Salford City FC: del barro a la Premier League
En 2014 el club fue adquirido por cinco miembros de la Clase del '92: Nicky Butt, los hermanos Neville, Paul Scholes y Ryan Giggs. Poco después se incorporó el magnate singapurense Peter Lim, quien recientemente cedió parte de su accionariado mayoritario al último incorporado: David Beckham. Con la tribuna presidencial acaparando todos los flashes en los días de partido, el Salford City ha conseguido profesionalizarse y ascender a League Two. Sin embargo, la llegada de estos nuevos inversores y su empuje económico han sido recibidos con recelo en las divisiones inferiores del fútbol inglés.
Bufanda Salford

Lejos quedaban aquellos cristales enormes e impecables de Old Trafford, las estatuas de Sir Alex Ferguson, George Best o Bobby Charlton que te anuncian la entrada a un territorio sagrado, al teatro de los sueños. La primera vez que Gary Neville visitó Moor Lane, la casa del Salford City Football Club, se encontró que aquel equipo vivía de los voluntarios. Estos pintaban las líneas del terreno de juego, vendían las entradas el día de partido, limpiaban las gradas después de los encuentros, quitaban el barro del campo con una escoba… Gary no sabía dónde se había metido -algo podía imaginarse tras la primera visita, a solo cinco millas del majestuoso Old Trafford-, pero menos podían imaginarse el resto de sus compañeros que decidieron comprar el Salford City FC: su hermano Phil, Ryan Giggs, Nicky Butt y Paul Scholes.

La conocida como Class of ‘92 adquirió en propiedad un club al norte de Manchester en marzo de 2014. El club fue fundado en 1940 y pese a su longeva historia, hasta estos últimos años fue un equipo más de los cientos no profesionales que regentan las islas británicas. Sin embargo, cuatro ascensos en el último lustro les ha convertido, por primera vez, en parte del fútbol profesional. Pero también en uno de los clubes a los que sabe mejor derrotarles.

De la primera reunión de la cúpula del club con los nuevos propietarios hasta el ascenso conseguido en Wembley, La Clase del ’92 ha vivido experiencias que ni siquiera contemplaban. En aquel primer cara a cara, los cinco exjugadores del Manchester United se reunieron con Karen Beird, la presidenta, y Phil Power, el entonces entrenador de los Ammies. El primer contratiempo fue que el técnico no se presentó, puesto que estaba de vacaciones y consideró que aquella primera reunión con los nuevos accionistas no era un motivo de peso como para aparcar sus días de descanso por unas horas. Lógicamente, Power fue destituido antes de terminar la temporada.

Algunos de los miembros de la Clase del '92 vistiendo los colores del Salford durante un partido conmemorativo de su llegada al equipo. / Getty Images
Algunos de los miembros de la Clase del '92 vistiendo los colores del Salford durante un partido conmemorativo de su llegada al equipo. / Getty Images

Era la primera experiencia de los cinco exfutbolistas en la dirección de un club. La sensación era que se encontraban fuera de su hábitat. Los propietarios, que se creyeron los Reservoir Dogs de Quentin Tarantino, chocaron pronto contra el muro de la realidad. En algunos entrenamientos nadie había pensado en llevar los balones, los jugadores, que se desplazaban con su coche particular a los partidos, a veces se perdían y llegaban tarde… Y ahí estaban esas cinco leyendas de los Red Devils, campeones de la Premier League y Champions League, atónitos ante un fútbol que no habían visto.

Los propietarios, que frecuentaban Moor Lane los días de partidos, vivían los enfrentamientos del Salford City como quien ve los de su equipo. Giggs tenía la mirada puesta sobre una de las estrellas del equipo: Gareth Seddon. El delantero era el mejor pagado de la plantilla, con 400 libras semanales, y compaginaba el fútbol con los flashes. También era modelo. Tras unos primeros meses irregulares en lo deportivo pero cada vez más estables en la gestión, los accionistas decidieron incorporar a un nuevo miembro: Peter Lim, que se haría con el 50% del club llegó en septiembre de 2014.

Le motivaron, principalmente, dos aspectos. En primer lugar, la voluntad de desarrollar el talento de jugadores jóvenes. Y, en segundo lugar, ayudar a los otros componentes de La Clase del ’92, que se quedarían con una décima parte cada uno. La decisión, no obstante, no fue vista con buenos ojos por parte de los seguidores de los Ammies. Existía el miedo a que el interés fuese únicamente el dinero. Convencieron a algunos de los seguidores más críticos como deberían resolverse todo tipo de problemas: en un pub de Salford, con una cerveza en la mano. Y todos contentos.

