo inventas y no hay quien se lo crea. Porque además, David Luiz no es un jugador problemático como tal, pero se fue al Paris Saint-Germain un poco de la nada, volvió al Chelsea un poco de la nada y se va del Chelsea otra vez un poco de la nada. Es como cuando está sobre el campo, donde sus rizos botan ligera pero constamente como un bola de electridad, antes de que todo se resquebraje otra vez en una acción defensiva que un mejor defensa hubiese resuelto con mayor destreza. Y ahora, a sus 32 años, David Luiz no es un buen fichaje por parte del Arsenal y aun así, de forma básicamente inmediata, se convierte en el mejor central del equipo. La competencia por ser el mejor defensa, de todos modos, estará en el otro jugador cuyo traspaso pareció extenderse durante varias vidas por culpa, supuestamente, de las revisiones médicas. Pero como Luiz, también entró por la puerta y para quedarse, Kieran Tierney. Un jugador prometedor, ilusionante, esperanzador, alentador y todas esas cosas, que recuerda una realidad: Sead Kolasinac defiende mejor fuera que dentro del campo. La consistencia de la defensa no es un hecho que esté obviamente mucho más cerca de lo que lo estaba el día anterior. Después de todo, uno es David Luiz y el otro viene, con todos los respetos, de la liga escocesa. Pero al menos son una mejor defensa en el Emirates ahora que veinticuatro horas antes.

David Luiz
David Luiz es la nueva apuesta en el equipo dirigido por Unai Emery. / Fuente: arsenal.com

También el Tottenham. Pero ocurre una cosa curiosa con ellos. Con razón, ahora mismo las sensaciones son muy buenas: dos jugadores desbordantes de talento y habilidad han sido fichados. Pero si consideras que hace un año (cuando completaron un verano sin fichar) estaban en el equipo Kieran Trippier, Mousa Dembélé y Christian Eriksen, que ahora los dos primeros están fuera y el tercero posiblemente de camino a lo mismo, los fichajes Ryan Sessegnon, Tanguy Ndombele y Giovani Lo Celso se quedan en poco más que tres meros sustitutos. Tres muy buenos jugadores, tras los cuales, a no ser que Eriksen se quede, no hay tanto salto evolutivo detrás del hecho de firmar a tres futbolistas de tal calidad como el sentido común haría pensar que hay. Ryan Sessegon, por ejemplo, tiene toda la pinta de ser un jugador al que ser entrenado por Mauricio Pochettino va a lanzar al estrellato. No obstante tiene 19 años edad y una heladora temporada en la Premier League con el Fulham a sus espaldas. Más heladora fue la del equipo que la suya, pero aun así. Y más importante que eso, viene al lateral opuesto de Trippier: el izquierdo. Ndombele y Lo Celso, jugadores jóvenes pero de ya un calibre que disipa el miedo de que no funcionen con Pochettino, pueden elevar a ese centro del campo a nivel de los dos mejores equipos de la liga. El simple hecho de ser jugadores nuevos debería suponer un soplo de aire fresco y de estimulo que debería mejorar por sí sólo al equipo. Sin embargo, retener a Eriksen, pese a los retos táctico-espaciales que ello supondría, es lo que da la impresión que les haría dar un verdadero paso por delante de sus directos rivales.

(Lo del) Everton

Hubo muchos otros fichajes interesantes; como por ejemplo, Aaron Mooy del Huddersfield al Brighton, Denis Praet de la Sampdoria al Leicester, Víctor Camarasa del Betis al Crystal Palace o Ismail Sarr del Rennes al Watford. Luego, teníamos al Everton fichando a Alex Iwobi por (según se ha reportado) 40 millones de libras. Pero... ¿por qué? Mi inmediata reacción, cuando este traspaso irrumpió de la nada en los últimos minutos del día, fue: “El Everton está perdidísimo”. ¿Cómo en uno año y medio le das al Arsenal un total de 65 millones por Theo Walcott y después Iwobi? Es frustrante la incompetencia que puede llegar a aparentar el Everton, que había tenido un mercado un poco así asá pero correcto con el fichaje de Moise Kean, sobre todo. Con el fichaje de un "correcto" Alex Iwobi -porque es mejor jugador de lo que gran parte de la opinión haría pensar- el Everton no va a ninguna parte. Porque ya estaba Richarlison, y Sigurdsson, y Bernard, y Henri Onyekuru, y Yannick Bolasie, y Kevin Mirallas. Pero centrales Yerry Mina y Michael Keane... Ya se sabe y ya se comenta: acecha “otra gran temporada de los muchachos de Marco Silva”.

La incesante carrera en Championship

Pero no acabemos con esto. Volvamos a esos equipos con un objetivo estable y fijado el punto de mira. Igual que con Arsenal y Tottenham moviendo ficha, en Championship la sed por el ascenso es abrumadora. Todos lo quieren y a muchos, llegado el día de ayer, les faltaba un delantero centro. Solamente uno de dichos equipos, se podría decir, se quedó sin uno. En los días previos a Deadline Day, los chicos del podcast sobre las tres divisiones siguientes a la Premier League, “Not The Top 20”, lanzaron una pregunta relacionada en Twitter, sabiendo de a quienes les faltaba un delantero: “¿Cuál de Brentford [quien se quedó sin Saman Ghoddos u otro fichaje tras la marcha de Neal Maupay al Brighton], Bristol City y Barnsley fichará al delantero más rebuscado?” La respuesta ha resultado ser el último, fichando el Barnsley al austriaco de 21 años Patrick Schmidt llegado del Admira Wacker. El Bristol City, en cambio, se hizo con la sobradamente conocida cara de Benik Afobe. Aunque fue tras ser derrotado por sus rivales Leeds United y West Brom.

Empezó el Bristol City el día con la clara intención de llevarse a Eddie Nketiah, quien acabó siendo seducido por la idea del Leeds y de Marcelo Bielsa. Entonces, en Bristol giraron rápidamente sus miras hacia Charlie Austin, quien un par de horas después sería presentado por el West Brom. Siendo el Barnsley un candidato a no descender, los contrincantes más cercanos de los de Bristol, Leeds y WBA, les habían dejado mirando al abismo. Pero, en ese momento, con casi todo perdido, convencieron al Stoke, otro teórico rival, de cederles a Benik Afobe. Todos -y casi todos con delantero nuevo-encaran el maratónico reto de ascender de Championship. Tras un día de locos en el que sucedió todo lo que acabamos de mencionar, para ilustrar lo demente que es (en el mejor de los sentidos -creemos-) Transfer Deadline Day. Una maratón en sí misma, que deja resaca, pero aquí estamos para recordar lo sucedido. Afortunadamente no es una lo suficientemente fuerte como para impedir contarlo todo la mañana siguiente, con pelos y señales.

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