Todos al banquillo
Con el fútbol inglés detenido al menos hasta mayo, continúan surgiendo dudas sobre el devenir de esta temporada. Finalizar las ligas parece una misión cada vez más improbable, pero, en caso de intentar hacerlo, la preparación física de los futbolistas será una cuestión fundamental.
Adama gimnasio

La Premier League no regresará hasta el 30 de abril, como mínimo. Es la voluntad de la FA, a cotas tan altas como la de los seguidores del Liverpool cuando se repiten cada inicio de temporada que “este año sí” -aunque este año sí que sí-. La realidad no entiende de fechas y nada puede darse por seguro. El parón cambiará las cosas. Muchas. Quizá el propio Liverpool pierda algo de frescura en su presión. Puede que Adama Traoré regrese aún más hinchado o incluso que Allan Saint-Maximin sorprenda con algún nuevo atuendo.

En lo que seguro que afecta este parón es en la condición física de sus futbolistas y cómo regresen a los entrenamientos será clave para encarar el tramo final de la temporada si esta finalmente se retoma, algo que parece cada vez más improbable. “Es difícil porque estamos en una incógnita, no sabemos cuánto va a durar esto y así es complicado trabajar”, dice Brais Fernández, a cargo de la terapia y rehabilitación de los futbolistas de la academia del Bristol Rovers.

Brais ha pasado por el Atlético de Madrid, el Celta de Vigo y el Sankt Pauli, y esta temporada empezó a trabajar con los Pirates. Mantener la forma es una de las claves para los futbolistas. Sin embargo, no todos poseen el mismo material o espacio para afrontar este período indefinido. Aunque algunos futbolistas de Premier League tienen pequeños gimnasios en casa, no es el caso de la mayoría de los casos de Championship y, mucho menos, de League One. “Es difícil monitorizar a los equipos de League One y saber si hacen el trabajo. En algunos clubes realizan videollamadas grupales para hacer los entrenamientos. Principalmente se entrenan con bandas y esterillas”, explica el preparador de los Pirates.

Algunos futbolistas poseen una cinta. No obstante, no es suficiente. Aun así, pese a que la recomendación de las instituciones es la de quedarse en casa, los parques siguen abiertos y cualquier persona puede hacer uso de ellos. Donde más se nota la falta de ejercicio es en el trabajo aeróbico, aquel que se realiza a una intensidad media y tiene una duración considerable. “Puedes trabajar en la cinta, pero no puedes hacer cambios de velocidad o de dirección. Un jugador empieza a perder condiciones a los tres días”, remarca Brais.


“Un jugador empieza a perder condiciones a los tres días”

En una liga, la Premier League, donde el espectáculo siempre ha estado por encima de todo -y esto ha tenido consecuencias en el rendimiento continental-, a la hipotética vuelta del parón, el calendario estará muy comprimido. Dice Brais que “los futbolistas necesitan seis semanas para alcanzar un nivel competitivo óptimo”. No las tendrán. Si las semanas se van sucediendo y el fútbol no regresa, lo ideal sería hacer una pretemporada. “Sería necesario un tiempo de adaptación, no solo para competir, sino para reducir el riesgo de lesión, que aumentaría bastante. La mejor manera de prevenir es entrenar”, explica el preparador.

La preparación física en el Reino Unido es diferente a la de España, Francia o Italia. En las islas se prioriza la fuerza por delante de la técnica. Tanto en la rutina habitual como en este parón, priman los trabajos de halterofilia, es decir, el levantamiento de peso. Es una condición necesaria para competir, como mínimo, hasta Championship. Se trata de una corriente distinta a la del sur de Europa porque el fútbol también es diferente. La competición solicita a jugadores bien dotados físicamente, donde, en muchas ocasiones, los finos estilistas y los ‘10’ imaginativos son tragados por el barro. También son diferentes las lesiones que se sufren; en las ligas británicas las más comunes son las contusiones a raíz de las entradas. En su museo, el Sheffield United posee cuatro FA Cups, un campeonato de liga y varias tibias que rememoran los mejores años del club.

Mientras los futbolistas siguen trabajando en sus casas, la mirada se ha alejado de los estadios para acercarse a las comunidades. Lo que no une el fútbol, lo hace la crisis. Manchester City y Manchester United han donado 100.000 libras conjuntamente a un banco de alimentos de la ciudad. También se han involucrado Liverpool, Newcastle, Burnley, Leeds o Huddersfield. Además, Willfried Zaha ha abierto las puertas de 50 apartamentos que tiene en propiedad para que puedan usarse con fines sanitarios y el exspur Gareth Bale, junto a futbolistas de la Premier League, organizará un torneo online con el objetivo de recaudar fondos para combatir la crisis.

Los futbolistas no volverán en su mejor condición tras el inesperado parón. Desde los clubes se insiste en la importancia de la preparación autónoma para reducir el riesgo de lesión. También para que los jugadores no regresen a los entrenamientos como Luke Shaw lo hizo algunos veranos: relleno, y no precisamente de magia. Esta vez, todos debemos quedarnos en el banquillo.

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