Una de las personas que ha vivido el auge del Salford City y todos sus ascensos durante los últimos años es Charlotte Tattersall, actualmente la fotógrafa del club. Como entonces estudiaba fotografía, se llevaba la cámara a todos los partidos del equipo. Como una seguidora más. “Han cambiado el club completamente, sobretodo el estadio, que luce muy diferente respecto a la primera vez que fui”, explica Tattersall sobre la casa de los Ammies, hoy renombrado como Peninsula Stadium y con capacidad para algo más de 5000 espectadores. Este estadio sí que ha terminado de construirlo Peter Lim.


“Han cambiado el club completamente, sobretodo el estadio, que luce muy diferente respecto a la primera vez que fui”. Charlotte Tattersall, fotógrafa del Salford City.

Uno de los objetivos de los propietarios era que el club tuviese un impacto en la comunidad. La fotógrafa cuenta que “pese a que no tenemos muchísimos seguidores, recuerdo partidos algunos martes por la noche donde no había más de 100 personas en las gradas”. Sin embargo, con el éxito más reciente en lo deportivo, muchos más aficionados frecuentan el Peninsula Stadium. Además, a través de la Fundación 92, el club se ha arraigado a la zona. Apoyan a los vecinos con problemas de salud mental, a los discapacitados, a los sintecho y a jóvenes con diferentes problemas. También crearon un equipo femenino. Intentan hacer del Salford algo más que un club de fútbol.

Los Ammies son, posiblemente, el club que está consiguiendo más promociones de los últimos años. La estrella de la primera etapa de la gestión de La Clase del ’92, Gareth Seddon, ya vivió algo similar en el Fleetwood Town. Esta es la octava temporada en el fútbol profesional para los del oeste, mientras que es solo la primera para el Salford City, que consiguió el ascenso a League Two hace tan solo unos meses. En Fleetwood Town, Seddon se sorprendió cuando el club pagó 100.000 libras por un delantero que, según el mismo Seddon, “era delgado y ni tenía regate ni tenía gol, era solo rápido”. Bien es cierto que esas solo fueron las primeras sensaciones, puesto que aquel fichaje, que anotaría 31 goles en liga, respondía al nombre de Jamie Vardy. Aquella temporada, la 2011/12, el Fleetwood Town aconseguiría el ascenso a la cuarta división.

Algunos años después de la compra del Salford City, David Beckham se unió a sus excompañeros en la propiedad del club. Compró un 10% en enero de este mismo año, que le cedió Peter Lim, en la temporada definitivo para dar el salto al fútbol profesional. La fotógrafa Tattersall reconoce que el objetivo a largo plazo, unos diez años, es llegar a la Premier League. Sin embargo, explica que “la gente cree que podremos conseguir una promoción tras otra, pero en la Football League es muy poco probable”. No obstante, el impacto económico de los propietarios se ha dejado notar en el club y la plantilla.

 

David Beckham es el último exfutbolista que llegó al Salford después de que Peter Lim le cediera un 10% de las acciones. / Getty Images
David Beckham es el último exfutbolista que llegó al Salford después de que Peter Lim le cediera un 10% del club. / Getty Images

En julio de 2018, los Ammies realizaron una de las operaciones más controvertidas del verano. Ficharon, por una cantidad que no desvelaron, a Adam Rooney. El delantero procedía del Abeerden, de la primera división escocesa, y decidió aceptar la oferta que le haría jugar en la quinta división inglesa, en el fútbol no profesional. Sin embargo, algunas fuentes afirmaron que su sueldo -así como su calidad- estaba muy por encima de la habitual en aquellas categorías. Percibía entre 3.000 y 4.000 libras semanales. Un buen motivo, no obstante, para abandonar Escocia y vivir cerca de Manchester, aunque nunca justificó el movimiento a raíz del incentivo económico: “Creo que era un buen momento para abandonar el club -Abeerden-, a final de temporada no estaba jugando tanto como me gustaría. La oferta me intrigó”.

Los tres ascensos en los últimos años, que han llegado con una fuerte inversión económica tanto en infraestructuras como en contratos, han hecho del Salford City uno de los equipos a batir. Sea en la liga que sea. Se les acusa, popularmente, de “comprar los ascensos”, de corromper la esencia competitiva del fútbol. Pero el fútbol no es una ciencia exacta -y por eso nos encanta-. Nada está asegurado y hay miles de casos que lo corroboran: Sunderland, Bolton, Portsmouth… Ante el dinero, siempre quedará el fútbol y el aficionado. Cinco históricos exfutbolistas llegaron a Salford para pasar del barro a la Premier League. Con el meticuloso plan de Ocean’s Eleven -o Twelve, o Thirteen-, pero aún con muchos estadios por pisar y con la obligada mentalidad de pensar que, hasta no hace mucho, aquel club lo sostenían íntegramente sus seguidores.

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