Un martes por la noche
Aunque no acaben luchando por clasificarse para Europa, uno siempre duerme más tranquilo sabiendo que siempre habrá alguien como el Burnley que enarbole la bandera del unoacerismo para poner en entredicho a los grandes que se pongan en su camino. Para recordarnos que la vida puede ser maravillosa un martes por la noche.

Un balón largo en el ochentaymuchos, un delantero que la baja, una dejada y un zapatazo a la red. Es la forma más Burnley, más Sean Dyche, que puede existir de recordarnos que la vida puede ser maravillosa un martes por la noche. Aunque llueva, aunque seas pobre, aunque seas feo, aunque lleves menos goles marcados que partidos jugados en la temporada.

El equipo de Lancashire, con la segunda plantilla más barata de la Premier League, ha dormido un martes y despertado un miércoles en posición de Champions. No es algo anecdótico, no es fruto del azar; es el resultado de años de trabajo, el trazo ascendente de una línea que jamás se abandonó, ni siquiera tras el descenso en 2015, cuando, lejos de despedir a su entrenador, el club decidió dotar de estabilidad su proyecto.

Desde entonces, y siempre con la misma receta, los Clarets no han dejado de progresar. En su segunda temporada consecutiva en la máxima categoría, los de Dyche están logrando cumplir con creces el objetivo de consolidarse en la misma. En 17 jornadas, el Burnley lleva solamente nueve puntos menos (31) que cuando acabó la temporada pasada (40).

Solidez defensiva, orden, solidaridad y ataques directos son los cimientos del éxito de los de Turf Moor. Actúan en todo momento como un bloque al que es muy difícil meterle mano. Sus cifras goleadoras esta temporada son el claro ejemplo de que la escasez se puede convertir en abundancia si se optimizan los recursos: son el único equipo del top 10 que ha anotado menos de 20 goles (¡sólo 16!) y el tercer equipo menos goleado, solamente detrás de los dos gigantes mancunianos, con 12 tantos encajados. ¿No es una maravilla?

No es de extrañar que el 1-0 sea el resultado más repetido en sus partidos: seis a favor y tres en contra. Sinceramente, se me ocurren pocas cosas más bonitas que una victoria por la mínima en Turf Moor un día gris.

Dyche ha logrado reponerse a la marcha de algunos de sus mejores jugadores en los últimos años: Joey Barton, Michael Keane o Andre Gray han dejado paso a Jack Cork, un Ben Mee reconvertido y a un nivel espectacular como central o al delantero, ex del Leeds United, Chris Wood. Ellos tres junto a Tarkowski, Defour, Ward, Hendrick o Robbie Brady conforman la columna vertebral del equipo revelación de la temporada. Además, Nick Pope está sustituyendo de forma brillante al lesionado Tom Heaton, que venía siendo uno de los mejores porteros de la liga.

Otro de los grandes méritos del entrenador es que muchos jugadores están alcanzando, de su mano, su mayor nivel nunca mostrado. A varios de ellos les ha servido para ser llamados por la selección inglesa por primera vez: Heaton y Keane el año pasado o Cork esta temporada.

Parece difícil imaginar que el Burnley vaya a luchar por cotas más altas que lograr estabilidad en la Premier League, pero aunque no acaben luchando por clasificarse para Europa uno siempre duerme más tranquilo sabiendo que siempre habrá alguien que enarbole la bandera del unoacerismo para poner en entredicho a los grandes que se pongan en su camino. Para recordarnos que la vida puede ser maravillosa un martes por la noche.

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