Una joya de cristal y marfil
El Wilfried Zaha actual, líder del Crystal Palace y estrella de la Premier League, es el producto de un doble regreso a sus dos orígenes: donde nació el niño y donde nació el futbolista. Tras reencontrarse con sus raíces africanas y londinenses, se ha convertido a sus 25 años en el jugador que siempre soñó.

El Crystal Palace agonizaba en su propia vergüenza cuando el mundo se giró con mirada acusadora hacia Selhurst Park tras la séptima jornada de la temporada 2017-2018 de la Premier League. Con siete derrotas en siete partidos y ni un gol a favor, los Eagles habían entrado en los libros históricos del fútbol inglés firmando el peor arranque jamás registrado. Contra todo pronóstico, la hemorragia se cortó en la octava fecha, cuando el Chelsea los visitó en condición de vigente campeón y salió derrotado por 2-1. Lejos de justificarlo con la suerte y la casualidad, los aficionados del club del águila sabían que había una explicación mucho más lógica de la resurrección de su equipo: había vuelto Wilfried Zaha.

Cuesta imaginar que las humillaciones de cada semana habrían cesado si Zaha no hubiera regresado a tiempo para detener la marcha fúnebre. Después de un doloroso 0-3 en la jornada inaugural, se perdió los seis partidos de liga posteriores por una lesión en la rodilla y el conjunto se hundió. Cuando retornó, de él dependía reparar la pisoteada reputación de los Eagles y a sus 25 años ha sacado a todo el club del lodo para creer de nuevo en la supervivencia del Palace. Y es que Wilfried nunca ha estado mejor preparado para manejar la presión después de un proceso en el que se ha reencontrado con sus raíces.

Esta versión superlativa y en constante crecimiento de Zaha es el producto de un doble regreso a sus dos orígenes: donde nació el niño y donde nació el futbolista. Los años desesperado por impresionar en el Manchester United y recibir la llamada de la selección inglesa son pasado; ahora lucha por el país que lleva en la sangre y el club que le convirtió en genio del balón. Costa de Marfil y el Crystal Palace son la identidad que buscaba.

Foto: Bryn Lennon (Getty Images)

Nació en 1992 en Abiyán, capital marfileña, pero a los cuatro años marchó a Londres en busca de una nueva vida junto a su familia. El destino ya vio a Zaha desde muy pronto vestido de azul y rojo: se instalaron en Rothesay Road, a dos calles de Selhurst Park. Con doce veranos entró en la academia del Crystal Palace y a los diecisiete debutó con el primer equipo. Convertido en el gran diamante de los Eagles, fue el último fichaje de Sir Alex Ferguson en el Manchester United: los Red Devils pagaron 11,75 millones de euros en enero de 2013 por su traspaso y le dejaron cedido en el club londinense hasta verano, donde fue uno de los héroes del ascenso a la Premier League a final de temporada. El salto al estrellato, sin embargo, fue demasiado brusco para asimilarlo. Sólo jugó cuatro encuentros a las órdenes de David Moyes y se marchó cedido al Cardiff City para completar un curso 2013-2014 de morriña. Su sitio no estaba ni en Mánchester ni en Gales.

Wilfried regresó a las calles y el estadio de su infancia para reencontrarse en el único sitio en el que no le conocen sólo por su nombre, sino también por su historia. El Crystal Palace recuperó a su hijo adoptivo en calidad de cedido en agosto de 2014, y sólo unos meses bastaron para que Zaha se diera cuenta de que como en casa no se juega en ningún sitio: a mitad de temporada, firmó un nuevo contrato con los Eagles y desde entonces ha recibido el premio al Jugador del Año del club en 2016 y 2017.

Desde enero de 2017, Zaha se ha comprometido con la selección de su país de nacimiento, Costa de Marfil. Foto: Dan Mullan (Getty Images)

El fútbol ha servido de introspección para Zaha en su explosión como jugador, el momento más difícil para medir los tiempos. Si en su retorno a Selhurst Park recuperó la niñez que el fichaje por el United le arrebató, gracias al balón ha reunido la última parte de él que faltaba: su origen.

Abandonar Costa de Marfil a los cuatro años hizo que incluso el francés se le olvidara al pequeño Wilfried, que superó la etapa de adaptación a su nuevo país hasta convertirse en un ciudadano británico más. Representó a Inglaterra como sub-21, pero el crecimiento que su fútbol experimentaba no se correspondió con llamadas de la selección absoluta más allá de algún amistoso. Sin futuro en los Three Lions, Zaha miró a su mitad africana y descubrió que la llave para su futuro internacional era su pasado. En enero de 2017, disputó su primer partido oficial con Costa de Marfil y se comprometió así de por vida con su país de nacimiento. Fue más tarde, en noviembre, cuando visitó su tierra con motivo de un partido contra Marruecos de clasificación para el Mundial de Rusia. Habían pasado dos décadas desde la última vez que pisó territorio marfileño.


El sueño de Zaha sólo podía tallarse en cristal y marfil. Su identidad es la de un africano criado en Selhurst Park, no la de un inglés en el banquillo de Old Trafford

"Irme de aquí como un desconocido y volver como un héroe... Siento que todavía no he conseguido nada. Por eso significa tanto para mí ponerme la camiseta de Costa de Marfil, porque tienen tanto amor y fe hacia mí a pesar de no haber hecho nada aún", explicó a Palace TV en su regreso a Costa de Marfil. En el aeropuerto le esperaba una muchedumbre emocionada ante el que hoy es el mayor talento de un país en transición futbolística desde que su generación dorada ha colgado las botas. Y es que despedirse de Didier DrogbaYaya Touré o Cheick Tioté puede ser un proceso que dura toda la vida. Perdieron y los marroquíes los dejaron fuera de la cita mundialista, pero aquel viaje fue para Zaha mucho más que un partido.

Al fin y al cabo, el sueño de Zaha sólo podía tallarse en cristal y marfil. Su identidad es la de un africano criado en Selhurst Park, no la de un inglés en el banquillo de Old Trafford. Unido de nuevo a sus raíces, se ha rajado la vena artística y ha brotado puro fútbol. Es complicado imaginarse hoy un gol del Crystal Palace sin la influencia de su estrella. Marca, asiste, da un pase clave o genera un penalti, pero siempre aparece. Se le ha puesto mirada de líder y eso vuelve locos a los clubes grandes: dicen los rumores que equipos como Tottenham y Chelsea tienen su nombre apuntado en la lista de la compra. La evolución natural de Zaha debería tener una desembocadura lógica fuera del sur de Londres, rumbo a un club mayor en el que aspirar a trofeos, pero vaya donde vaya siempre lo hará como un águila marfileña.

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