Roberto Firmino: una rara avis en la delantera
Roberto Firmino anotó contra el Swansea dos tantos. Cuenta con 16 goles y 8 asistencias a su favor en cinco meses. Para no ser un delantero puro, estas son cifras que no están nada mal.

La mayoría de definiciones para un delantero de clase mundial incluirían un mínimo de treinta goles por temporada. Los delanteros de élite con frecuencia llegan a esta cifra año tras año y estos aportan comodidad a su equipo por tan prolíficos números.

Tipos como Robert Lewandowski, Edison Cavani o Luis Suárez son lo más cercano a un delantero centro puro que existe actualmente. Luego, por supuesto, se encuentran Cristiano Ronaldo y Leo Messi, pero estos operan ya en un universo aparte. Otros nombres que podríamos considerar son los de Harry Kane, Kun Agüero o Gonzalo Higuaín. Todos ellos variantes en estilo y forma de jugar, pero también conocidos por su habilidad goleadora.

Entre todos ellos se encuentra una figura que no recibe mención alguna y este es Roberto Firmino. El verano pasado y tras la llegada a Anfield de Mohamed Salah, el brasileño cambió al dorsal número nueve, lo que podría verse como un cambio simbólico que refleja su ascensión como atacante.

Firmado del Hoffenheim en julio de 2015 por Brendan Rodgers, Firmino llegó a la Premier League siendo un desconocido para muchos teniendo en cuenta los treinta kilos que pagaron por él. Desenvolviéndose como número diez en la Bundesliga así como falso nueve, a Bobby se le había encasillado como un centrocampista ofensivo más para el esquema del norirlandés.

Bajo las órdenes de Rodgers se acostumbró a jugar en banda acompañando a Christian Benteke, una asociación extraña que no dio ningún resultado. No tenía ninguna influencia en el juego y era difícil adivinar qué tipo de jugador acababan de firmar los reds.

Fue la llegada de Jürgen Klopp al banquillo del Liverpool lo que cambió su carrera, pues el exentrenador del Borussia Dortmund, que le conocía bien desde su etapa en Alemania, le convirtió rápidamente en el foco principal de su línea ofensiva por delante de otros atacantes más puros como Daniel Sturridge o Divock Origi.

Un primer gol en la victoria por 1-4  en el Etihad Stadium fue seguido de otro contra el Arsenal. Firmino empezaba a mostrar su potencial y a sentirse cada vez más cómodo en lo que era para él un nuevo rol. Diez goles en su primera temporada le hicieron coronarse como el máximo goleador de la temporada para el Liverpool. A estas cifras hay que sumarle las diez asistencias que repartió entre sus compañeros. Temporada magnífica para empezar.

Combinando la técnica brasileña con la disciplina alemana y unas insaciables ganas de trabajar, se ganó una reputación un tanto inusual en Inglaterra. Marcando el tiempo con la presión alta, los sprints que realiza abren la brecha para que luego sus compañeros roben el balón en campo contrario. Gracias a esto que se ha convertido en un jugador esencial en el gegenpressing de Klopp, y ahora mismo no se piensa en alguien mejor para ejecutar dicha tarea.

Capaz de robar numerosos balones en campo contrario que luego terminan en situaciones de peligro, Firmino es el ser más altruista de la Premier League. Constantemente hace mejores a los de su alrededor, sus estadísticas no podrían ser mejores: más tackles (41) que defensas centrales como Jan Vertonghen (33) o Gary Cahill (40) y más ocasiones de gol creadas (76) que Antoine Griezmann (57) y solo una por detrás de Leo Messi en 2017.

Por supuesto que el punto principal a comparar con estos jugadores es la capacidad goleadora y que la de Firmino se encuentra lejos de ellos es evidente, pero su función en el sistema de Klopp no se reduce a la faceta goleadora. El brasileño se ha convertido en un maestro en el rol de falso nueve que Klopp ha diseñado para él, aunque esta temporada parece claro que superará los veinte goles.

Si bien su influencia se apaga cuando se despliega en el extremo izquierdo del campo para dar cabida a un delantero de área, Klopp ha encontrado la posición ideal para maximizar el rendimiento de Firmino. Puede que no sea reconocido como un genio de talla mundial por su estilo poco ortodoxo, pero en el 4-3-3 que emplea el alemán es el jugador idóneo y, tal y como dijo Klopp en la rueda de prensa posterior al partido contra el Swansea, “por cómo lee el juego, es el mejor jugador que tengo, se me hace imposible sacarle del once

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