Un viaje que pudo cambiar la historia del Sheffield United

Los años 70 y 80 estuvieron plagados de constantes subidas y bajadas para el Sheffield United, que transitó con más pena que gloria por las cuatro divisiones profesionales del fútbol inglés. Un deambular que podría haber evitado si "Happy Harry" Haslam hubiera podido cerrar el fichaje de un joven argentino en el verano de 1978.

Los años 70 y 80 fueron como una montaña rusa para el Sheffield United, uno de los históricos del fútbol inglés. Este es el relato de ese trayecto marcado por constantes subidas y bajadas tanto como la historia de un fichaje que podría haber cambiado para siempre el desenlace.
Nuestra historia arranca a principios de la década de los años 70. En la recta final de la temporada 1970-71, el United encadenó una racha de seis victorias y cinco empates que le permitieron lograr el ascenso a la primera división. La siguiente temporada, los Blades se convirtieron en la sensación de la liga. Liderados por jugadores como Tony Currie, Alan Woodward, Eddie Colquhoun, Len Badger, Ted Hemsley, Trevor Hockey, Alan Hodgkinson, Gil Reece y Bill Dearden, arrancaron la temporada con ocho victorias y dos empates en sus primeros diez encuentros. Sumados a una victoria en la Copa de la Liga y a la racha de la temporada anterior, el United acumuló 22 partidos sin perder, su mejor racha desde la Segunda Guerra Mundial. Los Blades no soltaron el liderato hasta llegar a Old Trafford, donde cayeron por 2-0. La sentencia fue obra de George Best, gracias a uno de los goles más memorables que se le recuerdan.
El éxito deportivo del equipo provocó que el club tomara la decisión de construir una nueva grada, conocida como South Stand. Hasta entonces, Bramall Lane albergaba partidos de cricket y constaba de solo tres gradas, dejando un espacio abierto. La construcción de esta nueva grada, inaugurada en 1975, aumentó la capacidad del estadio en 7.746 asientos.
Aquella temporada, el equipo finalizó en sexta posición, quedándose a solo un punto de clasificar para la Copa de la UEFA tras no ser capaz de derrotar al Birmingham en St. Andrew’s en la última jornada. Aquella decepción no sería más que el comienzo de un largo y doloroso declive.
La temporada siguiente, 1975-76, el club descendió a segunda división, lo que generó una catástrofe financiera, agudizada por la caída de la venta de abonos de temporada. Con el club endeudado hasta las cejas a causa de la construcción de la nueva grada, el banco del club se negó a concederle más préstamos. El dinero ingresado por la venta de Tony Currie, una leyenda del club, al Leeds, sirvió de poco. El banco rechazó la concesión de más préstamos a menos que los miembros del Consejo ofrecieran garantías personales.
Llegamos al nudo de nuestra historia, que se sitúa en septiembre de 1977. Fue entonces cuando el técnico Jimmy Sirrel abandonó el club, hundido en las catacumbas de la segunda división. Sirrel pasó a la historia del club porque fue él quien diseñó el escudo actual después de que el ayuntamiento de Sheffield registrara en propiedad el escudo de armas de la ciudad, que el club había usado hasta entonces como emblema. El técnico fue sustituido temporalmente por Cec Coldwell. Los resultados mejoraron en las primeras semanas pero el equipo volvió a caer a las últimas posiciones en enero. Ahí es cuando aparece una de las figuras claves en esta historia, Harry Haslam.
Haslam procedía del Luton, al que había logrado ascender a primera división en la temporada 1974-75. “Happy Harry”, como era apodado, trajo con él como segundo entrenador al uruguayo Danny Bergara, exjugador de Mallorca y Sevilla entre otros equipos, y otra de las figuras fundamentales del relato.
Con fama de hábil para detectar talento, Haslam se puso manos a la obra con la inestimable colaboración de Bergara. Tras finalizar la temporada 1977-78 en una digna duodécima posición, la pareja se embarcó con rumbo a Sudamérica para enrolar jugadores con los que intentar el regreso a la primera división.
Uno de los primeros lugares a donde dirigieron sus pasos fue a Argentinos Juniors, un club reconocido por la formación de jugadores. De allí han surgido en las últimas décadas futbolistas como Sergio Batista, Lucas Biglia, Claudio Borghi, Fernando Cáceres, Diego Cagna, Esteban Cambiasso, Fabricio Coloccini, Federico Insúa, Nicolás Pareja, José Pekerman, Diego Placente, Fernando Redondo, Juan Román Riquelme, Juan Pablo Sorín o Lucas Barrios. Conscientes de las limitaciones financieras del United, Haslam y Bergara debieron considerar que aquel era el lugar propicio para encontrar a una joven promesa que llevarse a Inglaterra.
Inmediatamente les llamó la atención un joven de 17 años que conducía el balón como si su bota estuviera empapada en pegamento y que dictaba el ritmo del partido desde su escaso 1,65 de altura. Los técnicos no tardaron en darse cuenta de que ante ellos se encontraba un fuera de serie. Haslam alcanzó un acuerdo en un visto y no visto por valor de 200.000 libras. Pero cuando todo parecía arreglado, el United no pudo hacer frente a las exigencias de Argentinos Juniors, que a última hora exigió un pago adicional al pactado.
Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, Haslam se dirigió a River Plate y fichó por 160.000 libras a otro compatriota de Maradona, un tal Alex Sabella. A pesar de que el argentino deslumbró a la hinchada de Bramall Lane con su fútbol, no pudo evitar el descenso la temporada siguiente.
A pesar de que Sabella fue traspasado en 1980 al Leeds United por 400.000 libras, el club arrancó con buen pie la temporada. En Navidad, el club comandaba la tabla y apuntaba firma hacia el regreso a la segunda división. Sin embargo, la salud de Haslam comenzó a deteriorarse rápidamente y tuvo que dejar el cargo a mediados de enero. Su sucesor fue Martin Pieters, un excampeón del mundo con la selección inglesa del 66. Pieters no pudo evitar la caída libre en la que se vio inmerso el equipo y llegó a la última jornada luchando por no descender. Los Blades recibían en Bramall Lane al Walsall, que se encontraba un punto por detrás. Un empate bastaba pero los visitantes se adelantaron en el marcador, condenando al United al descenso. Sin embargo, el árbitro concedió un penalti en el último minuto al United. Sin embargo, Don Givens erró su lanzamiento y el Walsall se llevó la victoria por 0-1. Los locales descendieron a la cuarta división tras lograr solo tres victorias en los últimos dieciséis partidos.
El United pasó el resto de los años 80 deambulando por la Football League hasta que logró ascender a la primera división en 1990 y fue uno de los miembros fundadores de la Premier League en 1992. Pero Harry Haslam ya no pudo asistir a ese momento de gloria. “Happy Harry” falleció en 1986. El mismo año en que aquel joven de 17 años que casi había logrado fichar ocho años atrás deslumbraba al mundo en México.
Comentarios
Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información