Un palacio de cristal
Muchas de los que no son asiduos de la Premier League, y menos a los equipos fuera del Big-6, se sorprenderán al ver al Crystal Palace tan cerca del descenso tras competir bien ante City y Liverpool. ¿Qué hacen los Eagles ahí?

Para saber quién tiene más números de ganar esta edición de la Premier League, hay que remitirse a los enfrentamientos que City y Liverpool han tenido con uno de los equipos jueces, hasta el momento, de la competición: el Crystal Palace. El 2-3 conseguido por el equipo de Roy Hodgson en el Etihad sorprendió a más de uno. Como de costumbre los de Pep Guardiola se adelantaron en el marcador tras más de 25 minutos con los Eagles casi colgados del larguero de la portería que aquél dia defendía Vicente Guaita. Eso sí, no todos, ya que Wilfred Zaha iba por libre. Cosa lógica esa distancia en el campo con sus compañeros, ya que refleja perfectamente la distancia cualitativa que le separa de ellos, pero ese es otro tema.

El gol en contra significó un giro en el planteamiento del Palace que a partir de entonces empezó a buscar el empate, y no solo lo consiguió, sino que se puso dos goles por delante en el marcador. Pese al acoso Cityzen en el tramo final de la segunda parte, el equipo capitaneado por Luka Milivojevic se llevó los tres puntos. Eso pasó el 22 de diciembre, poco menos de un mes más tarde era el turno del Liverpool, el líder. En un partido emocionantísimo y con el recuerdo de haber ganado al todopoderoso City en la retina de los Eagles, Townsend adelantó al Palace. Más tarde, Salah y Firmino dieron la vuelta al marcador y Tomkins empató. El Palace, de nuevo, estaba decidiendo la liga como unas semanas antes lo hacia en Manchester, pero los Reds no se iban a quedar quietos. Los muchachos de Jürgen Klopp sentenciaron y, ya hacia el final del partido y con un hombre más, Max Meyer maquilló el resultado: 4-3 en Anfield.

¿Pero cómo es posible que un equipo, teóricamente, tan competitivo y capaz de plantarle cara a los grandes de Inglaterra navega dentro de las aguas turbulentas de la lucha por la salvación? Lo cierto es que, pese a tener muy buenos jugadores como Aaron Wan-Bisaka (sorpresa de la temporada en Inglaterra), Milivojevic, el recién llegado Michy Batshuayi y (como adelantaba unas líneas atrás, a otro nivel) Zaha; parece que los planteamientos del veterano Hodgson no aprovechan el potencial de su equipo. Es como cuando le das un smartphone de ultimísima generación a tu abuelo. Ni él lo disfruta ni el teléfono saca su máximo potencial.

Contra los grandes, Hodgson, planta una línea de 9 (más el portero) y Zaha arriba, siendo los propios jugadores los que, con la motivación innata que aparece cuando te enfrentas a alguien mejor que tu, consiguen sacar “buenos” resultados. Cabe recordar que del Big-6, solo el Chelsea ha conseguido ganar por más de un gol al Palace. Mientras, han sacado un punto a gigantes como el Manchester United o el Arsenal. Entoces, el problema aparece cuando los Eagles se enfrentan a equipo que, en términos puramente cualitativos, es inferior y deberían ganar con cierta solvencia, pero finalmente no lo consiguen. El fútbol ya no se ciñe al “si algo funciona no lo cambies”, porque es posible que sean tus rivales los que sí se atrevan a cambiar y entonces seas tú el que acabes perdiendo la partida.

El Crystal Palace ahora mismo hace honor a su nombre siendo un palacio de cristal en el que, desde fuera, somos capaces de ver quiénes son las piezas claves, los reyes, de esta plantilla y también dónde tienen más carencias (con errores defensivos claros). Los equipos teóricamente pequeños están preparados, salen al campo con la lección aprendida y el palacio de cristal ojeado para anular esos engranajes que hacen que todo salga bien. El Palace suele salir a hacer su juego basado en la velocidad y el buen posicionamiento, pero cortando el cable adecuado, es fácil de oscurecer. Si a eso le sumas que los jugadores no sienten la motivación de jugar contra un equipo del Big-6 y sus ya habituales faltas de concentración en defensa, la pérdida de opciones es evidente y hace que el equipo deambule con el descenso en los talones.

Hodgson debe buscar una alternativa porque tiene plantilla para estar más arriba. Si sus jugadores y él mismo mostraran la ambición que muestran contra los grandes y dejasen de lado su mala actitud frente a equipos peores, seguramente estarían mirando más a la cosmopolita Europa que al duro infierno de la Championship. Ahora solo faltaría construir un palacio opaco y con alternativas. Y bueno, quitarle ese smartphone de última generación al abuelo, que no sabe utilizarlo. 

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